El político que quiere sentirse gobernador
Por Ulises “El Griego”
“En la historia política del país, no es raro encontrar políticos que comienzan su carrera con ideales nobles y promesas de cambio”. (Carlos Hank González)
Abundan personajes en la polaca, que en algún punto de su quehacer político, olvidan su misión original para centrarse en sus propias ambiciones.
Este es un relato que llamaré: “el político que quiere sentirse gobernador”, un relato que simboliza cómo la búsqueda del poder puede desvirtuar el verdadero propósito de la política: servir a los ciudadanos.
Este personaje, puede ser hombre o mujer, puede ser del partido tornasol o negro, puede tener 30 o 50 y puede tener o no una gran carrera política.
Al principio, este político era una cara nueva, alguien que cae bien con un buen “rollo”, cercano a la gente, con ideas prometedoras, en sus apariciones públicas, habla con pasión sobre justicia social, desarrollo económico, seguridad, brindar servicios y la necesidad de devolver la dignidad a quienes habían sido ignorados por décadas, en fin un descubridor del hilo negro, su conexión con el pueblo parece genuina, y su ascenso al poder no solo es predecible, sino que a veces me parece justo.
Transformer
Pero como en esta vida todo cambia, una vez que alcanzó más poder, influencia y dinero, algo cambió “no de trancazo”, pero si poco a poco primero con sus subordinados, ya no les solicitaba – les exigía- ya no pedía las cosas “por favor” ahora es darles unas “cagotizas” hasta por la falta de su coffe late con leche de almendras y por supuesto correr a algunos para sentirse omnipotente.
Después paso a ser medio “ogt” con el pueblo, ya que dejó de atender las necesidades urgentes, ahora los “pelaba” pero pa’ la foto, agarrar la pala, entregar la despensa, usar el rodillo de pintura, abrazar a los ancianos, hablar caló, meter los pies en el lodo, todo pa’ la foto ahora lo que importa es consolidar su imagen y ampliar su red de apoyo político.
Es más ahora utiliza su puesto político y aprovecha los apoyos que se dan para resaltar su imagen, utiliza una falsa modestia, y en esta vida muchas cosas pueden ocultarse menos el amor y el dinero, así que vivir en una zona residencial, ver la hora en un Cartier y tener su “personal chef” en la oficina, pues no cualquiera.
Es una Diva o Divo
Ir a giras de trabajo se convirtieron en eventos para lucirse frente a las cámaras; ya tiene un equipo personal de: fotógrafo, redes sociales, diseñador etc. Ahora las decisiones ya no son basadas en el pueblo y sus necesidades, ahora las toma de forma unilateral o partidistas.
Ahora se da cuenta que el pueblo “noble y sabio” (frase acuñada por el cabecita de algodón que no viene al caso) es el único medio para alcanzar su objetivo final: el poder absoluto.
Y hace que todos los apoyos vayan a las zonas poblacionales de su interés, esto más tarde le traerá consecuencias y no para bien cuando lleguen los tiempos electorales, es cuando recordará algo que también dijo ya saben quién “acéptenles los apoyos, pero a la hora de votar, voten por mi”
Perseguido (a) como en un cuento de Julio Cortázar
Ahora la paranoia se vuelve más grave, piensa en la posible traición de sus cercanos, del partido o de sus “amigos” su círculo cercano se vuelve un puñado de “cabrones” en los que no confía al 100%. Inicia el insomnio más fuerte.
Ahora se desconecta un poco del pueblo, las reuniones las realiza con los que piensa le ayudarán a alcanzar su objetivo, llámese lideres de colonia, diputados, influencer´s , comediantes, senadores, secretarios. Cualquiera que le pueda ayudar a ganar imagen hasta con personas cuestionables, él o ella cree ser la única solución a todo y todos los demás políticos y compañeros de partido son unos pendejos.
Se acerca el día de ser ungido
Reúne a su equipo ideando fórmulas, acciones y estrategias que le ayuden a ser “el bueno” porque bien lo decía mi abuelo: “1 año en política no es nada” y yo veo muchos tiradores pero solo una presa.
Ahora una parte del pueblo se siente decepcionado, algunos que confiaban en él se sienten traicionados al ver que muchas de las cosas que prometió nunca se cumplieron, les relego a segundo plano y lo que hizo fue promocionar su imagen como político para ganar reconocimiento y trabajar para el poder y por el poder.
El tiempo se agota y aunque nuestro protagonista salga en algunos medios y diga yo quiero ser el bueno o la buena, sabe que si no tiene el respaldo de los que controlan a su partido, no tiene nada, ahora la lucha es interna, hay fuego amigo y denostaciones hasta personales, la desconexión con el pueblo es ya mayor, y aunque su imagen pública sigue siendo fuerte en ciertos círculos, la base que lo apoya parece no estar tan conforme.
Reflexión final
Aunque este es un relato de ficción y como dicen en las películas “cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia” siempre la realidad supera a la ficción.
El caso del político que quiere sentirse gobernador es un relato tal vez de un próximo futuro en el estado grande, ya veremos alianzas, dramas, comedia, traiciones y verdades como en una tragicomedia, pero también nos hará reflexionar sobre la importancia de elegir buenos líderes que se avoquen a servir y no a servirse.
La política les recordamos a los que la ejercen es un acto de servicio no un camino de vanidad ni obtener el poder por el poder.








