15.6 C
Chihuahua
domingo, marzo 15, 2026
- Publicidad -

Sueños parte I

Columna: Buscándole

Por: Ulises EL Griego

“Mi familia no tuvo unos recursos económicos importantes y vivimos dificultades, como las que vive la mayoría del pueblo, entonces no somos ajenos a esos problemas, los conocemos profundamente y los entendemos” Pablo Escobar Gaviria.

Buscándole… “A ver compa, ¿a qué te dedicas? ¡Bájate del carro! me indico un hombre, que portaba un rifle de asalto y equipo táctico mientras algunos más rodeaban mi auto, observé a la distancia 3 trocas con más personas en su interior, con un tono de voz que dejaba ver su corta edad, inicio a preguntarme sobre mi actividad, mi origen y mi destino de viaje, cuando le respondí sobre mis actividades y oficio , cambio su actitud que era un tanto hostil, hacia una más amable y hasta con cierto aire de interés, empezó a preguntarme cosas más triviales, ¿oiga y cómo ve al gobierno? ¿Esta chido trabajar de periodista? ¡No viaje solo es peligroso! (irónico ¿no?).

Y es que viajar por carretera a zonas distantes del estado y sabiendo que son rúas, muy solitarias siempre lleva un porcentaje de riesgo, pero volvamos a mi charla con los muchachos: Tomando más confianza en la charla y respondiendo sus preguntas, capte el interés ya no solo del primero sino de algunos más, note que nunca bajaron la guardia y siempre les observe atentos a su entorno y a mí. Poco más relax y recurriendo a mi oficio, decidí realizarles algunas preguntas a modo de una entrevista a pie de carretera.

Como un interés periodístico no del momento que estaba viviendo, sino uno más reflexionado tiempo atrás, me preguntaba ¿Por qué se dedican a eso? ¿Tienen familia? ¿Tienen sentimientos como culpa, vergüenza, odio, etc.? ¿Tendrán metas, sueños por cumplir?

Con no mucho tiempo para realizar algunas preguntas y también sin tratar de ofenderlos de algún modo, lance mi primera pregunta: ¿Porque se dedicaron a esto?

Observo a chicos de corta edad, con un rostro curtido por el abrasador sol, unas manos agrietadas y maltratadas, algunos con una mirada reflejando su impaciencia y hostilidad y otros cuantos con singular bondad y paz en sus ojos.
Me responde el que me detuvo al principio, que llame posteriormente “basquetbolista”: “Yo era chingón en el basket, me seleccionaron para ir a los zonales, tenía buen promedio en la escuela, quería salir de mi pueblo e irme a Chihuahua a estudiar derecho, hasta que mataron a mi hermano por equivocación y siendo él, quien nos mantenía tuve que buscarle para sacar a mi jefecita y carnales adelante, pero ganando pinches 600 pesos a la semana pos´no se armó, aquí no sé cuánto dure pero al menos hay botana para ellos”
Ahora el más alto y corpulento del grupo creo que mide 2 metros, carga en sus manos una AK-47 se burlan de él, porque lo que ellos llaman pechera le queda chica y sus “lonjas” se desparraman a los lados, se ve que hay camadería entre ellos, que son apenas unos adolescentes haciéndose bromas, me recuerdan cuando yo tenía la misma edad y hacíamos la misma “carrilla” todos contra todos.

El “pequeño” adolescente no pide la palabra, calla a los demás, con cierto autoritarismo, su tono de voz aguda asemeja la de un niño, me observa fijamente a los ojos su mirada no es hostil, es como si buscara justificación y mi condescendencia: “La verdad a mí me gusta un chingo andar aquí, a mí nadie me obligo, ni me amenazo, yo tengo de hecho mi familia que tiene tierras y negocio, solo que pos esta chido andar aquí tirando desmadre,” y acota su respuesta cantando “En el radio un cochinerooooo-“

En este momento uno de ellos que está a distancia grita ¡Chingada madre! “órale cabrones a movernos” seguido de palabras que no comprendí, creo fue en clave, le pregunto al “basquetbolista” ¿Qué pasa? Me responde “súbase a su carro, nosotros nos vamos en chinga. Allá a ver si lo saludamos más tarde en el pueblo…”

Continúo en otra entrega.