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sábado, marzo 14, 2026
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El Zócalo de la CDMX

Controversial…

Dominical

El Zócalo de la CDMX

Territorio de la izquierda y frontera imposible para la derecha.

600 mil personas reunidas.

Por: Raúl Sabido

“En México, el Zócalo no solo es la plaza mayor, es el acta de defunción política de una derecha huérfana de liderazgos y copada por mercaderes oportunistas, mientras el pueblo mayoritario identificado con la izquierda continúa escribiendo, con multitud y respaldo, la nueva historia del poder de la transformación.”

El corazón político del país

El Zócalo de la Ciudad de México no es solo la plaza mayor del país, es el corazón simbólico de la política nacional. Cada concentración que lo llena de voces, banderas y consignas se convierte en un acto de poder, un mensaje que trasciende las fronteras de la ciudad y se instala en la memoria colectiva.

Quien lo logra, lo presume y lo disfruta.

La izquierda mexicana ha sabido leer y dominar ese lenguaje. Desde los años en que marchaba como oposición, desafiando gobiernos que se sentían perpetuos y autoritarios, hasta los días actuales en que convoca desde el poder, las cifras de asistencia han sido su carta de legitimidad. La concentración masiva de ayer, con más de 600 mil personas, pone en contexto la fuerza de la izquierda y de la Dra. Claudia Sheinbaum.

La historia de la plaza política mayor

No es casualidad que los momentos más decisivos de la historia política reciente como las protestas contra fraudes electorales en 1988 y 2006, las marchas por la democracia en los noventa, las celebraciones de la victoria presidencial en 2018 hayan tenido como escenario esta plaza. El Zócalo es el espejo donde la izquierda se ha mirado y donde ha mostrado su potente músculo frente a sus adversarios.

La trascendencia de estas concentraciones va más allá de la cantidad de asistentes porque se trata de la construcción de un relato vivo. La izquierda como movimiento popular, como voz de las grandes mayorías, como fuerza que no solo disputa el poder institucional, sino que lo legitima en las calles.

La derecha desplazada del Zócalo

La derecha, en cambio, nunca ha logrado apropiarse del Zócalo con la misma contundencia. Sus convocatorias palidecen frente al músculo organizativo de la izquierda. Cuando intenta ocupar la plaza, el contraste es evidente hay menos banderas, menos voces, menos épica y más odio. El Zócalo parece resistirse a ser escenario de proyectos conservadores, como si la historia misma lo hubiera marcado como territorio de las causas populares.

Esto no significa que la derecha carezca de espacios de poder, pero sí que el Zócalo le resulta ajeno. La plaza mayor exige arraigo social, narrativa de lucha y capacidad de movilización masiva. Y ahí la izquierda ha sabido construir un relato que la derecha no ha podido replicar.

El Zócalo como espejo de liderazgos transformadores

Al hablar de concentraciones en el Zócalo necesariamente salta a la mente un nombre: Andrés Manuel López Obrador. Él convirtió las concentraciones masivas de la izquierda en símbolo de poder y narrativa de resistencia. A su lado, figuras como Claudia Sheinbaum Pardo han heredado ese espacio como escenario natural de respaldo popular. El Zócalo los identifica, los apoya y los exhibe como líderes con un respaldo abrumador que la derecha no ha podido contrarrestar, por más guerra sucia y embestidas mediáticas que intente y que han sido un bumerang para ellos.

Hablar del Zócalo es hablar de todos los liderazgos que se enfrentaron a gobiernos autoritarios y antidemocráticos del PRI y del PAN, los gobiernos de la llamada “dictadura perfecta”. Es hablar de quienes levantaron la voz contra la imposición y el fraude, y que lograron transformar la indignación en esperanza, la protesta en proyecto político, la multitud en poder real.

El espejo de la patria

El Zócalo no es solo un espacio físico: es el espejo de la historia política contemporánea. Allí se mide la fuerza de las ideas, la capacidad de convocatoria y la legitimidad de los liderazgos. Y en ese espejo, la izquierda ha sabido reconocerse y proyectarse como la fuerza que, desde la oposición y ahora desde el poder, ha marcado el rumbo del país para beneficio del pueblo, para primero los pobres.

La realidad que aniquila

Hablar del Zócalo es hablar de la izquierda mexicana, de sus batallas y de sus victorias. Es hablar de López Obrador en el pasado y de Sheinbaum en el presente, pero también de todos aquellos que hicieron de la plaza mayor el escenario de la transformación política frente a los gobiernos de la “dictadura perfecta”.

“No hay nada más claro que las realidades y la verdad, fuerzas que siempre terminan por derrumbar las perversidades y las mentiras. Una concentración de aproximadamente 600 mil personas en el Zócalo no deja espacio a la duda: el respaldo multitudinario que enarbola la presidenta Claudia Sheinbaum es la prueba viva de un liderazgo legítimo, sólido y mayoritario, frente al cual las narrativas de sus adversarios se desmoronan como castillos de arena.”