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lunes, marzo 16, 2026
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El saqueo invisible

Controversial …

PARTE 2

El saqueo invisible

Las rutas del dinero: ¿cómo se ocultó el saqueo?

Esta es la SEGUNDA entrega de la serie “El saqueo invisible”, donde exploramos: Como le

 Robaron a México. Las Rutas del Dinero. La Deuda Moral

Por: Raúl Sabido

“El dinero no desaparece. Se transforma. Y en México, se transformó en impunidad, en blindaje, en privilegio.”

El arte de desaparecer billones:

El saqueo a México no fue un acto impulsivo. Fue una operación quirúrgica, diseñada con precisión por los gobiernos PRIANISTAS. No se trató solo de robar, sino de borrar las huellas. De construir un sistema donde el dinero público pudiera ser desviado, triangulado, lavado y finalmente ocultado… sin consecuencias.

Las rutas del dinero saqueado son múltiples, pero todas tienen algo en común: la complicidad institucional.

Los túneles del desfalco:

  • Factureras y empresas fantasmas.

Se crearon miles de razones sociales con domicilios falsos, sin empleados ni operaciones reales. Desde ahí se emitieron facturas por servicios inexistentes, que luego eran deducidos por grandes empresas o usados para justificar contratos públicos inflados. El SAT documentó más de 8,000 empresas fantasma entre 2010 y 2018. ¿Quién las protegía?

  • Fideicomisos opacos:

Bajo el argumento de “agilidad financiera”, se crearon fideicomisos sin control fiscal alguno ni auditoría real. Ahí se depositaron recursos públicos que luego fueron usados discrecionalmente. Muchos de esos fideicomisos aún existen, con miles de millones sin rastro claro del destino y, fueron creados algunos muy voluminosos, por instituciones de gobierno y organismos descentralizados.

  • Paraísos fiscales y triangulación internacional:

El dinero robado no se quedó en México. Se movió a través de bancos en Panamá, Islas Vírgenes, Suiza, Andorra y Delaware. Se disfrazó como inversión extranjera, se ocultó en fondos privados, se convirtió en acciones, yates, obras de arte y propiedades en Miami, Madrid o Londres.

  • Blindaje legal: el amparo como escudo:

Cuando el SAT, o la Auditoría Superior, intentaban recuperar recursos, los grandes contribuyentes recurrían al amparo. Jueces “especializados” y la SCJN frenaban auditorías, congelaban procesos y protegían fortunas. La ley se convirtió en refugio del saqueador.

¿Quién diseñó este sistema?

No fue un ladrón solitario. Fue una red. Participaron políticos, funcionarios, legisladores, jueces, empresarios, despachos contables, bancos y hasta medios de comunicación. Todos ganaban algo: contratos, comisiones, protección, silencio.

Y lo más grave: muchos de ellos siguen activos, influyentes, impunes.

El silencio como política de Estado:

Es ingenuo pensar que el actual gobierno no conozca estas rutas. Las investigaciones existen. Los nombres están en expedientes. Las transferencias están registradas. Las propiedades están escrituradas. ¿Por qué no se actúa?

¿Será que el costo político de abrir esa caja de Pandora es demasiado alto? ¿O que algunos de los beneficiarios del pasado hoy son aliados del presente?

Justicia diferida es justicia negada.

Cada día que pasa sin recuperar ese dinero es una traición al pueblo. No basta con señalar el saqueo: hay que rastrear el dinero, congelar cuentas, embargar propiedades, enjuiciar a los responsables y devolver lo robado.

Antes no se podía porque estaban protegidos por las altas autoridades judiciales pero hoy todo cambió, el pueblo lo transformó y la 4T deberá con prontitud de responder.

Porque mientras no se haga, la deuda pública seguirá creciendo, los servicios seguirán colapsando y los saqueadores seguirán brindando con vino caro… a nuestra salud.

El mapa está trazado:

Las rutas del dinero están ahí. Solo falta voluntad para recorrerlas. México no necesita más diagnósticos. Necesita acción. Y esa acción empieza por una decisión política: ir por el dinero, caiga quien caiga.

No nos asustemos:

Ya la presidenta Claudia Sheinbaum está enviando señales claras: va con todo y por todos. El camino que ha elegido no es fácil; es espinoso, complejo, y por eso mismo ha optado por una combinación precisa de prudencia estratégica y firmeza en el mando. No improvisa: construye poder con método.

Así que no nos sorprendamos si los lamentos y los gritos se intensifican, no solo en México, sino más allá de nuestras fronteras. Porque cuando el poder se ejerce con decisión, el ruido no es señal de debilidad…

sino de que algo, por fin, está cambiando.