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lunes, marzo 16, 2026
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Cuauhtémoc y el mito de una “grandeza” odiada

SERGIO ARMANDO López-Castillo

El equipo de fútbol América, no es un conjunto deportivo ni un proyecto futbolístico diáfano. Es el reflejo lo peor del país que hemos conocido; donde los tramposos “ganan” y los corruptos festejan y aplauden.

Y sí, América es el conjunto de fútbol más odiado, pero no porque sea grande, como lo han maquinado, sino porque representa todo lo que ha estado podrido en México.

Es nada menos y nada más, la prueba viviente de que el que más dinero tiene, consigue lo que quiere y más lejos llega. Y de que los espacios y el poder no se ganan a la buena, sino que se puede comprar.

Así, esa grande mentira repetida mil veces en la televisión de Azcárraga, de que este club es grande, el mejor y el más popular, que parece convertirse en verdad (Como los nazis con Yoseph Goebbels lo hicieron en Alemania), mucha gente termina creyéndosela.

América no tiene una historia real y genuina de fútbol, ni deportiva; lo que tiene son muy buenos padrinos; y no se hizo “grande” jugando limpio y bien jugando al balón, sino que lo ha hecho pagando, comprando a quien se venda, y avanzando a billetazos.

Hay que recordar el año 1959, cuando Emilio Azcárraga Milmo (Padre del dueño actual: Azcárraga Jean) tras comprar la marca, decidió y dijo que ese iba a ser el “equipo del pueblo”, mediante una campaña publicitaria descarnada y sin recato.

Eso osadía se explica cuando una entidad, empresa o persona no tiene identidad propia, auténtica, y se dedican a inventársela, a crearla, cueste lo que cueste. Fue así que los dueños de América, prefirieron que la escuadra, en lugar de ser un real y verdadero equipo de fútbol, fuera un producto exitoso y vendible.

Un artículo al que Televisa lleva décadas metiéndole a las personas hasta en la sopa, para que los espectadores pensaran y creyeran que en verdad es el equipo más grande de México, el más ganador, etc.

De esa manera ha transitado el citado club, aferrándose a sus contactos y palancas con similares intereses, en la Federación Mexicana de Fútbol, en la hoy Comisión de Árbitros y otras instancias vinculadas de alguna forma al emporio Televisivo.

Ellos han hecho de la competencia en el fútbol mexicano, una justa totalmente desigual, respecto del resto de los equipos de la liga nacional, en la que fuera del club de Televisa, todo el resto ha tenido que navegárselas, solamente con su esfuerzo y talento; mientras que los de Coapa lo hacen ceñidos a las cámaras televisivas con exposición excesiva, con árbitros corruptos y un sinfín de patrocinios empresariales aliados.

Como sabemos, no es coincidencia que los Azcárraga y socios mediante Televisa, haya impulsado a más presidentes de la república en el país, que cualquier partido político, incluido el otrora poderoso y hoy defenestrado PRI.

Así, manipularon muchas elecciones, noticias y contenidos a placer, mientras que, en el tema del fútbol, han seguido la misma estrategia de decirnos qué creer y a quien apoyar, en este caso al América, hasta que mucha gente se crea toda esa parafernalia azulcremada, como si fuera una realidad.

Cuántas veces hemos visto que ese equipo de marras, en gran mayoría de los partidos (especialmente de liguilla y en finales), no ganan a la buena, sino que los de arriba los hacen “ganar”.

Y cuántas otras ocasiones hemos sido testigos de que América en las finales, es favorecido con expulsiones de contrarios dudosas, o penales regalados, sin dejar de mencionar que las decisiones arbitrales, especialmente en esas instancias, parecieran un guión de telenovela o de cine, que a la vista de todos, parecieran episodios imposibles de creer, pero que finalmente se decretan y se hacen efectivos en la cancha.

Lo anterior ya no es un secreto para nadie. Se ha vuelto un patrón que triste y lamentablemente, siempre tiene que cumplirse en favor de ya sabemos qué y quiénes.

Y aunque sus aplaudidores: árbitros, ex árbitros, comentaristas, y fans “hagan campañas en redes, para tratar de desviar la atención de todo esto”, América es el equipo, al que, en la historia, se le han marcado más penales a favor, el equipo con más tarjetas rojas sacadas a sus rivales; y cada vez que andan más mal que de costumbre, Televisa y Azcárraga meten presión para “arreglar” y “corregir la situación”.

Cuando un club necesita y recurre a artimañas externa a la cancha, para ganar, eso ya no es fútbol, sino que esas acciones extra campo se conviertan en estafas, fraudes, triquiñuelas, que hoy día siguen siendo sinónimo del América y sus directivos.

Así que, quien sigue apoyando al América, o es consciente de toda esta situación real, y le importa un comino el asunto de la corrupción; o pueden que sean un peón más en la estratagema de Televisa, y debido a la manipulación que les han hecho, tal vez ni cuenta se han dado, pudiera ser.

En este sentido, los “americanistas” no aman el fútbol, quieren sentirse superiores, con una especie de “poder prestado” que les representa el club. Pero la verdad verdadera es que ese equipo no es grande, sino privilegiado, algo así como el hijo de un jefe, al que todos conocen como incompetente, pero que lo colocan de gerente en la empresa o en la oficina pública –Les suena esto?-, pues eso más o menos es América.

O como un junior jugando medianamente al fútbol, y que sin sus influencias y conexiones, prácticamente sería menos que nada.

Y sépanlo de una vez estimados lectores, América no es odiado por “envidia” o esas cosas; es repudiado por que representa todo lo que nos ha llevado la hartazgo en el país: Corrupción disfrazada de éxito, trampas justificadas como habilidad o “grandeza”, y un sistema hecho para siempre ganen los mismos.

Así que cuando un americanista te quiera restregar y decir, machacar, que América es el más grande, el más ganador, el más querido y popular equipo, solo hay que responder que NO, no es el más grande ni el mejor, pero sí el más PROTEGIDO, y FAVORECIDO, y TRAMPOSO.

Y sí ese americanista, se enoja, te insulta, o pretende burlarse por lo que le digas del equipo, es porque, en el fondo, muy en el fondo, saben que esto, es verdad!

Qué coincidencia, ahora, cuando Cuauhtémoc Blanco, ex jugador “estrella” de América, igualito que su otrora club, alevosa y tramposamente, libra un desafuero en la Cámara de Diputados, que lo favorece, para enfrentar una denuncia por abuso sexual, con inmunidad!

1985-2025, 40 años de reportero tras la verdad!

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