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sábado, marzo 14, 2026
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Calderón, el fariseo en estado etílico

Calderón, el fariseo en estado etílico que quiere dar cátedra desde el Vaticano al Papa para que el derecho de admisión sea solo para quienes tengan fe de bautismo
Ante los ataques al Senador Noroña, que dicho sea de paso no necesita que yo ni nadie lo defienda, porque para eso él se pinta solo, mi única intención es desenmascarar la ignorancia o la perversidad —se los dejo a su criterio— del dicho de un expresidente que, al igual que los fariseos, se para hasta el frente del templo y me lo imagino sacando su fe de bautismo para decirle al mundo que él tiene más derecho a estar ahí que un ateo.
Esa narrativa me recuerda la escena del Evangelio cuando querían apedrear a la mujer porque no era digna. Jesús les dijo: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” (Juan 8:7). Así, quienes juzgan con tanta arrogancia deberían mirar primero sus propias fallas antes de señalar a otros.
Este tipo de reuniones no se limitan por credos, sino por responsabilidades públicas. México fue invitado como Estado, y el Senador Noroña fue su legítimo representante.
Se trata del Jubileo de los Gobernantes organizado por el Vaticano: un evento político‑diplomático al que fueron convocados representantes de más de 60 países, con el Papa y el Estado Vaticano como anfitriones.
El Papa es jefe de Estado de la Santa Sede, una entidad soberana reconocida internacionalmente. Esta convocatoria fue política, no religiosa: no se pidió acta de bautismo ni se impidió la entrada a nadie por su fe. Asistieron autoridades globales con agendas diplomáticas y legislativas.
El Senador Noroña acudió representando al Senado de México y como parte de una agenda parlamentaria internacional, no a una búsqueda de indulgencias. Su presencia incluyó participación en el Parlamento Europeo y una intervención donde condenó explícitamente el genocidio en Palestina en foros multilaterales, defendiendo los derechos humanos.
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