Este día es especial en nuestras vidas, porque hoy tenemos todos la oportunidad de acudir a las urnas a emitir nuestro voto y, así, decidir cuál queremos que sea el futuro de nuestro país, cómo queremos que sean las cosas en México, de eso se trata la decisión que hoy vamos a tomar los mexicanos.
Y, precisamente, eso es lo que está en riesgo en la jornada electoral de este día, como muchos analistas políticos y sociales lo han dicho, hoy podría ser la última vez que podamos ejercer ese derecho y no es una exageración, ni una mala ocurrencia, es la verdad de lo que podría pasar.
De hecho, hoy los mexicanos no vamos a elegir entre una opción política u otra, entre una ideología u otra, no, lo que hoy está en juego es el modelo de nación que queremos, el tipo de sistema político que deseamos hoy está en juego la libertad, el Estado de Derecho o la anarquía y el autoritarismo, eso es lo que se decide hoy.
Y como decía líneas arriba, esto no se trata de una exageración o una mala ocurrencia, es la absoluta realidad, el régimen de la 4T ha dado sobradas muestras de desprecio a la democracia, a la libertad, a la legalidad, ha intentado por todos los medios desaparecer las instituciones que garantizan muchos de nuestros más elementales derechos, como son el INE, el INAI, la CNDH, el Poder Judicial y otras instancias que le han dado certidumbre al rumbo democrático de nuestro país.
Pero esa es una valoración que le corresponde a cada uno realizar, en lo más profundo e íntimo de una reflexión personal, e, independientemente de favoritismos o preferencias, decidir por lo que crea que es mejor para México, pero con la total y absoluta responsabilidad de acudir a las urnas a ejercer su derecho al voto, no se vale eludir esa enorme responsabilidad.
Hoy, no se valen pretextos, no se valen excusas, los mexicanos tenemos una cita con nuestro futuro, con el destino de nuestro país y tenemos la ineludible obligación de acudir a esa cita, de atenderla y de cumplir con una obligación ciudadana, cívica. Tenemos que votar.
Precisamente, para hacer un voto reflexionado y consciente es necesario revisar lo que ha realizado la 4T en el gobierno, reflexionar seriamente sobre lo que nos ofrecieron y sobre lo que cumplieron, para tener una base sólida y objetiva para decidir, incluso, utilizando la misma información oficial que no ha podido ser desvirtuada o escondida, por la dimensión de su efecto.
Empezaré por señalar un tema de macroeconomía, la deuda externa del país, por su enorme impacto en todos los mexicanos, porque es un elemento que, si bien no tiene efectos inmediatos en el momento, será sin duda alguna un parteaguas importante y definitorio para las siguientes administraciones federales y, claro, para el bolsillo de todos los mexicanos en el futuro próximo.
El presidente López Obrador aseguró, afirmó, que no iba a endeudar al país como lo habían hecho sus antecesores, como lo hicieron lo que él define como los gobiernos neoliberales de PAN y PRI, sin embargo, no cumplió ese ofrecimiento, ya que, con datos oficiales de la SHCP, hoy sabemos que la deuda pública se incrementó en un 500 por ciento, es decir, casi seis veces más de lo que era al inicio de su mandato. Eso va a tener, sí o sí, un efecto devastador en el bolsillo de cada mexicano en breve, y para el próximo año será mucho más notorio.
Derivado de una política energética errática e incierta, muchas inversiones extranjeras que apostaban por el nearshoring en México hoy están frenadas, detenidas, y algunas de plano perdidas, porque no tenemos la capacidad de brindarles los requerimientos en materia de energía eléctrica que necesitan, y no los tenemos porque el gobierno de la 4T no invirtió de manera adecuada en ampliar la red de generación, suministro, transmisión y distribución de este recurso, y eso ha generado que, en todo el país, se hayan perdido 94 mil 504 empleos en siete meses, según las estadísticas del INEGI.
Más de 94 mil familias mexicanas que se quedaron sin el sustento para vivir, y de esas familias 64 mil 626 corresponden a ciudades fronterizas, y 35 mil 102 son específicamente de Ciudad Juárez, un total y absoluto fracaso en materia de inversión extranjera directa, que tiene su origen en nulas o deficientes políticas en materia energética. Más de 35 mil familias juarenses que se quedaron sin el sostén económico que requieren para vivir.
