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martes, marzo 17, 2026
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Horario estacional: costosa omisión

Francisco Ortiz Bello

Los diputados federales de Morena, principalmente la joven e inexperta Andrea Chávez, presumieron por todo el estado, claro, por todo el país también, primero, haber sido los autores y promotores de la iniciativa que terminó con el cambio de horario en México, y segundo, que Chihuahua quedaría con su horario normal, cuando en realidad, la iniciativa de modificación a la Ley de Husos Horarios en México la hizo el presidente de la República y, segundo, Chihuahua cambió también a la hora del centro del país. Es decir, ni una ni otra cosa fueron verdad.

Resulta de vital importancia destacar que la iniciativa la presentó el presidente López Obrador, desde junio del presente año, porque es precisamente en la redacción de la misma en donde quedó el error -horror- u omisión que ocasionará fuertes daños económicos a la industria y el comercio de la frontera, y fuertes alteraciones a miles de familias fronterizas, de uno y otro lado del Río Bravo.

Para los expertos en la técnica legislativa, la redacción de la Ley como quedó finalmente, no cumple con los estándares mínimos que cualquier norma jurídica debe cumplir: claridad, buena sintaxis, cubrir todos los temas relacionados, tiempos y plazos delimitados puntualmente, pero, sobre todo, puntual precisión en las determinaciones que regula. Nada de eso tiene esta Ley.

Toda norma o regulación jurídica tiene efectos directos e indirectos sobre la población, sobre los ciudadanos, y más aún cuando esta ley regula algo tan cotidiano y esencial como lo es la determinación del horario por el que nos regimos los mexicanos, y esos efectos o consecuencias fueron los que el autor de la iniciativa -el presidente López Obrador-, debió considerar y analizar desde todos los ángulos, y no solo pensando en el centro del país.

Es verdad que para los habitantes del centro y sur del país no les represente afectación importante alguna cambiar de horario, o permanecer de fijo en uno solo, es más, quizá hasta resulte de beneficio eliminar en engorroso cambio de horario en verano e invierno, pero no es lo mismo vivir en el centro del país que en una ciudad fronteriza, no es lo mismo.

Y ese siempre ha sido un conflicto con la federación, sea quien sea que gobierne, porque insisten en medirnos con la misma vara so pretexto de un trato equitativo e igualitario con el resto de las ciudades y estados, lo deviene en un grave error de interpretación sobre los términos “igualitario” y “equitativo”.

Trato igual debe ser en cuanto a derechos y obligaciones contenidos en el Pacto Federal, y ahí no hay modo de alterar o malentender eso, pero trato equitativo es otra cosa.

Equidad significa dar a cada quien lo que necesita, en función de sus propias condiciones, situación y requerimientos, por lo tanto, no son las mismas necesidades de unos y otros, no se trata de privilegios especiales, no, se trata de considerarnos como frontera, nada más, y eso nos hace muy distintos como ciudad de todas las demás del país. En consecuencia, requerimos un trato diferenciado, equitativo.

Los juarenses sabemos muy bien la cantidad de cruces que se realizan todos los días hacia la vecina ciudad de El Paso, Texas, miles diariamente, por negocio, estudio, familia, comercio, etcétera, por ende, el vínculo entre ciudades además de estrecho no solo se limita a la vecindad geográfica, sino a una verdadera integración de comunidades, actividades, economía, etcétera.

Por ello, cuando se pensó en eliminar el cambio de horario, se debió pensar también en los efectos de esta decisión en las ciudades fronterizas, era obligado hacerlo, y si al autor de la iniciativa se le “pasó” este “pequeño” detalle, los legisladores federales de Chihuahua estaban obligados a reparar esa omisión.

Es más, el Congreso de la Unión estaba obligado a mandar a hacer un estudio detallado del tema, realizado por especialistas en esos asuntos, investigadores universitarios, por ejemplo. Eliminar el cambio de horario no era algo urgente.

Cosas como esa ocurren cuando se improvisa, cuando se hace todo al vapor y sin la preparación e información suficiente. Y eso ocurrió con el cambio de horario, de pronto, ejecutivo y legislativo metieron el acelerador a fondo para sacar la iniciativa, discutirla y aprobarla sin cambiarle ni una coma, como le gusta a la 4T, sin contrariar en lo más mínimo al presidente. Ahí tenemos los resultados.

