En un extenso tramo del Periférico de la Juventud —desde la Ignacio Rodríguez hasta la Francisco Villa, y en varios puntos más— al municipio se le ocurrió darle “ambiente” a la vialidad, porque claro, nada como un buen espectáculo de luces para acompañar el tráfico.
Las flamantes lámparas LED, esas que nos han presumido desde la época de Maru hasta los días de Bonilla, llevan ya varios días funcionando como si fueran parte de un show navideño: prenden, apagan, parpadean… y vuelven a empezar algo también muy molesto, según automovilistas que ya no saben si frenar o aplaudir.
Y por si fuera poco, en otros tramos del periférico las luces simplemente decidieron tomarse la noche libre: están totalmente apagadas, dejando zonas de obscuridad absoluta.
Así que un amable (y urgente) llamado a las autoridades municipales para que recuerden que el Periférico de la Juventud no es una pista de luces navideñas, sino una de las principales arterias de la ciudad.
Aunque, tal como está, uno ya no sabe si va manejando o participando en una función especial de “Luces de Invierno”.








