Colaboración de Juan de Dios Olivas
El arranque ayer en Ciudad Juárez de la Asamblea General Ordinaria del SITATYR, que es el Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio, Similares y Conexos de la República Mexicana, reunió nuevamente a los dos aspirantes más fuertes del Partido Acción Nacional y Morena por la gubernatura del Estado, Marco Bonilla y el alcalde Cruz Pérez Cuéllar. Una fotografía de encuentro que para muchos es interpretada también como un escenario con muchas probabilidades de que se repita en el 2027.
Al interior del PAN, Marco Bonilla tiene el 64 por ciento de las preferencias electorales para ser el candidato, contra un 7 por ciento de Jesús Valenciano, su más cercano competidor, según la casa encuestadora CE Research, que también coloca a Bonilla en un escenario que llevaría a Acción Nacional a retener la gubernatura si el candidato de Morena es el edil juarense.
En la misma casa encuestadora, Cruz Pérez Cuéllar tendría el 32 por ciento frente a un 28 por ciento de la senadora Andrea Chávez y un 15 por ciento del senador Juan Carlos Loera, considerado nuevamente para la gubernatura en esa casa encuestadora.
No es descartable el escenario; todo puede suceder y cada vez hay más indicios. En el PAN, la polvadera que levantó las pintas en una barda de la presidenta estatal Daniela Álvarez fue atajada de un manotazo por la misma gobernadora Maru Campos, quien pidió resultados primero y puso en pausa la temperatura política que estaba subiendo en las filas azules. Bonilla le dio una salida más diplomática a ese tema y le dio la bienvenida a la contienda interna por la gubernatura, apostándole a la unidad y mostrando también sus cualidades políticas. Claro, el liderazgo le ayuda, pero también lo respaldan las obras y el trabajo que ha realizado en la ciudad de Chihuahua, que son su mejor carta para ofrecer a todo el estado frente a la corrupción, violencia y malas obras del alcalde juarense.
Para estar, Pérez Cuéllar primero tendría que vencer a la senadora Andrea Chávez, quien sigue en la pelea pese a los tropiezos del grupo político al que pertenece y que lidera el senador Augusto López. La juarense tendrá que saltar de barco y asegurarse de que sea el mismo de Sheinbaum y que siga en el segundo piso de la 4T.
Nada es seguro y en política nada está escrito; los escándalos juegan en contra de Andrea, pero también en contra de Cruz. Juega la corrupción que mantiene en el pantano su barco y que, por más que se tome la foto con Claudia Sheinbaum y acuda a las mesas de seguridad, no resuelve la violencia que azota a Ciudad Juárez por la situación que priva en la Policía Municipal, cuyos agentes han infiltrado al crimen organizado y no al revés. Del manejo de los recursos públicos, sobran denuncias que colecciona en los órganos anticorrupción y que mantienen a dos que tres como las avestruces en negación, con la cabeza en la arena y el rabo hacia arriba para lo que se le ofrezca al señor. Pero si el plan A no funciona, siempre hay un plan B, aunque se niegue públicamente y sea verde. ¡Así las cosas!