Como ejemplo de lo anterior, en el vecino país de EU, también se cocina una modificación a sus husos horarios, se pretende dejar de manera permanente el horario de verano, eliminado así el cambio al de invierno, para lo cual, después de un largo año de discusiones, debates, consultas y elaboración de análisis y estudios, el Senado estadounidense ya aprobó dicho cambio. Ahora le toca a la Cámara de Representantes entrar en esa etapa de discusiones y estudios lo que, calculan, les llevará algunos meses para votarlo por allá de marzo o abril del año que entra.

Están haciendo, pues, las cosas con la debida preparación, análisis y estudio de todos los efectos que pudiera tener, buenos y malos, sobre todo con el debido tiempo para preparar todo su sistema y realizar un cambio terso, sin contratiempos ni efectos negativos.

En cambio, en nuestro país, al presidente y a Morena se les hace fácil decir ¡Va el cambio! Y ahí a ver como vamos saliendo de las broncas sobre la marcha. Total, será la industria, el comercio y los ciudadanos, los que paguemos su ineficiencia.

El hecho es que habrá desfase de horario entre Juárez y El Paso, porque ya los tiempos no dan para más, se estima que este desfase puede durar entre dos y tres semanas en el mejor de los casos. El “chistecito” -que algunos legisladores federales llamaron omisión- va a costar la friolera de 15 millones de dólares ¡por hora!

Así es. Cada hora que dure el desfase, estaremos perdiendo 7 millones de dólares por importaciones y 8 millones por exportaciones, números cerrados. Sin contar con las pérdidas o costos extras que deberán asumir empresas privadas para ampliar horarios de trabajo, cambiar turnos, pagar horas extras, y un largo etcétera de arrimadijos que deberán pagar.

Va un ejemplo sencillo de comprender. Todos en Juárez sabemos que los consultorios de dentistas son bastante solicitados por pacientes paseños, porque aquí resulta mucho más económico atenderse que allá, incluso las aseguranzas tienen ya acuerdos con clínicas odontológicas en Juárez. Incluso, muchos de estos consultorios o clínicas tienen transporte propio para traer y regresar a sus pacientes paseños.

Bueno, pues con el desfase de horarios ya tienen un grave problema para ampliar sus turnos de atención, pero más grave aún, tan sólo por el efecto de una hora de diferencia, casi todos los consultorios mantienen agendas de citas hasta con dos y tres meses de anticipación, y resulta que mañana lunes 7 de noviembre, al paciente paseño que tenían citado a las 9 de la mañana, ya se empalmó la cita con un paciente juarense que estaba citado a las 8 aquí. Si fuera un solo caso, como quiera se arregla y listo, pero serán miles y miles de casos similares en todos los consultorios y clínicas odontológicas de la ciudad. Fuerte crisis.

Algo similar ocurrirá con las empresas transportistas de carga pesada, que deberán adecuarse a horarios distintos, ampliando turnos o pagando tiempo extra, además de modificar toda su infraestructura administrativa y operativa.

De la maquila ni que decir, todos los problemas que hemos descrito para dentistas y transportistas, pero magnificados a la décima potencia, por la complejidad de sus operaciones, su logística de transporte y entrega, así como sus tiempos de entrega. Un verdadero caos.

Pero el caos será para todos. Los miles de alumnos juarenses que estudian en escuelas de El Paso, Texas, ahora tendrán que levantarse una hora antes para llegar a tiempo, con todos los problemas e inconvenientes de la dinámica familiar que eso implica.

No, el asunto no es menor. No se trata de una “simple omisión”, se trata de un grave error de cálculo por quien elaboró esa iniciativa y por quienes la aprobaron, que nunca vieron los nocivos efectos que tendría en la dinámica social y económica de la frontera, y que va a costar muchos millones de dólares y grandes molestias a la sociedad, cada día que dure el desfase.

En fin, que el daño ya está hecho y, amén de exigirles cuentas a quienes corresponda en el momento oportuno, ojalá que ambos congresos, el estatal y el federal, estén a la altura de la crisis y la resuelvan lo más pronto posible.

Francisco Ortiz Bello

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