La Hipocresía estratégica en Chihuahua.
Por: Raúl Sabido.
La doble moral de la dirigencia PANISTA.
En el panorama político actual, se ha vuelto cada vez más evidente la existencia de grupos y personas que manipulan las leyes y normas para su propio beneficio, mientras condenan públicamente las mismas acciones que ellos mismos perpetúan. Este fenómeno, que podría denominarse como una doble moral institucionalizada, no solo erosiona completamente la confianza ciudadana, sino que también pone en peligro los principios fundamentales de justicia y equidad.
Estos actores, que podrían ser catalogados como hipócritas estratégicos, utilizan el sistema legal que tienen a su alcance como un arma para eliminar la competencia e intentar mantener su poder actual. Su descaro y desfachatez al violar las normas que imponen a otros no solo es una burla al ciudadano común, sino también una amenaza directa a los valores democráticos. Este comportamiento refleja una visión perversa del poder haciendo como suyo en pensamiento de que “Solo yo puedo violar la ley, y nadie más”.
No solo se ejerce el egoísmo sino se practica en la actuación política con una actividad estratégica de hipocresía y cinismo al saberse intocable por controlar las ejercicios legales que pudieran suscitarse para equilibrar las acciones que supuestamente han sido violatorias a la ley.
La narrativa que emerge de esta crítica no es solo una denuncia, sino un llamado a la acción. Es imperativo que la sociedad reconozca y confronte estas prácticas, exigiendo transparencia, rendición de cuentas y un compromiso genuino con los principios éticos los cuales brillan por su ausencia. Solo así se podría restaurar la confianza en las instituciones y garantizar que las leyes sean aplicadas de manera justa y equitativa para todos.
En una sociedad que aspira a la justicia y la equidad, la denuncia de actividades ilegales es un acto necesario y valiente. Sin embargo, la legitimidad de quien denuncia se ve profundamente comprometida cuando incurre en las mismas prácticas que condena. Este doble estándar de medición no solo erosiona la credibilidad del denunciante, sino que también mina los principios éticos y morales que deberían guiar nuestras acciones.
La verdadera integridad radica en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Denunciar una violación a la ley mientras se perpetúan las mismas acciones es un acto de hipocresía que desvirtúa el propósito de la justicia.
Este comportamiento no solo representa una burla hacia las normas establecidas, sino también hacia la ciudadanía que confía en que las leyes sean aplicadas de manera imparcial.
Por ello, es fundamental que quienes denuncian actúen con ética y responsabilidad, asegurándose de que sus acciones sean un reflejo de los valores que defienden. Solo así se puede construir una sociedad donde la justicia no sea solo un concepto abstracto, sino una realidad tangible que beneficie a todos por igual.
Cuando los actores políticos, o cualquier persona, operan desde la hipocresía estratégica o la doble moral institucionalizada, inevitablemente sacrifican valores fundamentales que son esenciales para la confianza y el respeto social. Algunos de los valores que se ven sumamente comprometidos con esa cínica actitud incluyen:
Pérdida de Credibilidad
Al actuar de manera contradictoria, pierden la confianza de la ciudadanía, de sus colegas e incluso de quienes podrían haber sido sus aliados. Una vez que la credibilidad se erosiona, es en extremo difícil restaurarla.
Manifiesta falta de Integridad
La coherencia entre principios y acciones es un pilar esencial de la integridad. Cuando esta se rompe, las palabras de estas personas quedan vacías y carecen de peso moral.
La Justicia y equidad se erosiona
Manipular las normas a conveniencia para atacar adversarios mientras se ignoran las mismas reglas propias implica que el principio de justicia queda reducido a una herramienta de interés específico, en lugar de un derecho universal.
Transparencia política
La doble moral generalmente requiere ocultamiento, distorsión de hechos y un manejo poco claro de información, lo que impide que la ciudadanía tenga una visión honesta de la realidad. Se convierte en un engaño o una manipulación de los hechos a la ciudadanía, subestimándola y degradándoles su capacidad de análisis.
Pérdida de Legitimidad
Un liderazgo basado en hipocresía pierde el reconocimiento como autoridad moral. Se puede gobernar con poder, pero sin legitimidad, cualquier decisión o medida será vista con desconfianza por los ciudadanos.
Desprecio por la democracia
Si las leyes se buscan aplicar de forma selectiva y las reglas se manipulan para favorecer acciones de intereses específicos, el sistema democrático se desvirtúa y se convierte en un mecanismo de control, y no de representación.
Todo lo anterior se aplica en Chihuahua
En el contexto político de Chihuahua, se ha desatado una controversia que pone en evidencia la doble moral y las estrategias de manipulación que algunos actores políticos emplean para desacreditar a sus adversarios. El PAN, liderado por su dirigente estatal Daniela Álvarez, presentó denuncias contra la Senadora Andrea Chávez por presuntos actos anticipados de campaña. La acusación se basa en el hecho de que Andrea Chávez, Senadora de mayoría por Morena, ha llevado servicios médicos completos y medicinas gratuitas a las comunidades más vulnerables del estado, cumpliendo con ello su función política y social de buscar y llevar beneficios para sus representados.
Sin embargo, esta denuncia PANSITA parece ignorar que el propio presidente municipal de Chihuahua, Marco Antonio Bonilla Mendoza, también ha incurrido en actividades que podrían considerarse también actos anticipados de campaña. Bonilla Mendoza ha participado en reuniones políticas con liderazgos partidistas en diversas localidades, sin que esto aterrice beneficios tangibles a la población. Estas acciones, centradas en la promoción personal y el fortalecimiento de alianzas políticas, contrastan con el enfoque de Andrea Chávez, quien ha llevado servicios médicos básicos y medicinas directamente a quienes más lo necesitan.
La diferencia es clara: mientras Andrea Chávez utiliza su posición para beneficiar a las comunidades vulnerables, Bonilla Mendoza se enfoca en actos de adhesión política y promoción personal con cargo al erario municipal, sin ningún impacto directo en el bienestar de los ciudadanos. Esta disparidad pone de manifiesto una estrategia hipócrita por parte del PAN, que denuncia a su adversaria mientras ignora las acciones similares de su propio posible candidato. Este comportamiento no solo refleja una falta de coherencia, sino también un desprecio hacia los principios éticos que deberían guiar la actividad política del PAN.
En última instancia, esta situación subraya la necesidad de que los actores políticos actúen con integridad y responsabilidad, asegurándose de que sus acciones estén alineadas con los valores que defienden. Solo así se podrá construir una política que realmente sirva a los intereses de la ciudadanía y no a los de unos pocos.
No buscan justicia los PANISTAS, ni buscan equidad. Solo buscan eliminar a sus adversarios, despejar la cancha y garantizarse una ventaja que les es inexistente hoy. Denuncian lo que ellos mismos hacen, manipulando las leyes como armas políticas, no como principios de igualdad. Quieren jugar solos, sin competencia real, buscan asegurarse de que el único ganador sea quien desde el poder en Chihuahua decida, no pueden permitir que MORENA llegue a la gubernatura porque pondría en serios peligros la estabilidad de los que hoy gobiernan.
Se saben completamente perdidos los PANISTAS.
La realidad de las encuestas les es sumamente crítica y desfavorable.








