SERGIO ARMANDO López-Castillo
Algunos análisis de videos e imágenes, de las pretensas candidatas a la Presidencia de México, por los dos bloques políticos, y quizá ideológicos, hasta ahora decantados como opuestos, de ambas aspirantes a la Presidencia de México, hemos observado cuestiones interesantes de su imagen y cómo las percibimos.
Claudia Sheinbaum y Xóchitl Galvez, en sus cuentas de Tik Tok, Facebook y de X (antes Twiter), y otras, reflejan con mucha claridad, lo que ambas mujeres de la política, desean proyectar, con el maquillaje, la forma de vestir, la manera de expresarse, e incluso con su comunicación no verbal.
Si nos centramos en Galvez Ruiz, la conocida hidalguense que dijo haber iniciado su ascenso empresarial, ¿vendiendo, originalmente, gelatinas?, su lenguaje es coloquial, sencillo, directo, y sin tapujos.
Dice groserías en sus discursos y usa expresiones que le restan profesionalismo, nivel de preparación y capacidad, sobre todo, cuando sabemos que estará en juego, un cargo que implica dirigir una nación pluricultural como México.
Otra percepción que genera es una imposta espontaneidad y aparente autenticidad, lo que ha generado cierta conexión con alguna gente de clase media baja, la cual, seguramente, está cansada de los discursos acartonados de los políticos tradicionales de siempre.
La llamada, también, señora X, incorpora algunas frases en lenguas indígenas de nuestro país en sus discursos, con el fin de proyectar esa identificación con algunos de los grupos étnicos que coexisten en el territorio nacional.
Es notorio cuando Galvez, pronuncia la “r”, ya que tiene un problema disléxico que le hace escucharse como “g”, y esto es ya un distractor cuando habla, porque a veces no se le entiende bien lo que dice, debido a esa situación.
Asimismo, la postura de ella trata de hacerla recta, mantiene el contacto visual con la audiencia, lo que la proyecta cierta seguridad y confianza. Hace movimientos con las manos para enfatizar el mensaje, y de forma exacerbada, en sus apariciones públicas, abraza a la gente, queriendo verse y sentirse muy cercana.
Todo el tiempo está sonriendo, hasta cuando habla. Esto lo hacen con la intención de generar simpatía, conexión y calidez con las personas, lo que ha sabido acompañar de una vestimenta natural, con influencia de las culturas indígenas de México.
Las prendas que usa con mucho colorido, y que consisten en huipiles, blusas con falda o vestidos largos, rebozos y accesorios grandes y llamativos, aunque con ello busca ser una persona cercana a las culturas indígenas, por otro lado, le ha valido recibir fuertes críticas, porque para algunas culturas indígenas, sin su permiso para portar esas prendas, constituye ya una apropiación cultural indebida y por lo tanto, un acto ofensivo.
En suma, Xóchitl Gálvez le apostó a ese estilo de vestimenta, bajo los riesgos que ahora corre, por ciertos contextos o eventos donde no es bien visto ni apropiado usarlos.
Esos mensajes pretenden que su imagen sea atractiva y dinámica, que llame la atención en todo momento. Sin embargo, ya en la totalidad del mensaje, tantos elementos visuales y de suplantación de algunas culturas, le han provocado distractores y ciertos rechazos.
En lo que respecta a Claudia Sheinbaum Pardo, ella maneja una comunicación verbal, y otra no verbal. En eso se nota de inmediato, que es una persona preparada e inteligente.
Denota buenas tablas para hablar en público, dado que ha sido catedrática y cabeza del gobierno de la capital del país, una de las urbes más pobladas y complicadas del mundo, para políticos y personas públicas.
El vocabulario que usa, los conceptos que maneja, sus expresiones, reflejan notan el nivel de alguien con estudios superiores de doctorado, da la impresión de que ha estado inmersa en el mundo científico-académico.
Sheinbaum se ve segura y desenvuelta al hablar, con orden e ilación en su discurso. Sus palabras son formales, y es congruente, si analizamos cuál es su contexto profesional. No obstante, esto mismo produce que en el público, se vea como lenguaje serio y muy formal.
En cuanto al lenguaje corporal y facial, la ex jefe de gobierno de la CDMX, asume una postura corporal erguida, lo que muestra seguridad y destacada presencia. Sus movimientos son ágiles al hablar y hacer ademanes de discurso.
Por otra parte, se vale de movimientos y expresiones marcadas, para enfatizar ciertos mensajes. Sin embargo, sus expresiones parecen estar muy controladas por sí misma, algo que al principio hacía que le faltara fuerza, pero ahora se la ha imprimido de habilidad y éxito.
Claudia Sheinbaum apuesta por dos estilos de vestimenta naturales y tradicionales. Se inclina por la simplicidad, discreción, neutralidad cuando viste e imprime un estilo que incorpora blusas de corte, diseño y bordado étnico mexicano, combinadas con jeans.
Casi siempre se ve relajada y cómoda. En el estilo tradicional es conservadora, incorpora cortes sencillos, blusas, blazers o vestidos lisos y rectos, con los colores del partido Morena, combinados con tonos neutros, lo que la proyecta como una persona eficiente, sobria y de trabajo.
Se ve como una mujer delgada, lo que hace que la caída y el ajuste de las prendas le sientan bien. Esto denota a una persona ágil y con vitalidad, ya que el peso corporal influye también en la imagen.
En la vestimenta es predecible, sin demasiados cambios. Esto puede impactar también en la percepción pública. Porque si busca conectar más y mejor con su audiencia, es importante tener una propuesta más atractiva y acorde, para verse menos seria y distante.
Sheinbaum Pardo, en cuanto al maquillaje, se nota que la esencia de su estilo es en lo natural, lo que le da una imagen de frescura y accesibilidad. Mantiene un maquillaje muy natural y ha habido eventos en los cuales, podría mostrar más fuerza a través de enfatizar más algunos colores en el rostro.
Sobre el cabello, lo mantiene en todo momento recogido, en una cola alta de su cabeza. Se aprecia que el tipo de pelo es rizado, lo que, al recogerlo, le da una imagen de control y de estar en su lugar, y a su vez, eso, genera una imagen ordenada y pulida.
De hecho, la coleta alta ya se volvió un símbolo que le da identidad, que hace que la identifiquen, desde la etapa aquella, antes de la encuesta de su partido, cuando “Es Claudia” y una sombra de la coleta de cabello, fue proyectada en bardas y espectaculares de todo el país.
Así, ambas descripciones de imagen de las aspirantes a gobernar México, nos puede dar una idea, al menos, de por cual de las dos decidiremos votar en venidero 2024, claro, que sin haber abordado aquí todo lo que atañe a preparación, conocimiento y capacidad intelectual.








