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martes, marzo 17, 2026
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Ya sin el narco-candidata, ¿qué dirá Xóchitl?

SERGIO ARMANDO López-Castillo

El domingo venidero se efectuará el tercer y último debate de la presente contienda presidencial 2024, en pos de Palacio Nacional o de vuelta, de los Pinos.

Las dos candidatas y el candidato, llegarán a jugarse la última carta de la partida electoral, cuando menos para tratar de incidir un poco más en el ánimo de los electores a su favor, aunque, la verdad, muy poco o nada, cambiará la intención del voto, claramente decantado mayormente hacia la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo.

La candidata del PRI, PAN y PRD a la presidencia de la República, Xóchitl Gálvez Ruíz, se presenta al citado encuentro político, tras un vergonzoso momento en el programa Tercer Grado de Televisa, al cual acudió como invitada para exponer sus ideas y llamar a la población a que voten por ella en la elección del 2 de junio.

El lapsus se produjo en el momento en el que fue cuestionada, sobre el porqué llamó narco-candidata a Claudia Sheinbaum; término o adjetivo, que, en el tercer turno de estos debates, ya no podrá utilizar, debido a que el INE se lo prohibió mediante un recurso oficial interpuesto por la abanderada Sheinbaum y su equipo de Morena.

Durante una parte del programa que se transmitió en la televisora concesionada a Azcárraga, la pasada noche del 13 de mayo, Sergio Sarmiento cuestionó a Gálvez Ruíz, del porqué llamaba narco-candidata a Claudia Sheinbaum? S es parte de un discurso de odio o en verdad tenía pruebas de que la candidata de Morena tenía nexos con los grupos criminales que operan en México.

Y ella respondió: “Ese día había llegado a mis manos el libro de Anabel Hernández, no lo alcancé a leer, y hay un capítulo de la heredera, y hablan de Claudia”, dijo Gálvez.

La candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México intentó sustentar sus dichos, al asegurar que los denunciantes de Sheinbaum Pardo, eran los mismos que habían hablado sobre Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública con el ex presidente Felipe Calderón, quien ahora está preso en Estados Unidos acusado de narcotráfico.

Sin embargo, fue cuestionada del por qué hizo la acusación sin siquiera haber leído el libro de Anabel Hernández ‘AMLO y el Cártel de Sinaloa’.

“Para mí hoy es referencia es ese libro, hoy ya lo leí, debí haber ido al capítulo final de la heredera, no lo había leído completo”, dijo entre risas, Xóchitl.

Gálvez aseguró que en el libro se hacen señalamientos contra Omar García Harfuch, quien fue secretario de Seguridad Pública de la CDMX en el mandato de Claudia Sheinbaum, por lo que los periodistas la invitaron a presentar una denuncia contra la candidata morenista, a lo que dijo que lo haría con base en el texto de Anabel Hernández, Upss.

Pese a que la mayoría de las encuestas la pone en un lejano segundo lugar de la elección, a más de 20 puntos de Claudia Sheinbaum, la candidata de la oposición confía en que ganará la elección, pues aseguró que hay un “voto oculto”, con el que las personas la favorecerán, e incluso los militantes de Movimiento Ciudadano, que no quieran a Jorge Álvarez Máynez, según la mujer.

En este sentido, vale la pena revisar a los encuestadores tradicionales y sus trabajos. Me refiero a quienes llevan publicando encuestas desde hace veinte años.

Entonces, si con los datos que vemos en los portales que las comparan, separamos a “las tradicionales”, del resto de las encuestas, casi todos marcan una ventaja que ronda los 23 puntos a favor de Claudia Sheinbaum:

Mitofsky (Roy Campos) y Covarrubias dicen 29, Berumen e Indemerc 25, Reforma y Parametría 24, Buendía & Márquez traen 23, Alejandro Moreno en El Financiero pone 18, y GEA-ISA 17 en sus preferencias efectivas.

Y entre la más alta y la más baja, hay por lo menos doce puntos de diferencia. Esto quiere decir que nueve de las casas encuestadoras “tradicionales”, no están tan separadas como el concierto de todos los demás estudios de opinión.

Asimismo, la polarización que ha caracterizado a este proceso electoral, como a muchos otros en la historia política reciente —en mi opinión, no más que nunca antes— ha contagiado a la lectura de las encuestas.

Los morenos —que antes llegaron a descalificarlas, en su momento— hoy creen bastante en casi todas ellas. El primero fue el Presidente López-Obrador. Pero luego, la candidata, el dirigente del partido, y los demás aspirantes y los propagandistas del partido oficial, han abandonado la argumentación de campaña y con cierta razón, confían y propalan que van tan arriba en las encuestas rumbo a la elección del 2 de junio, cuya cita y fecha es casi mero trámite.

Los opositores al revés, descalifican con rabia y acusaciones graves, a todo el abanico de las encuestas y se agarran de sólo un par, que son las que hablan de una contienda cerrada entre la primera y la segunda, aunque está, en varios estados ya esté siendo superada por el tercero en discordia, Jorge Álvarez Máynez de Movimiento Ciudadano.

Por esto mismo, siento que el gremio de los encuestadores se está jugando mucho en este proceso electoral. Tal vez como en otros procesos o a lo mejor un poco más que nunca.

Puede ser un parteaguas para esta, la llamada y conocida “industria de la encuestitis”, quienes estarán publicando sus últimas “fotografías” del momento electoral, dentro de un par de semanas.

Y esas servirán para evaluar su desempeño y el papel político que irremediablemente jugaron en la narrativa de las presentes campañas. Tienen una actividad profesional, una actividad económica y un nombre qué defender, por ello será una más de las aristas a atender la noche del 2 de junio y los días subsecuentes.

 

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