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miércoles, marzo 18, 2026
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Carta a Fidel y al Che

Luz Estela “Lucha” Castro
Hoy, que sus figuras han sido retiradas de un espacio público en México, quiero hablarles desde este rincón del mundo donde su nombre sigue encendiendo conciencias y su memoria sigue convocando rebeldías.
Gracias, Fidel. Gracias, Che. Porque más allá de los debates ideológicos, ustedes eligieron luchar contra la opresión, poner su cuerpo y su palabra al servicio de los pueblos empobrecidos y soñar con un mundo donde el pan y la dignidad no fueran privilegio de unos cuantos.
Algunos los llamarán héroes comunistas. Yo los nombro hombres universales. Porque los hombres y mujeres que trascienden no pertenecen a un solo país ni a una sola causa: son patrimonio de la humanidad. Como Gandhi, que se alzó contra el imperio británico con su palabra desarmada. Como Monseñor Romero, que levantó su voz contra la injusticia y murió de pie junto a su pueblo. Como Jesús de Nazaret, que también habló en su tiempo y en sus circunstancias un lenguaje común con ustedes, cuando proclamó que el Reino era de los pobres y que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Como Rosa Luxemburgo, que soñó la libertad y la dignidad obrera. Como Angela Davis, que sigue enseñándonos que la lucha contra el racismo, el capitalismo y el patriarcado es una sola. Y como Domitila Barrios de Chungara, que nos mostró que la resistencia de las mujeres mineras de Bolivia era también la lucha por la vida misma.
Sus estatuas pueden ser derribadas, sus rostros pueden ser borrados de un mural, pero su pensamiento y sus palabras llegan hasta mí con un eco que me recuerda que seguimos construyendo otro mundo posible. Recordando que esa construcción solo se puede hacer desde abajo, a la izquierda y del lado del corazón.
Gracias por vivir como vivieron. Por soñar como soñaron. Por recordarnos que la historia se escribe con dignidad.