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martes, marzo 17, 2026
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¿Y ahora qué sigue?

Reneé Acosta
Ayer no sólo se efectuó la función inaugural de una obra que nadie pidió, que todos le exigimos que fuera cancelada, muy a pesar de las protestas de los artistas teatrales y protagonistas de la cultura que hicieron paro desde temprano tomando el escenario del Palomar.
Encima del descaro de este despilfarro a todas luces un acto de corrupción innegable que perseguirá a Maru Campos durante el resto de su gobierno; sale la señora a decir que los artistas que protestaron son quienes perjudican al pueblo. Ya dejó clara su postura y sus términos y dio un mensaje político claro acerca de quién es realmente y de lo que está dispuesta a hacer.
Y nos hace preguntarnos ¿y ahora qué? ¿qué es lo que sigue después de que Maru se pusiera en contra del pueblo como una emperatriz que cree que tras la pandemia, nos va a poder engañar con esta pifia?.
En primer lugar, más allá de la retórica, solo veo dos salidas: 1.- la gente se queja hasta cansarse, hasta callarse como siempre se calla, y se convierte en una anécdota sucia para la trayectoria política de Maru (lo cual a estas alturas le sería lo más conveniente) o 2.- Se organiza la población para levantar ante el Honorable Congreso de Chihuahua una petición de JUICIO POLÍTICO en contra de la actual secretaria de cultura Alejandra Enríquez y de la encargada de cultura municipal, así como de la misma Maru Campos; exigiendo una auditoria general que investigue las causas de: Desvío de recursos; Mal uso del poder de la función pública; Retención de recursos y negación de recursos; tráfico de influencias. Corrupción.
Malversación de fondos (recordemos que Maru dijo que no podían cancelar por los compromisos con los inversionistas ¿qué inversionistas? Esto no es una inversión, es una supuesta “obra pública”) Ya sabemos por sus propias declaraciones que los 37 millones fueron a decir de Maru “un ahorro” y de Enríquez “no pudimos aplicar el recurso por la pandemia”. Cuando sabemos que ese recurso pudo haber sido canalizado a través de los programas para pagarle a la gente para realizar eventos culturales, educativos, formativos, de promoción y difusión cultural, todo en vía digital.
En realidad no tuvieron pretexto para retener el recurso. Solo se puede deber a ineptitud o malicia.
Cuando he protestado por las injusticias a las que han sometido al pueblo de Chihuahua o en contra de la destrucción de los jardínes del ichicult para la construcción del Centro Carlos Montemayor, me dijeron “una sola golondrina no hace verano” con el afán de acallarme y de desmoralizarme.
Pero NO ESTUVE SOLA. Fue de hecho la gente de Chihuahua, sus ecologistas, sus activistas, sus libre pensadores quienes tomaron manos en el asunto y realizaron un plantón por las plantas y se amarraron de los árboles para evitar que los cortaran. Fue la gente de Chihuahua quienes se unieron para salvar su patrimonio ecológico.
Hoy es momento de que vuelvan a unirse con valor y que juntos exijamos que este asunto no termine ni se sepulte con el último aplauso de la doceava función; y que este vergonzoso despilfarro que dañó el bolsillo de las familias chihuahuenses de la cultura durante la pandemia (cuando más lo necesitaban) no quede impune.
Los chihuahuenses merecemos que el recurso que se canaliza para la cultura regrese a los bolsillos de las familias que trabajan haciendo arte. Porque el arte no es solamente las funciones masivas o los eventos llenos.
El arte y la cultura también son los talleres, los círculos, los grupos, las revistas, las editoriales, las productoras de música, de cine, de danza y de teatro. No solo las funciones reconfortan y subsanan los daños al tejido social, también la pintura, los círculos de debate en todos los campos de la humanística, los talleres infantiles, los círculos de sororidad para mujeres; los grupos que trabajan de una u otra forma impartiendo cursos, talleres, charlas, conferencias, todo en on line, siguieron funcionando y jamás vieron ni un solo peso por su trabajo.
Chihuahuenses: recuerden que la fundación del antes instituto chihuahuense de la cultura se forjó con las protestas y las negociaciones organizadas para llegar a los acuerdos para tener por primera vez nuestro propio instituto dedicado a la cultura, allá entre los años 70s y 80s. Ahora es el momento de que exijamos lo que nos corresponde para que este acontecimiento que violenta y lacera la dignidad de los chihuahuenses dedicados a la cultura y al público que recibe los frutos de nuestro trabajo, nunca vuelva a ocurrir y que se esclarezca la situación. Caiga quien caiga. Si no hablamos ahora, callaremos por siempre.
ATENTAMENTE
MTRA. RENEÉ ACOSTA.
MIEMBRO DEL SISTEMA NACIONAL DE CREADORES DE ARTE