Por: Raúl Sabido
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El poderío de los Estados Unidos es tan innegable como su capacidad para reinventarse. Su mercado, el más importante del mundo seguirá siendo el mercado que muchos países aspiran conquistar pero, en un giro radical e inesperado, Estados Unidos ha tomado una postura que redefinirá las reglas del juego económico global: cerrar sus mercados, proteger sus industrias y volcarse hacia adentro con una filosofía claramente Nacionalista.
Este cambio, lejos de ser una decisión aislada, es una corrección histórica para mitigar los errores acumulados en décadas de LIBRE COMERCIO y CAPITALISMO NEOLIBERAL, es la aceptación tácita de que el neoliberalismo y los “Chicago Boys” tenían una visión equivocada y que desde la década de los años 90 debió de haberse comenzado a desechar, o al menos hacer los cambios necesarios que hoy abruptamente, e unilateralmente, se realizaron y, lo que quizá muy pocos previeron es que este giro inevitablemente arrastra a todos los países hacia nuevas dinámicas de comercio.
Directa o indirectamente, las decisiones estadounidenses repercuten a nivel global, exponiendo las vulnerabilidades de quienes, como México, abrazaron con fervor forzado el modelo neoliberal a pesar de haberse conocido perfectamente las advertencias (1990 y 2008) de que el neoliberalismo tenia fallas profundas y graves en la concepción y la izquierda mexicana las señaló desde 1988.
Aquellos países que apostaron por la dependencia externa, sacrificando su mercado interno y relegando su soberanía económica, enfrentan ahora la dura tarea de reconstruirse desde dentro para evitar el colapso, el mercado de los Estados Unidos para muchos les será imposible alcanzarlo.
Nacionalismo económico
El Nacionalismo económico, el nuevo paradigma global, lejos de ser una doctrina obsoleta, se posiciona como una estrategia válida en tiempos de crisis y cambio global.
Se trata de una filosofía que prioriza el fortalecimiento de la economía interna, fomentando la producción nacional, la autosuficiencia y la protección de las industrias locales frente a la competencia extranjera y entre sus características fundamentales se encuentran:
Protección de industrias locales, Autosuficiencia económica, Control del Estado sobre recursos estratégicos, Priorizar el consumo interno como medida de sobrevivencia inmediata para las empresas exportadoras.
El Nacionalismo no rechaza por completo la globalización, pero sí aboga por un enfoque más equilibrado, donde los intereses nacionales prevalezcan sobre los compromisos externos. Es una respuesta directa a los riesgos de la interdependencia global a los que nos llevó el neoliberalismo y que en tiempos de crisis económica amplificaron las vulnerabilidades de los países que abrazaron unos, y forzados otros, el fervor al neoliberalismo.
El mercado interno
Siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, la lección para México y el mundo es clara: el crecimiento sostenible debe sustentarse en el MERCADO INTERNO. La dependencia excesiva de mercados externos, a la que le llevaron los neoliberales, aunque tentadora en épocas de apertura global, fue, es y será una desventaja evidente. Recuperar el control sobre la producción y el consumo nacional, fortalecer las industrias locales y garantizar la autosuficiencia se convierten en prioridades ineludibles para cualquier nación que aspire a la resiliencia económica en este nuevo panorama.
Estados Unidos nos muestra que el Nacionalismo, lejos de ser un concepto del pasado, resurge como una estrategia válida en tiempos de crisis. Lo paradójico es que el país que alguna vez se erigió como paladín del Libre Comercio ahora adopta las prácticas que históricamente criticó, y sancionó incluso militarmente, en otros. Este giro subraya una verdad incómoda: las naciones que no protejan sus mercados internos serán las más afectadas por las turbulencias globales.
El desafío para México.
Para México, esta nueva realidad plantea retos monumentales. Durante décadas al país lo adaptaron a las reglas del Libre Comercio impuestas por los Estados Unidos, desmantelando industrias estratégicas y privatizando recursos nacionales bajo la promesa de prosperidad compartida que jamás llegó a los mexicanos. Hoy esas promesas se disuelven en un mundo donde el proteccionismo domina y las cadenas de suministro se replantean.
México debe emprender una reconstrucción urgente y decidida, mirando hacia ADENTRO para fortalecer su mercado interno, continuar con la búsqueda de su soberanía y redefinir su lugar en el escenario global. Este no es solo un desafío económico, sino también político y social, que requiere una visión audaz y un liderazgo comprometido con el bienestar de la nación.
El camino hacia el futuro.
El Nacionalismo económico, entendido como la prioridad del mercado interno sobre los intereses externos, no es una postura antagónica hacia la globalización, sino una estrategia de supervivencia en un mundo cambiante. México tiene la oportunidad de convertir esta crisis en un punto de inflexión histórico, aprendiendo de los errores del pasado y construyendo un modelo que sea verdaderamente inclusivo, sostenible y equitativo.
El poder económico ya no radicará en la dependencia de mercados externos, sino en la capacidad de las naciones para fortalecer sus bases internas y adaptarse a las nuevas realidades globales. Hoy más que nunca, la lección de Estados Unidos resuena con fuerza en todo el mundo:
Se aprendió que el mercado interno debe ser el pilar de cualquier proyecto de desarrollo nacional y en eso sustenta una de las más importantes de sus estrategias la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo.
Mas sin embargo los Estados Unidos no pierden su esencia hoy, después de cerrar sus mercados y de proteger sus industrias y sectores, han manifestado que le exigirán a México la apertura del sector energético a las empresas norteamericanas, ¿o sea? …. No quieren las reformas al sector energético cuando esas reformas son una clara muestra, del Nacionalismo profesado por Morena y aplicado desde el 2018, es el mismo Nacionalismo que hoy aplica Donald Trump a su país.
Todos los pasos que se comenzaron a dar en México desde el 2018 comienzan a tener sentido, y destino hoy, ante la unilateral decisión de padre del capitalismo neoliberal los Estados Unidos








