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martes, marzo 17, 2026
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Que siempre no fue el “librero”, detrás del amparo en la Uach

SERGIO ARMANDO López-Castillo

La Universidad Autónoma de Chihuahua, carece de vida, de movimiento, de crítica seria y tenaz. Está ayuda de universalidad, de discusión férrea y de líderes auténticos, como lo era y los había en el pasado no muy reciente.

En las últimas horas nos dimos cuenta que finalmente, la alharaca de Dr. Omar Venegas Quintana, catedrático de Contaduría y Administración de la Uach, y quien fue el promovente del amparo que detuvo la toma de protesta del rector electo Luis Rivera Campos, hace unos días, resultó un fiasco para quienes creyeron que iba en serio en esa acción.

El Universitario de marras, puso en jaque a la Universidad Autónoma de Chihuahua, (Uach), de manera volátil y efímera. En su momento, Venegas Quintana encabezó una conferencia de prensa, en la que confesó: “Mis libros, la Constitución, mi estudio”, es lo que está detrás de mi petición de equidad, paridad, y de la propuesta de publicación de una nueva convocatoria para elegir rector de la Universidad, dijo entonces.

La idea, sentenció Venegas, según él, muy elocuente y absoluto conocedor de la ley, la autonomía universitaria, de los derechos humanos y la Constitución, “es que la Uach, pueda tener una rectora, y rompa con la tradición de designar solo hombres rectores, en casi 70 años, lo cual es violatorio de los derechos humanos”.

Hace unas horas, algo ocurrió, lo acercaron, le amansaron y, se sabe, en horas, también, se desistirá de la promoción y seguimiento del mentado amparo contra la elección de Rivera Campos.

Incluso, a lo mejor con algo de razón, durante la explicación dada a los periodistas y medios convocados en ese momento en el Hotel Mirador, culpó y señaló a los diputados de la actual legislatura del Congreso del Estado, como los verdaderos responsables de esa que amenazaba, con convertirse en una crisis real en la Uach.

Vehemente indicó Venegas Quintana, que en la reforma a la Ley Orgánica del Alma Máter que hicieron este año los legisladores locales, mandaron como un transitorio – para aplicarse después del presente proceso en la Universidad- un artículo importante, justo el que habla de la paridad, hombre-mujer, uno a una, en las elecciones de rector (a) que vengan luego. Pero no en esta.

Lo anterior provocó al Dr. Omar Venegas, catedrático de la misma Universidad, para promover el llevado y traído amparo, no en contra de la Máxima Casa de Estudios, aclaró, ni del rector Rivera Campos “electo”, sino, a favor de que, después de más de seis décadas, pueda ser una dama la rectora, y no solo hombres, como hasta ahora se ha hecho en la Uach, por una tradición que, insistía, viola flagrantemente la Constitución, y atenta contra los derechos humanos, en este caso, de las mujeres universitarias.

Previo a esto, para muchos observadores resultaba increíble que en menos de un año (2022), hubieran dos rectores interinos, Jesús Villalobos Jión y Heliodoro Araiza Reyes, que casi han convertido en muy poco tiempo, a la Máxima Casa de Estudios, en club de amigos, hasta recomendados de Palacio de Gobierno, y de influyentes del PAN y del PRI.

El más desatinado de ambos, Araiza Reyes, con la deuda pendiente de haber solapado y participado, como jefe de la policía municipal del gobierno de Marco Quezada (2010-2013), en el mortal y fallido aeroshow del 2013, se dio el lujo de nombrar a Ruth Grajeda González, una, si se quiere, buena atleta corredora de maratones, como nueva Secretaria de Extensión y Difusión CULTURAL de la Universidad.

Háganos el favor, exclamaron muchos en este caso: Un ex jefe policiaco de rector interino, y por lo pronto, una corredora de atletismo, como encargada de promover el patrimonio, las ideas y la creación cultura en la Uach.

En efecto, ese y otros nombramientos no son otra cosa que dádivas, sin argumento académico notable y sustentado en la mayoría de los “agraciados”; sin observar alguna trayectoria sólida por la CULTURA o el extensionismo, hablando del asunto Ruth Grajeda, nada de eso, solo ocupar los espacios, adquirir influencia, dinero y poder…

Triste y lamentable ver así a nuestra Universidad, la cual, se espera, en la medida de lo ideal y lo posible, que Rivera Campos revise bien, y quizá, solo tal vez, y recapacite en algunos de esos movimientos.