
Tal parece que a los encargados de la cultura en el gobierno estatal y el municipal, desconocen por completo la definición de arte. Ese arte muy necesario para difundir entre la comunidad.
¿No se cansan de toda la cochinada de música que hace apología a la narcoculotura, la información violenta que llega de todos los medios de comunicación… de la invasión de los tik tok que solo ofrecen una vida fuera de la realidad?
Entonces, ¿por qué no ofrecer a la población, a tus gobernados un programa de calidad donde se incluya la didáctica que ofrezca conocimiento de lo que están escuchando?
Se vota por el candidato, pero desgraciadamente NO por quienes ocuparán los puestos clave para un mejor desarrollo de la comunidad.
Muchos de ellos no están capacitados ni siquiera para atender a la población.

Mi amigo y colega Reynaldo Domínguez hace una buena crítica a los supuestos programas culturales de los gobiernos municipal y estatal:
Partiendo de que en el discurso del “Niño maravilla” las palabras “valores” y “cultura” son recurrentes, en especial para argumentar las sanciones millonarias impuestas a cantantes cuando adulan al crimen organizado, ronda en la incongruencia, en los antivalores y en la incultura, el que en la publicidad del Fich-Ficuu 2024 resalte el término “Norteños chingones”; esto para encuadrar a una serie de grupos musicales de corte local, que sin pena ni gloria cantaron anoche en el complejo de El Reliz.
No es que uno se asuste con eso de “chingones”, es recordar a los gobernantes y resto de los personajes públicos, incluyendo a conductores de Radio y Tv, que es principio de buena educación, de cultura, la exclusión del léxico público cualquier tipo de altisonancias, como lo dictan los valores que tanto pregona el señor alcalde.
No es posible que por la mañana nos hablen de las buenas conductas y por la tarde se les haga agua la boca con el “norteños chingones” y menos cuando se presumen mochos santiguados, amantes del agua bendita.
¡Será que ya se sienten los sucesores de Palacio, donde los “chinguensumadre” en público son pan de cada día?
¡Ay güeeero!

El tema que ya está corriendo por diversas columnas es la nueva casa, vivienda, mansión del alcalde electo, Marco Bonilla.
Aquí la cosa no es que él pueda tener o no una casita. La cuestión es el precio que le costó y en un fraccionamiento de alcurnia como donde viven sus amigos que pagan las campañas.
Esos, a los que ha ayudado para que construyan sus fraccionamientos mal hechos y que luego se les junta una lista enorme de quejas por diversas irregularidades que ponen en peligro su bienestar.

Nada comparable con su vivienda de Infonavit de la colonia Chihuahua 2000: esta tiene un costo de 17 millones de pesos.
Y lo que falta, porque todavía se va a lanzar por la gubernatura.
El 2027 está muy cerca.








