Sueños II
Por: Ulises “El Griego”
“Actualmente unos 75.000 menores de edad están integrados a grupos de delincuencia organizada, y participan abiertamente en sus actividades. Un fenómeno que también se vivió en los años 90 en Colombia, cuando arreciaba la guerra del Estado contra el crimen organizado” Grupo Cauce Ciudadano
Algunas diligencias laborales me llevaron a visitar ese singular pueblo, enclavado en un árido desierto, las casas, negocios, la plaza pública y todo su entorno, a las 2 de la tarde, proyecta un pueblo activo la gente va y viene se observa una buena actividad económica, todo esta tan tranquilo, la gente saluda con esa amabilidad innata que caracteriza a los del norte, es como sentir que podrías quedarte y vivir sin preocupaciones.
Ceno a pie de la calle, la comida es buena, con ese singular sazón casero y norteño, aun siendo las 7 de la tarde la gente escasea en la calle, aspiro ese aire fresco, pero este ambiente de tranquilidad es interrumpido por una “troca” a madre o sea muy rápido, la cual se detiene al lado mío, el señor de los tacos ni se inmuta es más hasta esboza una sonrisa.
¿Qué paso como esta, profe? , ¡Es el basquetbolista! en mi interior pienso “a chinga, desde cuando soy profe” el mismo se responde: es que usted me recuerda a mi profe de primaria, era así como usted. Le observo; se ve que ha tenido un día de “trabajo” arduo, sus ropas ahora lucen sucias, sus manos aún más, su rostro es cubierto con sudor seco mezclado con arena del desierto, pero su buen ánimo no decae, ordena cena para él y sus acompañantes, todos lucen sus armas con “orgullo” lo deduzco por sus poses corporales, todos me saludan, -amables como si vieran un viejo conocido. Se escucha en la bocina del puesto un corrido sobre hazañas de un tal águila blanca, sirve de fondo para esperar e iniciar la cena.
El basquetbolista, no busca llamarme por mi nombre, él lo sabe checo mi licencia en el retén, yo no busco conocer su nombre, me interesa más su percepción sobre lo que vive, sobre lo que hace, sobre sus sueños.
Transcurre el momento entre anécdotas propias de mi oficio las cuales les comparto, y entre las que ellos me comparten. ¿Primera vez que cena unos tacos bélicos profe? Respondo con una sonrisa – Si- ante la pregunta de uno de los adolescentes, siento que esto da pie a poder continuar, con mis preguntas, que deje pendiente horas antes.
Les digo a ver chavos respondan esto, estoy a punto de lanzar la pregunta, de hecho la he pensado toda la tarde, pero en este instante, justo en este momento observo de cierta manera a niños-adolescentes, jugando con sus celulares, haciéndose bromas, algunos en las redes sociales, otros más hablando de ropa y tenis, me miran fijamente observo sus miradas, me embarga un sentimiento que aún no he podido descifrar. La omito, la cancelo, la cambio.
¿Les gustaron los tacos? Al unísono responden “chingones” me despido del basquetbolista que no ha dejado que pague por mi cena, le estrecho la mano el opta por un abrazo.








