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sábado, marzo 14, 2026
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La malilla nacional y el fentanilo farmacéutico

*Controversial…*

 *La malilla nacional y el fentanilo farmacéutico*

“Piensa mal y acertarás…”

Por: Raúl Sabido

Estados Unidos ha declarado, una vez más, que quiere “acabar con el abasto de drogas” que inunda sus calles. Esta vez, la mira está puesta en el Caribe que no produce fentanilo, se produce COCAINA y los países productores son Colombia, Perú y Bolivia que concentran la totalidad de la producción mundial de hoja de coca y derivados como pasta base y clorhidrato de cocaína con destino principal a Estados Unidos y Europa.

Con fuerza militar letal desplegada en la región, el objetivo declarado es desmantelar al llamado “Cartel de los Soles”, una estructura difusa que, según Washington, opera desde Venezuela bajo el liderazgo de Nicolás Maduro. El problema, para esa justificación, es que no hay evidencia sólida que sustente esa narrativa, y por esa ruta del Caribe solo transita el 2% de las drogas que llegan a suelo estadounidense, *según datos de la propia DEA*, la ruta principal es por el pacífico.

Entonces, ¿qué está en juego realmente? ¿Y qué pasaría si, por un milagro logístico y político, Estados Unidos lograra cerrar por completo el flujo de drogas ilegales hacia su mercado?

*La “malilla” nacional: abstinencia a escala E.E.U.U.*

La “malilla”, como se le llama en México al síndrome de abstinencia, se convertiría en una epidemia silenciosa. Millones de personas dependientes de opioides sintéticos como el fentanilo sufrirían síntomas devastadores como vómitos, diarrea, ansiedad extrema, insomnio, psicosis y riesgo de suicidio. Las clínicas de rehabilitación colapsarían. Los hospitales no tendrían capacidad para atender la demanda. Y el sistema de salud mental, ya frágil, se rompería.

EL FENTANILO, 50 veces más potente que la heroína, ha matado a más de 100,000 personas al año en EE.UU. desde 2021. *No hay droga más letal ni más presente*. Su retirada abrupta provocaría una crisis humanitaria interna sin precedentes en los Estados Unidos.

*El dolor social*

 El negocio de no atender la dependencia.

Cerrar el abasto no elimina la demanda simplemente la transforma, la muta y al parecer no se quiere entender. La desesperación por evitar la malilla llevaría a millones a buscar sustitutos improvisados: carfentanilo, nitazenos, alcohol, inhalantes. El mercado negro se reinventaría con laboratorios caseros, mezclas tóxicas y nuevas rutas internas. La violencia doméstica aumentaría. Las cárceles se llenarían de personas detenidas por conductas erráticas y violentas y las comunidades más vulnerables como Appalachia, el Rust Belt, y todos los barrios marginados sufrirían un brutal colapso social.

¿*Y si el fentanilo cambiara de manos*?

Aquí surge una hipótesis inquietante: ¿y si, para evitar el colapso, el gobierno de EE.UU. impulsara el uso controlado del fentanilo farmacéutico? No como medida compasiva, sino como estrategia económica. Hoy, los ríos de dólares generados por el narcomenudeo en EE.UU. no se quedan en el país. Se lavan en bancos estadounidenses, se reinvierten en bienes raíces, criptomonedas y fondos de inversión. El narcotráfico es una economía paralela que sostiene sectores enteros del sistema financiero mundial.

Si se legalizara o se promoviera el fentanilo farmacéutico, el dinero no desaparecería: cambiaría de manos. De los cárteles locales a las farmacéuticas. De los lavadores informales a Wall Street. De las calles a las aseguradoras y hospitales. El dolor seguiría existiendo, *pero ahora sería rentable, regulado y tributado* siendo esto la enorme diferencia entre lo que hoy hay y lo que puede haber mañana…. ¿Beneficiarios? ¿Quienes?

 ¿Y la geopolítica?

La militarización del Caribe no responde a una lógica sanitaria ni estratégica, *sería infantil aceptarlo*. Responde a una narrativa política que busca enemigos externos para justificar fracasos internos. Señalar a Maduro como líder del narcotráfico sin pruebas sólidas es una maniobra que recuerda las armas de destrucción masiva en Irak que fueron útiles para justificar intervención, pero muy vacías de sustento.

Si el 98% de las drogas entra por otras rutas de Centroamérica, ¿por qué el foco está en Venezuela? ¿Por qué se despliega fuerza letal en una zona que apenas representa una fracción del tráfico?

¿Qué debería pasar?

 Si EE.UU. realmente quiere acabar con la crisis de drogas, debe mirar hacia adentro. Invertir en salud mental, desestigmatizar el tratamiento y legalizar y regular ciertas sustancias. Y, sobre todo, reconocer que el problema no está en el abasto, sino en la demanda. La guerra contra las drogas habrá de fracasar porque no es una guerra contra la adicción, sino contra los pobres, los migrantes y los países del sur no alineados a la hegemonía de los Estados Unidos.

*Piensa mal y acertarás*

Imaginar que EE.UU. impulse el fentanilo farmacéutico para evitar una crisis de abstinencia no es descabellado. Es una posibilidad real dentro de un sistema que ha demostrado que prefiere administrar el dolor que erradicarlo. La guerra contra las drogas nunca fue contra las drogas porque ha sido, y será, contra quienes las consumen *sin pagar impuestos*, dejando a un lado a los distribuidores mayoristas, tributo al último eslabón del consumo, el menudeo.

“La malilla” no se combate con balas. Se combate con compasión, ciencia y política pública. Y mientras eso no ocurra, seguirán buscando enemigos en el Caribe, mientras el verdadero campo de batalla está en su casa.

*Un negro panorama que muestra la realidad*

Según el Informe Mundial de Drogas 2025 de la ONU y los datos de la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud (NSDUH), el panorama actual en Estados Unidos es el siguiente:

IndicadorCifra estimadaPorcentaje del total poblacional
Población total de EE.UU. (2025)330 millones100%
Personas con trastorno por consumo de sustancias48 millones mayores de 12 años16%
Personas con uso problemático de drogas en el mundo64 millones a nivel mundialEE.UU. representa 75% de ese total
Muertes por sobredosis en 2023

En E.E.U.U.

Más de 80,000 (principalmente por fentanilo)Aumentará en 2024

¿Qué significa esto?

Significa que 1 de cada 6 estadounidenses enfrenta algún tipo de dependencia o trastorno por consumo de sustancias.

La mayoría de los casos están relacionados con opioides sintéticos, especialmente fentanilo, que ha desplazado a otras drogas como la heroína y la cocaína.

Este grupo representa una crisis de salud pública, no solo por el número, sino por la intensidad de la dependencia y el alto riesgo de muerte.

*Contexto global*

 Aunque EE.UU. representa solo el 4% de la población mundial, consume más del 25% de las drogas ilícitas del planeta y esto lo convierte en el mercado más lucrativo y más vulnerable al mismo tiempo.

“*La vida humana, con sus placeres y sus tormentos, ha sido siempre el motor de los grandes negocios; las drogas, como reflejo íntimo de esa dualidad, no podían quedar fuera del juego fiscal, y hoy su rentabilidad ha despertado más interés tributario que moral*.”