SERGIO ARMANDO López-Castillo
El ejército de abogados – Informaron en el PRI que serían 600- que puso a trabajar el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en endeble impugnación que hizo este partido de la elección estatal 2016, sería mucho mejor que estuvieran preparando la defensa jurídica del aún gobernador, frente a lo que le viene en materia penal.
Andan errando feo la estrategia…
Porque si los cálculos de otros conocedores del derecho, los que defienden la victoria electoral del gobernador electo, del Pan y de la Alianza Ciudadana, no fallan, lo más seguro es que el Tribunal Estatal Electoral en Chihuahua, y muy seguramente la instancia federal en la materia, declaren improcedente esa estratagema política y distractora, más que legal.
Entonces de mayor utilidad y beneficio para el jefe de todos los priístas mermados, acorralados (Javier Corral se encargó de acorralarlos) y casi huérfanos en el estado – Duarte- es que esos más de 600 licenciados en derecho, sean sus defensores oficiales, porque la va a tener muy difícil para librar el proceso y su eventual acto de vinculación.
Inclusive políticamente también, el primer priísta en la entidad seguirá “frito”, ya que aunque haya salido Manlio F. Beltrones de la dirigencia del tricolor nacional, el mensaje que dejó al irse, fue muy claro, al responsabilizar al propio Presidente del a República, y a los gobernadores “desaseados” del PRI, de la derrota del partido el pasado 5 de junio en las urnas.
Y si agregamos a eso que el mismísimo hijo predilecto del grupo Atlacomulco en el Estado de México, Enrique Peña, se pronunció por el reconocimiento de los resultados de ese proceso electoral, pese a como le haya ido a su instituto político, y felicitó a varios gobernadores de oposición, incluido el de Chihuahua, pues esos seiscientos hombres de la litis que contrataron Guillermo Dowell y Enrique Serrano, por encargo de César Horacio Duarte, podrían emplearse a fondo en defender a éste último el “patrón” de todos, en los próximos meses.
Y al comprobarse que “El poder, que era para poder, pero siempre no pudo”, el panorama sigue complicándose al autor de esa frase fatídica.
Entre escasez de gasolina, el “nudo gordiano o desmadre” del Vivebús, y las altas temperaturas por citar algunas pocas calamidades, el todavía gobernador Duarte, tuvo la visita de Unión Ciudadana a Palacio de Gobierno, donde querían sacarlo y pedirle su dimisión. Que pida licencia de una vez.
No obstante que la agrupación civil, encabezada por Jaime García Chávez, ahora no contó con los panistas co-fundadores de la misma, salvo a Ana Gómez Licón y Rogelio Loya: El propio gobernador electo, Rocío Reza, Blanca Gámez, Roberto Lara, por citar a algunos, el acto civil cumplió su cometido en el plano del simbolismo político, una vez que la policía cerró las puertas, luego de la ruptura de una parte de las que se ubican atrás de esa Casona que es de todos, por órdenes superiores.
Y fue Javier Corral mismo, el electo gobernador de Chihuahua, quien a través del PAN que dirige Mario Vázquez, el que hizo ver a la ciudadanía, que los blanquiazules no convocaron a esa “toma” y protesta en Palacio, lo cual es entendible y correcto, como aconsejable es que no haya violencia irracional, ni en este, ni en otros temas de la vida pública de Chihuahua.
Sin embargo, aunque no se conocen los términos y circunstancias, lo que se develará en próximas semanas, es claro que siendo un hombre congruente, vertical y reconocido para con los demás, el nuevo gobernador – no solo como pionero-organizador de ese grupo- mantendrá su respaldo a Unión Ciudadana, sin dudarlo, en virtud, también, de que en gran medida, fue en esa agrupación plural, en la que desde un inicio, se gestó uno de los primeros pasos para su posterior candidatura al gobierno.
Por lo demás, los signos de una eventual ingobernabilidad, en plena etapa de transición política, están a la vista. Si no se quiere que esta situación se agudice, es menester que el gobernador en funciones, deje a un lado la soberbia, mezquindad y ánimo de venganza, y se ponga a atender los problemas del estado con seriedad y prestancia, antes que utilizar el poder que aún ostenta, para chantajear y paralizar el desarrollo y armonía que debe prevalecer en Chihuahua.
O bien, que como se habla en la capital del país, pida licencia y que alguien más ecuánime e inteligente – Interinato-, encabece el proceso de cambio de estafeta en el Ejecutivo Estatal.







