
Ciudad Juárez.- Pese a ser una persona de la tercera edad, invidente por problemas de glaucoma, diabetes e hipertensión, Domitila Govea Martínez, beneficiaria de programas de ayudas del DIF municipal y de Desarrollo Social, fue obligada a acudir al evento de la Gran Fuerza de México realizado el pasado 11 de mayo en el estadio municipal 8 de Diciembre, donde también fue abandonada a su suerte en las gradas y al final, castigada con la cancelación de los apoyos por quejarse.
Como ella, más de una docena de personas mayores de 60 años integrantes de uno de los Consejos del Adulto Mayor de Torres del PRI fueron también condicionadas a acudir a ese evento y previamente a otros, entre los que se encuentran las visitas de la presidenta Claudia Sheinbaum y actos de gobierno del alcalde Cruz Pérez Cuéllar.
El Municipio, a través del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que dirige la esposa del alcalde, Rubi Enriquez, es quien opera unos 96 Consejos del Adulto Mayor que aglutinan a más de 5 mil personas, y es a través de los coordinadores o líderes de estas agrupaciones que el DIF entrega apoyos alimentarios y brinda hasta servicios médicos.
A uno de estos consejos pertenecía Domitila Govea Martínez, quien fue expulsada por una persona a la que ella identifica como Teresa Acosta y a la que señala de estar en el Consejo del Adulto Mayor de esa zona de Juárez y a la vez ser empleada de la Dirección de Desarrollo Social Municipal, desde donde también condiciona ayudas y brinda mal trato a los adultos mayores.
El asistir al evento de la Fuerza de México, la dejaron al sol y sin alimentos por horas, refiere ella misma en el interior de su vivienda al brindar su testimonio en una entrevista realizada por este medio.
“El 11 de mayo nos invitaron a un evento; una líder que se llama Teresa Acosta nos dijo que si no íbamos a ese evento, nos iban a quitar la ayuda de una tarjeta y una despensa que nos dan por mes”, recuerda.
Señala que fueron reunidos todos los beneficiarios afuera de la casa que se habilitó para ser utilizada por el Consejo del Adulto Mayor en la calle Segunda, donde más personas señalaron que no podían ir por diversos motivos, entre ellos la salud.
Una señora dijo: «A mí, mi hija nos invitó a una comida y les dijo: ‘Ah, pues usted sabe, la comida o la despensa’». Entonces en la mañana que mi hija me llevó al centro comunitario, (Teresa Acost) le dijo: “Nada más ella va; me dio una agüita y un sándwich y ya nos subimos todos al camión; pero ella nunca se fue con nosotros en el camión”, señala.
A las 8:00 de la mañana llegaron al estadio de diciembre, donde fue subida a las gradas.
“Cuando llegamos a donde fue el evento, yo me bajé y una compañerita me toma del brazo y me dice: ‘Vámonos para arriba y ya nos sentamos’. No supe ni cuántos escalones subimos del estadio. El evento era allá por Parajes de San Isidro y la Castillo Peraza; está en medio. Es un estadio nuevo que se llama el 8 de mayo, algo así, el 8 de diciembre; no recuerdo bien el nombre, pero está ahí en medio. Nos sentamos en los escalones; no supe a qué altura estaba y la señora me dijo: «Ahorita vengo, voy a fijarme a dónde van las demás”, dice.
Sin embargo, ya no regresaron por ella.
“Yo me senté ahí y ahí me dejaron. Me abandonaron en todo el evento, ni siquiera fueron para llevarme agua. Una señora me dijo que estaban dando Gatorades, como ve, pero si me muevo, ¿quién me busca? Y me quedé ahí todo el evento. Ya cuando me di cuenta, eran las 10:00 de la mañana porque estaban unos niños bien emocionados. “Mamá, ¿qué hora son?, ¿qué hora son?, por los aviones que iban a venir”, refiere.
El espectáculo aéreo empezó alrededor de las 10:00 de la mañana y ella decidió comer lo que le dieron para evitar ir al baño porque estaba sola y no tenía quien la auxilie, dice.
Posteriormente le pidieron a todos los asistentes desalojar el estadio y ella fue ayudada a bajar de las gradas por personas que le auxiliaron a llegar también con un guardia de seguridad y al equipo de sonido donde Teresa Acosta fue voceada, pero no fue localizada.
En el lugar, una mujer se ofreció a llevarla al domicilio cercano de una amiga, a la que ella identifica también como hermana, y quien le dio de comer y le dio bebidas hidratantes porque presentaba baja de azúcar por falta de alimentos.









