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sábado, marzo 14, 2026
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Se destapa bacanal en nómina municipal crucista

Colaboración de Juan de Dios Olivas

 

Las denuncias interpuestas por el dirigente del PAN, Ulises Pacheco, por nepotismo en contra del alcalde Cruz Pérez Cuéllar por contratar y pagar 98 mil pesos mensuales a su cuñado Ignacio Carmona Campirano, esposo de Yolanda Pérez Cuéllar, destapó una verdadera bacanal con orgías en la nómina municipal, de la que más de una secretaria elevada de puesto ha salido embarazada sometidas al poder que se impone.

Y sí, el nepotismo no se limita al caso de Carmona Campirano, de quien, al darse a conocer la denuncia por parte de los panistas, las versiones de su salida de la Presidencia Municipal surgieron de inmediato. Algunas señalando que el secretario particular del alcalde fue despedido hace unos meses tras ser cachado en la movida con una de las secretarias, lo que motivó también un probable divorcio. Son versiones que surgen entre los empleados obligados a poner likes en las puntadas que se avienta Redes Sociales y que obviamente no quieren a su alcalde. Claro, la vida privada es privada, pero cuando se mezcla con la nómina, es pública y, digan lo que digan los salameros, merece una explicación de quien maneja los recursos públicos con los órganos reproductores.

El chismerío tanto en pasillos como en redes sociales que se desató en el Municipio también alcanzó a la misma esposa del alcalde, Rubí Enríquez, quien tendría en la nómina a su sobrina Ana Paula Martínez Enríquez, hija de una de sus hermanas que en algún momento hizo denuncias públicas muy comprometedoras en contra de su mismo padre Jaime Enríquez, el exdirector de Tránsito estatal que tampoco quita el pie del DIF municipal y fue el encargado de algunos de los eventos proselitistas de Pérez Cuéllar en Chihuahua, donde le llovieron rechiflas en un torneo de futbol cuando pidió aplausos para el que dijo, era el mejor alcalde de México. Se vale reír.

En la alcaldía también metieron en el embrollo al secretario de Seguridad Pública, César Omar Muñoz Morales, a quien señalan de contratar a su sobrina Cynthia Anchondo Muñoz en la Babícora y a otra más de sus parientes en la Academia.

El hermano incómodo Alejandro Pérez Cuéllar no se salvó. Fue balconeado por tener en la nómina a una dama llamada Margarita, contratada originalmente en Seguridad Pública Municipal, pero subida de puesto a coordinadora administrativa de Obras Públicas, donde sigue usando vehículos de la Policía Municipal como si fueran propiedad privada. Ella es señalada por su prepotencia con los demás empleados y de sentirse la reina más bella del ejido por su relación muy íntima con el diputado federal, que solo ha sembrado árboles que toma del municipio y no hay una iniciativa que lo distinga.

En fin, al nepotismo se suman los líos de faldas que también invaden las dependencias municipales y se mezclan con los recursos públicos.