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lunes, marzo 16, 2026
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AMLO, había dicho que no podría ser presidente

SERGIO ARMANDO López-Castillo

El 20 de noviembre de 2006 López-Obrador rindió protesta como “Presidente Legítimo” en el Zócalo.

Silvio Rodríguez ese día, cantó tres canciones: “Ese Hombre, Rabo de Nube, y Te doy una Canción…La primera para Andrés Manuel, la segunda para su movimiento, y la tercera para el pueblo de México.

Loa ahí reunidos se estaban congelando, por el intenso frío, a toda esa gente le gustaba creer en AMLO, tener esa esa quizá “falsa esperanza” entonces, ser parte de aquello que el tabasqueño representaba, aunque muchos en lo más profundo de su ser, pensaban que el movimiento triunfara.

Por ello, hoy algunos tienen el sentimiento de “hijos ingratos” a la muerte de su padre, ésos que se pueden sentir en deuda por no haber dado lo suficiente; a lo que les duele no haber estado al lado de López-Obrador cuando más los necesitaba.

A los que les duele lo haber marchado en los éxodos por la democracia hacia la ciudad de México, el no haber estado en la lucha con el fraude en Tabasco, contra el Fobaproa; en lo del desafuero; no haberse quedado en las frías noches de protesta en el Pase Reforma y el Zócalo, no haber impedido la imposición panista de Calderón; el no pelear lo suficiente a favor del petróleo; por los derechos legítimo de los trabajadores; el no haber dejado todo para seguir al líder progresista Andrés Manuel; a quienes les duele haber perdido en esos años la esperanza; o caso en algún momento, también AMLO la perdió?, como cuando una vez le dijo López-Obrador a Elenita Poniatoska, que ya no iba poder ser Presidente…

Pero que eso no importaba, sino la dignidad en la lucha y la propia; muchos recuerdan cuando en la Huasteca potosina, le echaron aguas negras a este incansable dirigente en la entrada de un salón ganadero, y ahí habló ante pocos, con los pantalones mojados hasta las rodillas, pero nunca le importó la gala sino la historia. Otra ocasión les dijo a sus seguidores: “La lucha por la que estamos aquí, es de todos los mexicanos, incluso de aquellos que no ven con buenos ojos nuestro movimiento”, con todo y los gusanos que derramaron en aquel evento de la Huasteca, su propia miseria.

Así, hubo muchos otros tantos, que dejaron todo para seguirlo, en los peores momentos, entre ellos, en el más terrible sexenio, el de la represión calderonista, en aquel infierno, cuando más había que resistir y luchar, justo cuando más fuerte golpearon al líder López-Obrador a el movimiento.

Como sabemos, lo expiaron, lo reprimieron, injuriaron, golpearon, culparon de todo, lo persiguieron; como olvidar aquella represión, los videoescándalos fabricados, el desafuero, la guerra sucia, el acoso, las campañas negras y del miedo; aun así, Andrés Manuel, como pocos en este país, no se dobló, siguió, fue pueblo por pueblo, y recogió uno a uno sus sentimientos, anhelos e injusticas.

Por eso Andrés Manuel López-Obrador es creador y creación del amplio y diverso Movimiento de Regeneración Nacional.

Para algunos, el 2018 llegó, quizá, demasiado tarde, pero para otros, justamente a tiempo. Cuando los canallas poderosos hipócritas y falsearios había acabado casi con todo en el país.

El hecho de que López-Obrador ganara en año la elección, parecía como un sueño de la infancia, largamente acariciado, tal vez irreal, al que muy pocos daban crédito, inclusive sospechando que algo andaba mal, porque como dice un adagio: Que de tan bueno, no podía ser cierto.

Pero la gente, el pueblo de México en su gran y abrumadora mayoría, hoy, retirado, le siguen dando las gracias al Presidente López-Obrador, como tantas le gritaron en las calles, en las plazas, en incontables eventos y giras: Presidente!, Presidente, No estás solo, Presidente!. Y le agradecen porque él sí estuvo cuando el pueblo, lo mexicanos de abajo y de en medio lo necesitaron, porque saben, y saben bien, que el hoy ex presidente sí dejó todo por sus iguales.

