Colaboración de Juan de Dios Olivas

La violencia en Ciudad Juárez sigue imparable, pese a las cuentas alegres que presentan algunos mandos de las corporaciones para que estén contentos quienes gobiernan y crean que todo es color de rosa en la frontera. Ayer tocó el turno a Toño, uno de los dirigentes de mercados populares, quien fue acribillado junto con una mujer en un tianguis de la colonia Guadalajara. Él murió entre los puestos y la mujer, horas después, en un hospital.
Fueron las víctimas 56 y 57 de homicidio en la frontera y, mientras ellos perdían la vida, los encargados de la seguridad en Juárez brillando por su ausencia y ocupados en campañas políticas o simplemente descansando. Si no, pregúntenle al alcalde Cruz Pérez Cuéllar, que ya es permanente su obsesión por llegar al 2027 de la mano de cualquier partido e incluso de su padrino César Duarte.
También, casi al mismo tiempo que la mujer que acompañaba a Toño perdía la vida en un hospital, el fiscal César Jáuregui se concentraba en su campaña velada por la capital del Estado en la junta informativa de los miércoles en el PAN, a la que acudió como invitado de Sarahi Franklyn a presentar un análisis de la elección judicial de la que dice no habrá resultados hasta el 2027, pero en la que muchos analistas políticos señalan que, al menos en Chihuahua, la derecha derrotó a los candidatos vinculados a la izquierda y obtuvo el control del Poder Judicial del Estado y, después de este triunfo, se perfila para retener la gubernatura.

Jáuregui hablaba y hablaba mientras la sangre corría en la frontera donde arrastra muy malos resultados su fiscal Carlos Manuel Salas que nomas no ha podido darle golpes certeros a los grupos criminales como al que los mismos comerciantes atribuyen los crimenes de ayer. Ya es tanta la mala fama de Salas que dicen que los ministerios públicos a su cargo se concentran más en cómo liberar a los acusados de crímenes que en encerrarlos, y ejemplos hay muchos.
Con estos crímenes sumaron ayer 57 personas sacrificadas a balazos, torturadas, encobijadas, quemadas y un largo etcétera, y cada año la cuenta termina en más de mil homicidios. ¿Por qué será?








