15.6 C
Chihuahua
miércoles, marzo 18, 2026
- Publicidad -

Y el BRT ¿Pa’ cuándo?

Esta es, sin duda alguna, la pregunta que se hacen miles y miles de juarenses al respecto de la conclusión y operación al cien por ciento del BRT2, como se le conoce al proyecto de transporte urbano que ha terminado por convertirse en todo un modelo integral de movilidad urbana, y no una simple ruta de camiones para transporte colectivo.

Y, aunque la pregunta es la misma, las razones que la originan varían de acuerdo al sector social al que se pertenezca. Los usuarios lo anhelan ya con ansia para resolver de una vez por todas sus necesidades de movilidad. Los automovilistas desean presionar a la autoridad para que cancele -y derribe- una costosísima obra que les arrebató su sagrado derecho de dar vuelta a la izquierda donde se les dé la gana, y así, una vez concluido y operando, dedicarse a criticarla todo lo que puedan.

El caso es que, unos y otros, se hacen la misma pregunta ante la aparente indolencia e indiferencia de la autoridad estatal, incluso, a pesar de los esfuerzos de grupos de la sociedad civil que se han metido a redentores, tratando de armonizar, coordinar y eficientar los esfuerzos para que el proyecto llegue a buen puerto.

Sin embargo, cuando en julio de 2020, el ex gobernador Corral anunció el inicio de la construcción del BRT2 y la ampliación y modernización del BRT1, pocos creyeron en que el mandatario podría cumplir su promesa de concluir las obras antes de terminar su periodo como gobernante, ya que le restaban escasos 14 meses para llegar a ese plazo fatal. Era prácticamente imposible que pudiera concluirla.

Pero Corral tampoco encontró entonces gran oposición de la sociedad fronteriza, pese a que ningún organismo juarense -ni público, ni privado, ni social- fuera consultado para la realización de tal obra, fue en realidad al actual gobierno del estado a quien le tocó lidiar con la fuerte crítica de algunos sectores sociales específicos, sin que haya sido un proyecto generado en esta administración.

Pero, y entonces ¿Qué es lo que está ocurriendo con el BRT2? ¿Cuándo entra en funcionamiento al cien por ciento? ¿La obra está mal diseñada? ¿Mal planeada? ¿Mal ejecutada?

Vayamos por partes. No, la obra no está mal diseñada, si hablamos en especifico de la obra civil, es decir, la construcción del carril confinado, puentes, estaciones de peaje y demás infraestructura de servicio. Lo que no se incluyó desde un inicio, fue la implementación del ente administrador de la obra.

Al proyecto de Corral, por las prisas de ejecutar una obra literalmente al cuarto para las doce, como se dice coloquialmente, omitieron, él y sus asesores, todo lo referente al esquema legal para la conformación de las empresas de concesionarios que operarían el sistema, las fuentes de financiamiento para la adquisición de unidades, la definición precisa y clara de las responsabilidades de cada uno de los involucrados, y, finalmente, una estrategia adecuada de socialización del proyecto. Todo eso le faltó a Corral.

Y con todo eso es con lo que se ha enfrentado, ya sobre la marcha, el gobierno que encabeza Maru Campos, amén de una serie de inconvenientes ajenos por completo a la problemática local. Por ejemplo, la escasez de insumos para la industria que se presentó durante la pandemia, por las medidas restrictivas que se adoptaron, y que aun hoy mantiene aplazadas indefinidamente las fechas de entrega para camiones que cumplan los requerimientos que exige el BRT2.

A Ciudad Juárez han venido especialistas en movilidad urbana, desarrolladores de sistemas de transporte colectivo, arquitectos urbanistas, los directores de los sistemas de Metrobús de la Ciudad de México, de San Luis Potosí y León, y todos coinciden en lo mismo: el BRT2 y la pretroncal de la Gómez Morín, están bien construidas como obra civil, como infraestructura urbana de movilidad, solo hace falta echarlas a andar dotándolas del mecanismo administrativo, financiero, legal y operativo que se requiere.

Parece sencillo, pero en realidad es sumamente complejo, sobre todo cuando en esa tarea se ven involucradas una gran cantidad de personas, tanto funcionarios de los gobiernos estatal y municipal, como concesionarios, empresarios y, por supuesto, ciudadanos.

Se trata de que, entre todos, nos pongamos de acuerdo para hacer lo que falta para que el BRT funcione de una vez por todas ¿Será posible que nos pongamos todos de acuerdo? O será que seguiremos siendo la ciudad del eterno “no se puede”

Francisco Ortiz Bello

[email protected]