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martes, marzo 17, 2026
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De la militarización al régimen militar

Francisco Ortiz Bello

A las groseras, ordinarias, vulgares, inoportunas y desafortunadas declaraciones recientes del señor secretario de gobernación federal, Adán Augusto López Hernández, los gobernadores aludidos y algunos legisladores, han respondido de muy diversas maneras. Desde lo más light e indiferente, hasta lo más firme y contundente, pasando, claro, por lo más sensato, prudente y mesurado.

Antes que nada, un poco de contexto. El titular de la Secretaría de Gobernación es el encargado de la política interior del país, por eso se le llama “el número dos” de palacio, porque incluso en la Constitución se le señala para asumir el mando del país, en algunas situaciones especiales, debido, precisamente, al conocimiento y dominio que debe tener de la situación general del país.

En virtud de lo anterior, también es el responsable directo, después del presidente de la República, de todos los temas de seguridad nacional y seguridad pública, funciones todas de suma importancia que exigen un alto perfil político, conciliador, operador y mesurado, independientemente de quien esté en el poder, hablando de partidos políticos.

Por tanto, quien está al frente de tan relevante cargo no puede andar lanzando epítetos y bravuconadas, como carretonero, a diestra y siniestra, en lugar de sentarse con cada uno de los actores políticos y escuchar lo que cada uno tenga que decir para, junto con el presidente -o en acuerdo con él-, tomar las acciones y decisiones que correspondan.

Lejos de eso, Don Adán anda por todo el país sintiéndose Juan Camaney lanzando toda clase de bravatas emulando al mejor valiente de cantina, olvidándose por completo de obligación como funcionario público, sobre todo del primer círculo del presidente.

Hay una frase del ingenio popular mexicano que describe perfectamente al señor secretario, anda “como chivo en cristalería” sin control ni cuidado de nada, y no es que exageremos, solo basta ver algunas de sus más recientes declaraciones para constatar lo dicho. Tendría más cuidado un elefante en un jardín nardos, que Don Adán en la política.

No sé si en su calidad de Secretario de Gobernación o de “corcholata” presidencial (aspirante a la candidatura por su partido), en días pasados soltó francas amenazas sobre los gobernadores de Jalisco, Guanajuato y la gobernadora de Chihuahua, aludiendo a una supuesta alta criminalidad y violencia en estos estados.

A tales aseveraciones, el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez, decidió aplicar la indiferencia como táctica de respuesta, es decir, simplemente lo ignoró para restar importancia y validez a sus afirmaciones, quizá basado en su amplio reconocimiento en las encuestas que lo califican como uno de los mejores gobernadores del país.

En contra parte, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, respondió al titular de Segob de manera viril y determinada en un video, en el cual le señala, con estadísticas en mano, por cierto con cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que de los diez estados más violentos del país, ocho son gobernados por Morena, y Jalisco no está entre ellos, y que quienes peores resultados han dado en ese tema, son precisamente los gobernadores de la 4T, incluyendo al propio presidente.

La gobernadora del estado, la Maestra María Eugenia Campos Galván, optó por el camino de la política. Sí, esa que se define como la capacidad de alcanzar acuerdos por encima de diferencias, esa que se concibe como la actividad humana que brinda a los ciudadanos estados de bienestar, y no alteraciones o disputas sociales.

Centrada, mesurada y políticamente educada, la gobernadora le respondió al titular de la Segob que, pese a sus declaraciones sería bien recibido en el estado. Le dio pues, a Adán Augusto, en pocas palabras, una magistral cátedra de política, educación, civilidad, temple, ecuanimidad y madurez política.

“Quiero reiterarle la bienvenida (al secretario de gobernación) al estado de Chihuahua pese a sus expresiones, lo importante es lo que nos une” afirmó Maru Campos, a pregunta expresa sobre las declaraciones del alto funcionario federal.

