*Controversial…*
*Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas*
El dictador priista que grita “dictadura”
Por: Raúl Sabido
En un país donde la democracia busca perfeccionarse entre las simulaciones y los gritos de Alejandro “Alito” Moreno éste ha logrado lo impensable, convertir al Partido Revolucionario Institucional (PRI), aquel que alguna vez fue el eje del sistema político mexicano, en una empresa personalísima, autoritaria y blindada contra cualquier intento de renovación. Lo que presenciamos dentro del PRI no fue una simple reelección, es la instauración de un régimen interno que opera bajo la lógica de la perpetuidad, la exclusión y el porrismo político.
*La reforma estatutaria: legalismo para la eternidad*
En julio de 2024, el PRI modificó sus estatutos para permitir la reelección de su dirigencia nacional hasta por tres periodos consecutivos. Esta reforma, aprobada en una Asamblea Nacional CERRADA, sin debate real y con la militancia crítica marginada, *fue el acto fundacional del nuevo PRI*, un partido sin partido, sin deliberación, sin contrapesos.
La validación de esta reforma por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en contra del criterio del INE y de magistrados que alertaron sobre su ilegalidad, revela una preocupante captura institucional. La ley fue reinterpretada para acomodar los intereses de un solo hombre, mientras se ignoraba el principio histórico del PRI: *el rechazo a la reelección*.
*El PRI como empresa privada de poder*
Lo que antes fue una maquinaria política nacional hoy opera como una empresa privada que administra recursos públicos sin control fiscal efectivo.
“Alito” ha copado todas las posiciones de influencia, desde la Secretaría General hasta los comités estatales, pasando por el control de las candidaturas y las alianzas. La militancia, que aún le quedara, lejos de resistir, ha sido domesticada o excluida.
Este modelo de partido no responde a causas ni a ideologías, sino a la lógica del usufructo personal. El PRI ya no compite y solo sobrevive como vehículo de poder para su dirigente, blindado por estatutos hechos a medida y por una estructura que premia la lealtad ciega e incondicionalmente conveniente.
Cuando Alejandro “Alito” Moreno asumió la dirigencia nacional del PRI en agosto de 2019, el partido aún conservaba 12 gubernaturas, 50 diputados federales y 13 senadores. Seis años después, en 2025, el saldo es devastador: solo quedan 2 gubernaturas, una muy endeble (Durango) que se declaró Claudista y otra que prácticamente se deslinda de Alito al apoyar a la Dra. Sheinbaum (Coahuila), 34 diputados y los mismos 13 senadores con la salvedad de que un senador más se deslindará del partido quedando solo 12 senadores Priistas. No hubo avance, *solo gravísimo retroceso*.
Mientras el PRI se desmorona electoralmente en forma estrepitosa, Alito se fortalece internamente. Reformó los estatutos para perpetuarse en el poder hasta 2032, blindando su liderazgo y convirtiendo al partido en una estructura personalista con control absoluto del presupuesto derivado de las prerrogativas de ley que otorga al PRI que, para 2025, ascienden a 985 millones 302 mil 647 pesos.
*El Senado como escenario de simulacro*
Desde su tribuna en el Senado, Alito se ha convertido en el vocero más estridente contra lo que él llama “la dictadura de Morena”. Pero, su discurso es una paradoja grotesca porque mientras acusa autoritarismo, él mismo encarna la figura de un dictador partidista. Grita, insulta, descalifica, revienta sesiones, y pretende imponer agenda con apenas 13 senadores, una minoría que representa menos del 10% del total y, de esos 13, uno solo llegó por mayoría al Senado, el resto llegó por prerrogativas de la ley electoral vigente, esa misma ley que tanto le criticaron a Morena por su mayoría calificada.
*Su estilo se asemeja más a los grupos de choque que a liderazgos institucionales*
Es violento, grosero, sin ética, y con una retórica incendiaria que busca posicionarse mediáticamente, no busca construir acuerdos. Lo que “Alito” representa es la institucionalización del berrinche como estrategia política y la implementación del miedo ante la fuerza de los grupos de choque a su servicio.
*La zorra mordiéndose la cola*
La ironía es brutal, quien grita “dictadura” desde el Senado es el mismo que ha instaurado una dentro de su partido. Alito Moreno es la representación tácita de un *mini dictador autoritario* que ha vaciado de contenido al PRI y lo ha convertido en una herramienta de poder personalísimo. Su permanencia no es una victoria política, sino una derrota democrática dentro del PRI, destruyeron sus principios políticos de origen.
¿*Y ahora qué*?
La lealtad Priista a prueba.
Con los recientes deslindes de dos gobernadores priistas, se vislumbra la posibilidad de que el PRI comience a dar pasos hacia su reconstrucción. Este distanciamiento podría abrir la puerta al regreso de críticos y disidentes que, tras años de desencuentros, estarían dispuestos a participar en una refundación del partido. Mientras tanto, Alejandro Moreno, “Alito”, se va quedando cada vez más solo. La lealtad de sus cercanos parece tener un límite, y pocos querrán hundirse con él. En ese escenario, la lógica de supervivencia política se impondría, y entre los actores más relevantes en ese proceso estaría el senador Rubén Moreira.
Falta poco para el 2027, y el PRI se encuentra ante una encrucijada histórica y deberá reaccionar conforme a lo que sus militantes realmente desean para el futuro del partido. La decisión está en sus manos: permitir su desaparición o emprender una verdadera refundación. Mientras tanto, Alejandro “Alito” Moreno parece haber optado por una ruta personal de escape. De acuerdo con reportes periodísticos, ha iniciado trámites para solicitar asilo político en Estados Unidos, y para ello habría contratado al despacho del abogado migratorio Isaías D. Torres, con sede en Houston, Texas
La Reforma Electoral
Los estertores de los privilegios partidistas obscenos.
El proyecto de Reforma Electoral no solo sacudirá las estructuras partidistas tradicionales, sino que encenderá aún más los ánimos de los grupos de choque enquistados en el PRI.
La posibilidad de perder recursos públicos que son destinados a la operación interna del partido, incluyendo el financiamiento de sus mecanismos de control y las nóminas de operadores incrustados en los comités directivos, representa una amenaza directa a su modelo, cada vez más agotado, de supervivencia.
Para quienes han convertido al partido en una maquinaria de imposición y clientelismo sumiso, esta reforma no será solo un ajuste legal ….
*será una sacudida al corazón de su sistema de poder y sobrevivencia*








