Hasta los años 60′ existían un grupo de hombres que desempeñaban la tarea llamada Lañador o Estañador, quien recorría las calles con una caja de herramientas y un pequeño brasero para efectuar su trabajo, muy apreciado por las dueñas de casa. Hoy se puede decir que tan noble actividad ha desaparecido.
Sí te asombras y no entiendes en que consistía este oficio, hoy desaparecido. Su trabajo es menos conocido que el “Afilador de cuchillos y tijeras”pero con una función similar, el de lañador que era el encargado de reparar los cacharros de cocina (cacerolas, barreños, sartenes, pucheros, jarros…) que estuvieran agujereados.
Sus instrumentos de trabajo eran una lata con ascuas de carbón encendidas para mantener el soldador incandescente y trocitos de estaño para parchear y remendar los cacharros.
El nombre de lañador viene de las lañas o grapas con las que tradicionalmente se reparaban los recipientes de cerámica o barro, luego por extensión se siguió aplicando a los que reparaban los utensilios de cocina de metal.
Como podemos entender, era un trabajo muy laborioso, pero no había otra solución. Para tirar algún cacharro por inservible, tenía que ser en casos excepcionales… Pero en esos tiempos las dueñas de casa nada tiraban,todo era recuperable y se preocupaban de sacar el máximo de provecho a los utensilios, más que nada por los bajos sueldos de los maridos.
Por lo mismo, casi no había basura que tirar. Todo servía para reutilizarlo. El reciclado ya estaba inventado…








