15.6 C
Chihuahua
domingo, marzo 15, 2026
- Publicidad -

Ceder la palabra para golpear es cobardía

Controversial…

Ceder la palabra para golpear es cobardía
Dos manifestaciones, la pacífica (multitudinaria) y la violenta (mediática)

Por Raúl Sabido

Los acontecimientos violentos ocurridos en Los Ángeles, California no fueron espontáneos ni aislados, son el resultado de una tormenta política cuidadosamente orquestada por la derecha Trumpista, donde las palabras e imágenes se convierten en armas necesarias para moldear el miedo como instrumento de control.

Detrás de esa narrativa hay ideología, estrategia mediática y cálculo político, no es sólo una justificación para futuras acciones dentro del territorio estadounidense, sino son también son un guion estratégico y exportable para aplicar tácticas de desestabilización más allá de sus fronteras…. (México).

Una afrenta diplomática y una distorsión peligrosa de la verdad

En un acto que transgrede los principios más básicos del respeto entre naciones soberanas, donde el presidente Donald Trump a través de su Secretaria de Estado, ha lanzado una acusación sin fundamento contra la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, responsabilizándola de las recientes manifestaciones pacíficas y violentas ocurridas en Los Ángeles.

Esta afirmación no sólo carece de pruebas sino que subestima profundamente la capacidad política y organizativa de las comunidades migrantes, intentando despojarlas de su voz legítima y autónoma.

Tal señalamiento no es un simple error diplomático, es un acto deliberado que socava la armonía de las relaciones bilaterales, poniendo en riesgo los canales de diálogo, entendimiento y cooperación que tanto han costado construir con la administración Trump. No se trata sólo de una ofensa hacia una jefa de Estado electa democráticamente, sino también de un ataque indirecto al pueblo de México y a millones de migrantes legales y ciudadanos que luchan por condiciones más justas a través de la protesta pacífica.

Mucho más grave aún es el uso político de la diplomacia estadounidense para desacreditar a líderes que no se alinean con una agenda prediseñada y antecedentes de esto ya hay bastantes en tan solo cinco meses de administración Trump.

América Latina ha sido blanco de estas prácticas al igual que los principales socios comerciales tradicionales de Estados Unidos en el mundo y cada vez que se han ejercido las humillaciones, se ha erosionado la confianza, se ha debilitado la buena fe y se ha alentado una lógica de muros en lugar de puentes, estableciéndose la etiqueta Estados unidos de socio NO CONFIABLE.

El silencio calculado de Trump

En política de alto nivel, pocas cosas son casuales, incluso el silencio es una decisión táctica. Cuando Trump permitió que fuera su Secretaria de Estado quien verbalizara la acusación contra Sheinbaum, no delegó una voz, delegó el golpe.

Y no fue una torpeza diplomática, fue una maniobra quirúrgicamente diseñada para desacreditar a una líder extranjera sin mancharse directamente, siendo esto una táctica clásica de afirmar y negar al mismo tiempo, la cobardía del “no lo dije yo, lo dijo ella”, pero todos sabemos quién redactó el guion.

Esta conducta de Trump proyecta una voluntad de dominio sobre sus interlocutores internacionales. Sheinbaum no solo representa a un país vecino sino que encarna una visión política autónoma y soberana. Difamarla mediante una vocera busca reducir su figura a la de un adversario impersonal y deslegitimado, convertida en un símbolo que alimenta el nacionalismo y el miedo interno, utilizando la vieja fórmula del chivo expiatorio.

Estrategia de doble filo

Hacia el exterior, se trata de un desafío directo a la soberanía mexicana, disfrazado de diplomacia pero, hacia el interior el mensaje es claro, “yo controlo la narrativa. Si hay caos, viene de fuera.”

Pero el daño trasciende lo simbólico. Al señalar a la presidenta de México como instigadora de violencia sin una sola prueba, se insulta a un estado entero, a sus instituciones democráticas y a una mujer politica que ha construido puentes, no trincheras.

Trump busca, y necesita, ignorar la fuerza política, la autonomía y la conciencia solidaria de las comunidades migrantes mexicanas, quienes no necesitan de instrucciones extranjeras para alzar la voz ante la injusticia, lo han hecho desde siempre, desde mucho antes de que Sheinbaum apareciera en el firmamento político.

Cuando la autonomía incomoda al imperio

Lo que verdaderamente incomoda a Trump no son las declaraciones de Sheinbaum, sino lo que ella representa, un México que comenzó a mirar al norte sin bajar la cabeza.

La administración Trump no ve en nuestros recursos naturales un patrimonio soberano, sino una pieza geopolítica más. Y lo que más preocupa a sus intereses es la posibilidad de que el poder judicial mexicano, que durante décadas ha sido complaciente con los intereses de corporaciones extranjeras, deje de ser un aliado útil, silencioso y embozado.

Ahí está la raíz del conflicto porque Sheinbaum no cede soberanía y eso, para quienes acostumbrados a ver y tener a México como una extensión de sus dominios, es intolerable.

Por eso el ataque, por eso el disfraz institucional, por eso la marrullería mentirosa del Trumpismo. No es ideología lo que temen, sino la posibilidad real de México como un país libre, con autonomía, con democracia real, con dignidad y con rumbo propio.

El que mientan no nos sorprende pero, lo que sí resulta revelador, es cómo esas mentiras y marrullerías revelan los “hilos” que se conectan con intereses extranjeros en voces internas mexicanas que, bajo el disfraz de oposición, replican sin pudor narrativas que atentan contra la soberanía buscando desestabilizar al país. No se trata únicamente de calumnias aisladas, se trata de un libreto compartido, donde los opositores nacionales se alinean a los proyectos geoestratégicos de Trump para buscar regresar, y mantener, a México como terreno de extracción, sumisión y dependencia, de saqueo de sus recursos naturales tal valiosos y necesarios hoy para los Estados Unidos.

Por eso hoy, más que nunca, la respuesta de la presidenta Sheinbaum no puede ser tímida ni retórica. México debe levantar su voz con firmeza, con claridad y con una verdad que no se negocia….

Porque callar ante la calumnia es permitir que se escriba la historia con tinta ajena