En el tema de salud, el presidente López Obrador prometió un sistema como el de Dinamarca, y por si alguno de mis lectores no lo sabe, lo cual dudo, ese país cuenta con uno de los sistemas de salud más avanzado del mundo en el que todos los ciudadanos cuentan con una atención médica especializada, medicamentos, equipos, laboratorios de análisis y todo lo que se requiera para garantizar su salud, y eso, en México, hoy simplemente no existe, no hay, no tenemos, pese a las promesas del presidente. También es otra promesa incumplida.
Pero no solamente no estamos como Dinamarca, que ya sería demasiado pedir, aunque lo haya prometido López Obrador, ¡estamos peor que antes! Y eso si que es grave y digno de recalcar, no hay medicamentos, no hay tratamientos para el cáncer, no hay vacunas, y todas las instalaciones del IMSS y del ISSSTE están en las peores condiciones de toda su historia, por la total ausencia de la inversión adecuada en este rubro.
Las mega obras del presidente, el AIFA, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, que pretendían ser su legado insignia a los mexicanos, son un tema aparte, ninguna funciona hoy a escasos meses de que concluya su mandato, y todas, absolutamente todas envueltas en fuertes escándalos de gran corrupción, sobreprecios -hasta 5 veces lo que se presupuestó en un inicio-, pero, sobre todo, sin ninguna utilidad real y práctica para los mexicanos, ninguna.
Y es ese tema, el de la corrupción, el que más afecta a los mexicanos porque hoy está más arraigada que nunca, pese a ser una de las principales promesas de campaña de López Obrador, hoy, sus hijos, sus hermanos, otros parientes, amigos y funcionarios de su gabinete, están inmiscuidos en grandes escándalos de corrupción, incluso con audios y videos grabados en donde se acreditan esos actos, pero esos casos, evidentemente, no tendrán una investigación que lleve a los responsables a la cárcel, eso no va a ocurrir porque todo el sistema de gobierno está diseñado para brindarles impunidad. Nada va a pasar.
Basta mencionar el caso de Segalmex, una paraestatal del gobierno federal, en el que hasta el momento se ha determinado una afectación al patrimonio federal de más de 15 mil millones de pesos, y ni hay investigaciones, ni probables responsables identificados y su exdirector goza del afecto y la protección del mismísimo presidente de la República. Impunidad total.
Por supuesto que el tema de la seguridad pública es de los que más destacan en la gestión del presidente López Obrador, no hay manera de esquivarlo, porque su política de “abrazos, no balazos” se convirtió en la llave maestra para que todos los delincuentes se sintieran protegidos, principalmente los grandes capos del crimen organizado, quienes han hecho cera y pabilo con la seguridad de este país.
No hay manera de negar los 190 mil homicidios dolosos con lo que cierra su administración López Obrador, no hay forma, es una cifra récord muy negativa para un sexenio presidencial, ningún presidente antes había acumulado tantos homicidios en su administración como el presidente actual.
Las reflexiones anteriores son apenas unas pocas, las más relevantes eso sí, de todo lo que hay que pensar hoy, porque de eso se trata el ejercicio de este día, de decidir sobre el país que queremos para nuestros hijos, para nosotros, y de la forma como queremos vivir.
Antes de este gobierno de la 4T, que tanto critica los gobiernos pasados, teníamos muchas cosas de las que hoy carecemos, los usuarios del sistema de salud recibían una atención adecuada, había medicamentos y tratamientos para el cáncer, había vacunas, se respetaba el Estado de Derecho y nuestras instituciones autónomas e independientes funcionaban sin obstáculos ni trabas, había apoyos para los emprendedores, para los investigadores, para las madres trabajadoras con estancias infantiles para sus hijos, teníamos mucho más de lo que hoy tenemos.
De eso se trata hoy ¿Qué país quieres? ¿Qué tipo de gobierno quieres? López Obrador nos ha dividido a los mexicanos, nos ha contagiado de su profundo resentimiento por los que más tienen, pero todos, todos, somos mexicanos, y tú, con tu voto puedes volver a unir este país.
Francisco Ortiz Bello








