La estrategia de la cúpula Maquiavélica chihuahuense
Sostener el poder como escudo.
Por: Raúl Sabido.
“En Chihuahua no se jugará una elección, se jugará la continuidad de un poder que se disfraza de alternancia. El maquiavélico local no compite: manipula, seduce y acomoda candidatos como piezas de un tablero que ya tiene dueño.”
La ambición de los candidatos
La maquiavélica cúpula local chihuahuense conoce perfectamente las debilidades humanas, no solo las del pueblo que vota, sino las de quienes aspiran a ser sus candidatos. La obsesión inescrupulosa de los aspirantes comprometidos con ellos, y muy visibles hoy, por el poder, se les convierte en su talón de Aquiles. Ante el ofrecimiento de recursos y la promesa de un lugar en la cúspide como servidumbre, muchos se dejan seducir con el embeleso del dinero y el poder prestado. El brillo del poder los embelesa y, sin importar el costo, se enrolan en el juego. ¿La razón? Los dejan enriquecerse a costa del erario y el poder.
La ilusión de competencia
La estrategia se perfecciona cuando se construye la ilusión de competencia con una dupla de candidatos de siglas antagónicas que, en apariencia, representan opciones distintas, pero en realidad obedecen al mismo grupo de poder, son lo mismo. El electorado cree elegir entre alternativas, mientras los aspirantes, embelesados por la promesa de privilegios, poder y riqueza, se convierten en piezas sumisas e intercambiables de un tablero ya controlado, jugarán con el descontrol de sus principios y por la búsqueda de lograr las ambiciones al costo que sea.
Supervivencia y protección futura
El Maquiavélico local de Chihuahua no busca únicamente la supervivencia política de su grupo. Su cálculo va más allá porque lo que está en juego es la protección futura, el blindaje que garantice la impunidad de sus actos presentes, uno en el estado y al otro en el municipio. La continuidad en el poder se convierte en un escudo. Mientras el grupo maquiavélico conserve el control de las instituciones, las irregularidades se diluyen, pero, si se pierde, las cuentas pendientes se transforman en juicios y sanciones, tal y como sucedió en el cambio Duarte-Corral-Corral-Campos.
El presupuesto como botín
El dinero público es la sangre que alimenta a la maquinaria política y, en consecuencia, los maquiavélicos chihuahuenses son incapaces de arriesgar sus recursos. Perder la cercanía de los recursos públicos, y el poder, significaría no solo la caída de la influencia, sino la exposición pública, y judicial, de los abusos perpetrados. Por ello, la manipulación electoral se convierte en un mecanismo de defensa frente a la posibilidad de perder millonarios recursos del presupuesto local. La política se transforma en un pacto de silencio entre los candidatos dominados por la ambición descontrolada y, el de cúpulas, movidas por el miedo a perder privilegios.
Chihuahua en jaque
El caso más visible hoy se refleja en Chihuahua. Allí, el Maquiavélico local ha comenzado a construir, con recursos públicos y alianzas, una candidatura fuera del partido gobernante en el estado, pero que en esencia responde a los mismos intereses, el sujeto es de la misma estirpe, de las mismas mañas, pero arropado en un partido opositor al gobierno de chihuahua pero gobernante a nivel nacional. La aparición de una candidata con fuerza, arrastre popular y recursos suficientes dentro del partido opositor pone en altísimo riesgo al grupo maquiavélico de poder estatal que han mamado recursos públicos, unos, desde hace más de dos siglos.
Al mismo tiempo, es evidente esa presencia sigilosa del candidato opositor con alianzas y complicidades con la gobernante en turno de Chihuahua. Esa doble jugada revela la esencia de la estrategia: disfrazar continuidad corrupta como “sana alternancia”. Chihuahua se convierte así en un tablero político en jaque, donde la dirigencia nacional del partido opositor en Chihuahua debería estar consciente de que se está tramando, y en sus narices, una gestación de complicidades soterradas en las que también participa el líder de la bancada gobernante en la cámara de diputados federal.
El verdadero premio
El Maquiavélico local, fiel a su estilo, no apuesta únicamente por la victoria electoral, sino por blindar el futuro de su grupo. La impunidad de los actos presentes depende de que el poder no cambie de manos. Por ello, la manipulación de candidaturas, y la construcción de alianzas ocultas, se convierten en el verdadero motor de la política hoy en Chihuahua.
La nómina secreta
El hilo invisible del poder
En Chihuahua, la política parece girar en torno a un mismo eje: la herencia de la nómina secreta de César Duarte. Ese mecanismo, fue construido para comprar voluntades y someter conciencias. No solo repartió dinero César Duarte sino también compró dignidades y principios, si es que alguna vez los hubo. Quienes aceptaron los mendrugos de poder, y de dinero, quedaron marcados para siempre y están unidos por un pacto silencioso que hoy, ante las elecciones del 2027, trasciende partidos y colores.
Candidatos PAN y MORENA en Chihuahua
La gobernadora en turno, y el aspirante varón de Morena que busca la gubernatura, aparecen entrelazados por ese mismo hilo. Lo que los une no es la ideología ni la visión de futuro, eso les importa un carajo, sino el pasado compartido de haber cedido ante la tentación de los recursos fáciles, ilegales y corruptos. La nómina secreta los identifica porque ambos forman parte de una generación política, descaradamente corrupta, que vendió su independencia por mendrugos de privilegios, engañando a los votantes.
Ese vínculo revela la esencia del maquiavelismo local. En Chihuahua la política no se construye sobre proyectos, sino sobre complicidades. La nómina secreta es más que un registro contable, es el mapa de las lealtades compradas, el recordatorio de que el poder en Chihuahua se ha sostenido en la sumisión de quienes prefirieron el dinero a la dignidad.
Así, el presente político del estado se explica por ese pasado de transacciones ocultas. La gobernadora y el aspirante varón opositor no son adversarios reales, sino piezas de un mismo engranaje. Lo que los une es la marca indeleble de haber sido parte de la NÓMINA SECRETA y del mismo partido y, lo que los delata, es la incapacidad de romper con el sistema que los alimento una buena parte de sus vidas políticas y del que se han enriquecido en forma descomunal los dos.
Una PANISTA, Ma. Eugenia Campos Galván y el otro MORENA Cruz Pérez Cuellar y, a ambos, los unen César Duarte y todos ellos unidos por el ferviente amor por el dinero y, si es público, mejor.
La campaña para la gubernatura en chihuahua cuesta entre 800 y 1,000 millones de pesos, usted entiéndale, cuestiónele y razónele.
“La verdadera estrategia no es ganar votos, es blindar la impunidad. Mientras el pueblo cree elegir, el maquiavélico local asegura que el poder nunca cambie de manos. La democracia se convierte en ritual y el engaño en la más eficaz de sus armas.”








