Buscándole…
Por: Ulises “El Griego”
Vive bus/ Bowi la buena idea que ya valió
“La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”. Edmond Thiaudière
Hace 12 años se inauguraba el sistema de transporte Vive Bus por parte del ex gober y ahora algo innombrable César Duarte, así como por el expresidente municipal chapulinesco Marco Quezada.
Muchas cosas se le pueden criticar al ex gober, pero una de sus obras que dejó huella y que cambió sin duda la forma de transportarse en la ciudad es este sistema. Hoy en día es difícil imaginarse la ciudad sin el Vive Bus, ahora renombrado a Bowi, solo recordemos cómo la Universidad-Vallarta era saturada por los camiones urbanos que muchas veces dejaban solo un carril para los automovilistas o las enormes filas de personas en las paradas para subir según el destino, y que el Vive Bus vino a agilizar todo.
Sin duda el proyecto al inicio era bueno y le dio a la ciudad un aire innovador, dejando atrás un poco la imagen de “rancho grande”.
¿Pero cómo está el Bowi hoy?
Pues aquel eficiente servicio de transporte donde usted llegaba a la estación y no pasaban más de 10 minutos cuando llegaba el camión, y al ingresar lo recibía un buen aire acondicionado en tiempo de verano, con un camión limpio y no saturado.
Pues ahora es lo contrario, muchos usuarios reportan que los camiones Bowi tardan hasta 30 minutos en pasar, lo que ocasiona que las estaciones estén saturadas y por ende, los camiones igual, haciendo que muchos usuarios no puedan abordar de inmediato, sino esperarse al próximo. Aunado a esto, todo el verano y hasta estos días, la gran mayoría de los camiones Bowi ya no traen encendido el aire acondicionado.

Este reportero se aventuró a realizar varios recorridos, no solo unos días sino varias semanas, para poder escribir al respecto y comprobar lo dicho. Estamos en los días “raros” de nuestro Chihuahua, donde la mañana es fresca, al mediodía un che calorón y en las noches de nuevo fresco.
Ahora imagínese a la 1 de la tarde, a 38-40 grados, ahí voy con camión lleno, bañados de sudor, con 2 o 3 “maistros” de la obra, pasar por la estación Universidad y se suben 5 jugadores de americano, algunos usuarios tirando “los de muerte lenta”, la señora cieguita cantando y dando madrazos con su bocina, niños haciendo su desmadre gritando y ¡sin aire acondicionado! Está cabrón, dijo “el cura” cuando escuchó las confesiones de mi prima la daifa.

Le cuestioné a dos choferes por qué no prenden el aire acondicionado. El primero me dirigió una mirada a la Clint Eastwood pero versión “Vítor” y se limitó a decir “nomás”, el segundo me respondió con más palabras: “pos es que nadie dice que lo prenda”.
Y si hablamos de conductores, ahí la cosa se pone un poco peor, ya que el uso del uniforme que vestían en años anteriores hoy en día nada. Y no podían faltar los conductores que van con su celular mientras conducen, agregando así un riesgo más al servicio.
Y sí, amable lector, pude constatar que los Bowi’s tardan en pasar, lo máximo que esperé fue: 27 minutos con 54 segundos, para ser exactos, y si hago un promedio con mis otras esperas, son de 15 – 20 minutos, lo que provoca lo comentado anteriormente: una saturación de la estación y por ende, del camión.
Hay que reconocer la cortesía chihuahuense, en la que se deja pasar a las damas y adultos mayores primero, y toca esperar el siguiente, que de igual forma vendrá súper lleno.

Pero lejos de arreglar los camiones, que yo supongo están “madreados” en el taller y es por eso que no circulan más unidades, el gobierno mejor se puso a pintar las estaciones con el color oficial y a colocar emblemas al por mayor.
Creo que ellos piensan que es mejor tener adornado el transporte que brindar un mejor y más eficiente servicio, y ya ni eso hacen bien: pintan bien “chambón”. (foto)

Así las cosas en el Bowi, que ya valió.