Porque él sí fue leal a su gente hasta el último minuto de su tiempo en que sirvió a la patria. Y fue leal porque en muchos casos, dejó en las manos de todos, muchas de las decisiones importantes tomadas en Palacio Nacional.

Como cuando canceló ese aeropuerto en Texcoco, que significó el desprecio de las élites, o ante la firme postura de cobrar los impuestos a los intocables, cuando la pandemia destruía al mundo y en lugar de rescatar a los de arriba, el Presidente protegió a los de abajo, sin importar el costo, los insultos y las descalificaciones.

Así también, cuando se construyó la refinería Olmeca y el tren Maya, el Inter-oceánico, el Insurgente, los nuevos aeropuertos, las carreteras, los bancos del Bienestar, los caminos bellos artesanales, cuando rescató a Pémex no obstante la presión de las potencias extranjeras; cuando nacionalizó el Litio, cuando devolvió la industria eléctrica a la nación mexicana, cuando se combatió el huachicol de cuello blanco, cuando se consiguió que México fuera el país con menos desempleo de gran parte del mundo; cuando incrementó el salario mínimo como nunca antes en la historia, o cuando se estableció el sistema de pensiones universales, cuando destinó más recursos a los jóvenes y rescató el campo, sembrando vida.

Cuando el combate a la pobreza, el CONEVAL al fin le reconoció haber sacado de la pobreza a entre 7 y 9 millones de personas en México.

Por eso y otras cosas, muchos millones de mexicanos hoy agradecen a López-Obrador el haber refundado la República, unificando a la nación y porque dio voz a los que por décadas les negó siempre, callados por la fuerza o la miseria. A los pobres, los nacos, los indios, lo chavos, las mujeres, a los discapacitados, los rotos, al pueblo raso, a muchos y muchas otros excluidos.

Pero sobre todo, hoy le agradecen hasta Palenque, Chiapas, el haber dotado a millones de paisanos de los más importante, de CONCIENCIA SOCIAL, a quienes enseñó que todos valemos lo mismo y que juntos somos invencibles.

No van a olvidarlo porque amor con amor se paga, porque ya saben que solo el pueblo, puede salvar al pueblo. Se fue Andrés Manuel y deja un vacío inconmesurable, mucho de eso pueblo se siente huérfano, pero hinchado de orgullo, porque ya nadie lo detiene; nadie lo engaña, y nadie los compra, como quien dice toda esa gente “comió del fruto prohibido” y entendió que la política, es asunto de todos, y no de unos cuantos!

Sin duda pesa mucho sobre esos hombros del pueblo, el legado López-obradorista, al grado que algunos cayeron en la tentación de decirle que no se fuera del poder. Sin embargo que se retirara así, fue la lección más trascendente de todas.

Fue la última enseñanza. Más que una prueba de congruencia o de convicciones, es una enseñanza política, un precedente histórico, una condicionante indispensable para el futuro.

Pero como se dice con sabiduría: Hay luces puestas en el camino, para el futuro…

Por ello la gente lo recuerda tanto, apenas a unas semanas de su despedida, no olvida cuando aceptó los más duros golpes en pos de defender a otros, porque cuando ofreció su pellejo en favor de los desprotegidos y más débiles, ganó su lugar especial en la historia.

Esas transformaciones de México, solo han sido posibles con el respaldo del pueblo, porque sin éste nada. Así se fue para siempre el ex presidente, y sus seguidores se quedan a seguir luchando, seguir informando, creando más conciencia para pagar esa deuda que pueden tener con AMLO y el movimiento.

Y se vio que se fue tranquilo, feliz, satisfecho. En esta ocasión el pueblo puede decir que ganó esta larga batalla, pero la lucha definitiva, como lo enseñó el ex presidente, es la que siempre está por venir.

Lo que escriba y diga, será la verdad!

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