No obstante, tuvo que ser cancelada una reunión que se tenía prevista y agendada para ayer sábado, con motivo de la develación de las letras de oro inscritas en el muro del Congreso del Estado, con el nombre de Don Luis H. Álvarez, ya que quien decidió no asistir fue el propio secretario de gobernación.

Y es que Don Adán no es ningún inocente, sabe muy bien lo que dijo y el significado que tiene, y sabe que en Chihuahua enfrentaría algunos reclamos. Como ejemplo, el diputado por MC, Francisco Sánchez Villegas, encabeza ya una propuesta para declarar al señor López Hernández persona “non grata” en Chihuahua, y de ahí las palabras de la gobernadora Maru Campos.

Pero las cosas no quedaron ahí solamente. No satisfecho con el tema de la seguridad y la violencia, el pasado viernes desde Tabasco, Don Adán se aventó la ocurrencia de afirmar que los tabasqueños son más inteligentes que los norteños ¡Hágame usted el favor! Bueno, pues ni qué decir. Si a su holgazanería para aprovecharse de lo que se genera en el norte, le llaman inteligencia, pues sí, sí son más “inteligentes”, porque acá sí se trabaja cada día para salir adelante, mientras ellos solo estiran la mano para tomar lo que se les da.

Sin embargo, las “imprudencias” del atolondrado secretario de gobernación no terminan ahí. En su desmedido, protagónico y denodado afán por defender la militarización que impulsa el presidente de la República, ha ido a extremos verdaderamente graves, desde defender al titular de la Sedena, como si fuera su vocero, porque éste se negó a tener una reunión con la comisión de defensa de la cámara de diputados, hasta declarar que un militar puede ser presidente de la República.

No es que Don Adán ignore lo que dice la constitución, no, para nada, simplemente que a los gobernantes de la 4T les gusta violar lo que dice nuestra Carta Magna, se complacen y regodean en hacerlo.

El artículo 82 de la constitución señala con meridiana claridad las condiciones para que un militar acceda a un cargo de elección popular, pero también indica con la misma precisión y puntualidad que un militar en activo, no puede entrometerse en temas de política, y menos aún en asuntos electorales.

Hoy, el ejército, a través de sus más altos jefes, no solamente participa activamente de la política, sino que abiertamente participa en eventos de evidente naturaleza electoral.

Un sistema político como el nuestro, garantizado en la Carta Magna, tiene su fundamento en consideraciones de orden social, legal, moral y humano, definido con gobiernos de carácter civil, incluida por supuesto la seguridad pública.

Es por ello que se destaca la gravedad de las declaraciones del secretario de gobernación, porque marcan una clara y evidente tendencia a convertir ese sistema político de gobiernos civiles, hacia un régimen militar, como en Venezuela, o en Cuba o en Colombia, que atropelle y vulnere todos los derechos individuales y que, mediante la fuerza bruta, reprima cualquier manifestación de las ideas que no coincida con las de ellos. Eso es lo grave.

Ya hoy, en Chihuahua, tenemos a los militares controlando la Aduana y el INM, hemos sido parte de esa militarización de los gobiernos civiles, pero de militarizar el gobierno a convertirnos en un régimen militar el paso al abismo es enorme y muy serio.

Eso es lo que defiende Don Adán, claro, con la venia y aprobación del presidente López Obrador, y ha dejado ver que está dispuesto a pasar por encima, así literal, de quien sea para imponer esa visión.

No se trata tampoco de denostar y descalificar a nuestras Fuerzas Armadas, en absoluto, siempre se les ha reconocido su alto valor, su entrega, su amor por México y su integridad, simplemente que es una institución con funciones específicas claramente definidas en nuestra constitución y así deben continuar. Es muy doloroso para los mexicanos y poco digno para ellos, verlos como los “milusos” de la 4T.

Ojalá que en Chihuahua continuemos optando por gobiernos civiles, por el respeto a las instituciones, por la democracia real y por el respeto al Estado de Derecho, y ojalá que la gobernadora se mantenga en la línea de la política de altura, de la no confrontación y del trabajo por los chihuahuenses. Ojalá.

Francisco Ortiz Bello

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