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domingo, marzo 15, 2026
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Esperanzas políticas de año nuevo

Francisco Ortiz Bello

Los seres humanos siempre estamos esperando al finalizar un ciclo, el nuevo ciclo traiga cosas mejores, esa es una característica natural del ser humano, siempre está esperando que lo que venga sea mejor, pero en realidad nada de esto ocurre, al menos no, así como si fuera magia.

Porque es algo muy simple, cuando caiga el último segundo del 2023 y el reloj marque la primera hora del 2024, nada va a cambiar, nada, absolutamente nada, no por eso las cosas van a mejorar o a empeorar, es decir, el transcurso de los hechos no es esclavo del reloj, sólo los seres humanos acostumbramos a poner nuestro futuro en ese cambio de segundo de un día para otro que, finalmente, no es más que eso, una vuelta o un ciclo completado en el movimiento de traslación de la tierra, pero las cosas van a seguir el curso que venían siguiendo.

Sin embargo, pensamos que como por arte de magia, el año viejo se llevará todo lo malo que tuvimos y el año nuevo llegará repleto de puras cosas buenas, no, no es así. Y no es que me esté poniendo negativo o pesimista, no, para nada, es solo una visión objetiva y real de las cosas.

Porque quien ha tenido, o tiene, una hipoteca de su casa, o el crédito de un auto, por ejemplo, sabe muy bien que pasan y pasan los años viejos y llegan los años nuevos, y tienen que seguir pagando sus deudas, así es en todo.

Cerrar los ojos la realidad es la peor fórmula del autoengaño, exactamente igual que como ocurre en la política, cientos de miles de partidarios de una ideología política u otra, se autoengañan para justificarse y seguir creyendo en sus respectivos líderes.

Al igual que con el fin de año e inicio de uno nuevo, esos seguidores y simpatizantes de los partidos políticos y de sus liderazgos, piensan que, al término de un mandato o gestión, e inicio de uno nuevo, todo va a cambiar para mejorar, cuando en realidad esto no es así.

Lo que sí es real para 2024, y eso sí puede significar un verdadero cambio, es que en junio hay elecciones constitucionales, y ahí sí que todos los mexicanos con su credencial de elector vigente y sus derechos electorales a salvo, podrán ir a las urnas y votar por las opciones que se presentan.

Las elecciones de 2024 se han anunciado ya como las más grandes en la historia de México, en primer término, porque se renueva la presidencia de la República, la Cámara de Diputados y el Senado, en segundo lugar, derivado de un largo procesos de homologación de calendarios electorales, porque habrá elecciones locales en las 32 entidades federativas del país, mismas que incluyen 8 gubernaturas y la jefatura de gobierno de la CdMx.

Además de la capital del país, están en juego las gubernaturas de Puebla, Guanajuato, Veracruz, Chiapas, Morelos, Tabasco, Jalisco y Yucatán, lo que da un total de poco más de 19 cargos de elección popular en disputa por todo el país. Sin duda alguna, es la elección más grande de nuestra historia.

En Chihuahua, serán casi 900 cargos de elección popular en juego, incluyendo los federales, ya que se renueva el congreso del estado, las 67 alcaldías, 67 sindicaturas y poco más de 700 regidurías por todo el territorio estatal, además de los dos escaños al Senado, y 4 diputaciones federales.

De ese tamaño es el reto para los mexicanos y para los chihuahuenses, pero no solo en cuanto a la participación electoral por sí misma, sino en el tamaño de la decisión que tomen los electores en 2024 y las consecuencias que ello traerá para el país.

En relación a la presidencia de la República, hoy solo hay dos precandidatas formales, Claudia Sheinbaum que representa a la 4T y al actual gobierno de López Obrador, y Xóchitl Gálvez por el Frente Amplio por México, que es una coalición o alianza de los partidos políticos PAN, PRI y PRD, sí como 18 organizaciones de la Sociedad Civil.

En ese orden de ideas, hay quienes sostienen que, para el elector, la elección presidencial de 2024 será una decisión para elegir entre la izquierda o la derecha. Obviamente, la izquierda representada por Sheinbaum y la derecha por Xóchitl, yo pienso que no, que no es así.

Más allá de las críticas o señalamientos de los opositores del régimen lopezobradorista, por sus resultados de gobierno, lo que verdaderamente está de fondo es el modelo de país que queremos, no se juega la derecha contra la izquierda, no, se juega la democracia contra el autoritarismo, eso es lo que está realmente en juego.

Y no es que no vaya a existir más la democracia en México si gana la 4T, al menos no en cuanto a la realización de procesos electorales y la votación de los ciudadanos, pero eso no es toda la democracia.

Hoy, en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Colombia, existen procesos electorales y los electores votan, pero como todos los órganos y autoridades que sancionan el proceso, están en poder del gobierno, siempre ganan los candidatos afines al poder, o se reeligen tramposamente. Eso no es democracia de ninguna forma, aunque exista el voto.

Eso es el autoritarismo, un sistema de gobierno con “instituciones” totalmente subordinadas al poder central, en donde todos obedecen ciegamente al presidente y su camarilla, no existen órganos autónomos e independientes, no existe equilibrio de poderes, los legisladores no tienen fuerza ni poder para oponerse al presidente.

En México, claramente hemos visto los denodados intentos de la 4T por desmantelar las instituciones y órganos autónomos e independientes, los fuertes embates contra INE, contra la SCJN, contra el INAI, contra la CRE, y otras instancias similares son evidencia contundente de ello.

Definitivamente, ni la Cámara de Diputados, ni el Senado, en el Congreso de la Unión, son contrapeso del poder presidencial, porque están completamente en manos de Morena y de la 4T, obedeciendo ciegamente los mandatos presidenciales.

Eso es lo que verdaderamente está en juego, la democracia. Pero no la democracia del voto, no, sino la auténtica democracia, esa en donde la división de poderes existe, en donde el poder presidencial está debidamente acotado por órganos autónomos e independientes, y en donde cualquier ciudadano puede expresar libremente su pensamiento sin ser cuestionado, descalificado o censurado por ello.

El mismo presidente López Obrador lo ha dicho infinidad de veces desde la mañanera: “¡Fuera máscaras! Qué bueno que se van quitando las caretas, quien no está a favor de la Cuarta Transformación, está en contra y eso es traición a la Patria” … y eso, eso, no es así. Pensar diferente es un derecho humano, es una garantía de libertad y de independencia, no se traiciona a nadie pensando diferente, es algo que no puede ni debe ser criminalizado ni censurado en forma alguna por nadie.

Eso no es democracia. Eso es coartar la libertad de pensamiento y de expresión debidamente consagradas y garantizadas en nuestra constitución, eso es promover y difundir el divisionismo y el odio entre mexicanos, eso es amordazar a los ciudadanos.

De eso trata la elección de 2024. Elegir por un país de libertades, legalidad, democracia y garantías, o por uno en donde solo se puede pensar de una manera, y no hay más.

Y tú… ¿Qué país prefieres?

Francisco Ortiz Bello

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