Ernesto Piñón de la Cruz “El Neto” se encontraba preso desde 2009 en el CERESO No. 3 de Juárez, y desde la cárcel seguía dirigiendo la organización criminal que lideraba.
Debido a la disputa entre Los Aztecas, Los Mexicles y los Artistas Asesinos actores principales en sinfín de riñas, motines y masacres, el hoy Penal Estatal No.3 estaba considerado el segundo penal más peligroso de Latinoamérica, a causa de esto es tomado bajo la tutela del gobierno del estado a cargo de César Duarte Jáquez ya que hasta el 2011 fue un penal Municipal.
En 2014 el CERESO No.1 de Aquiles Serdán es el primer centro penitenciario en México en recibir una certificación por la Asociación Americana de Correccionales y se toma la decisión de concentrar en este penal a secuestradores, extorsionadores y multihomicidas ya que se contaba con estrictos estándares de seguridad, contando por ejemplo con inhibidores de señal que impedían realizar y recibir llamadas desde el penal y en un área delimitada fortaleciendo con esto el combate al secuestro y extorsión que imperaban en el estado.
Posteriormente fueron certificados el resto de los penales del estado entre ellos el CERESO Número 3 de Juárez siendo Chihuahua un referente para el país con Penales Modelo a tal grado de que en 2016 el Papa Francisco visita a reos en el CERESO Número 3 muestra del grado de control y ejemplo de buenas prácticas, recibiendo en este mismo año la recertificación de los penales antes de dejar el gobierno Cesar Duarte, entregando penales en total control.
Desde finales de 2011 hasta 2019 el cerezo permaneció controlado, es tras la llegada al Gobierno de Chihuahua de Javier Corral como Gobernador que toma la decisión de regresar a sus lugares de origen a secuestradores, extorsionadores y multihomicidas entre ellos a Ernesto Piñón de la Cruz “El Neto”, desarticulando las medidas de seguridad que se habían tomado en el penal de Aquiles Serdán y que ya habían dado muestra su eficiencia, perdiendo de nuevo el control de los penales y regresandole el poder a los internos, como lo señaló la Comisión Estatal de Derechos Humanos en 2020 que reveló que los reos eran quienes autorizaban el acceso a ciertas áreas del Centro de Reinserción Social número 3 en Juárez, donde los presos eran recluidos de acuerdo con criterios propios del crimen organizado.
Así mismo en 2020 es cerrado el CEFERESO No. 9 regresando al CERESO Estatal No. 3 de Juárez a los líderes criminales que se encontraban ahí recluidos, y aunque Javier Corral y el Fiscal Cesar Augusto Peniche tenían conocimiento de ello no hicieron nada para evitar que esto sucediera dejando una vez más de lado la seguridad de los chihuahuenses.
Si a Javier Corral se le entregaron penales certificados, controlados, penales modelo y ejemplo de eficiencia a nivel nacional, porque se perdió el control de ellos durante su administración, porque se permitió que el imperio del “Neto” floreciera, será que Javier Corral tiene vínculos y compromisos con el crimen organizado.








