Con información e imágenes de Patricia Mayorga.
Creel despide a sus sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar. Viajan hacia Cerocahui, su última mirada, dónde las comunidades indígenas los esperan.







En su paso por San Juanito, municipio de Bocoyna, el cortejo fúnebre de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora fue acompañado por decenas de automóviles y pobladores con globos y llano, desde la entrada hasta la salida a Creel. Filas de mujeres en la orilla de la carretera entregaron refrescos y recuerdos que dibujó y escribió Santiago Gracia Castañón:
En honor a Javier “El Gallo” Morales Campos S.J y Joaquín “Manto” Mora Salazar S.J
Sucedió donde la naturaleza ensancha hasta exceder sus límites, dónde los valles son profundos suecos horadados por la historia, el espacio pristino y agreste en que habita la vida.
Los roquedales albergaban leyendas desde el principio de los tiempos, pero nada hacia presagiar que el gélido espectro de la muerte se ocultaba en las barrancas.
Y entonces llegó el eco de otras voces, la agonía presencia de la muerte, y el estallido de un parabellum tiñó el ocre de la tierra bonancible con la sangre derramada en Cerocahui.
Todo ocurrió en la tierra milenaria donde los rostros se reflejan en la profundidad de las barrancas.
Y hoy los valles repiten incesantes los gemidos, el último estertor de los cuerpos, mientras la vida exigua se diluye, el llanto llega al curso del Urique y las lágrimas de un pueblo dolorido alimentan su cauce interminable,

Con un pascol,, la comunidad de San Rafael, cabecera municipal de Urique, acompañó el camino a sus sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora. El encargado de las misiones jesuitas, Jorge Atilano, agradeció a la gente el cariño hacíamos sacerdotes y les dió la bendición. Más adelante, decenas de personas hacen una valla con globos para decirles adiós.








