15.6 C
Chihuahua
sábado, marzo 14, 2026
- Publicidad -

El debate

Controversial…

Especial

El debate

Juan Carlos Loera y Mario Mata Carrasco

Por: Raúl Sabido

“Si el agua es vida, ¿qué mayor prueba de madurez política que atreverse a debatir cómo administrarla frente a toda la sociedad?”

Un debate entre dos criterios y visiones diametralmente opuestos no es simplemente un cruce de palabras: es la puesta en escena de dos mundos que rara vez se tocan, pero que al debatir revelan tanto sus fortalezas como sus fragilidades. Significa abrir un espacio donde la convicción se mide contra la duda, donde la certeza se expone a la crítica, y donde la diferencia deja de ser un obstáculo para convertirse en materia prima de reflexión.

Lo que se obtiene de ese debate de posiciones no es necesariamente un vencedor, sino un espejo. El debate desnuda las tensiones que atraviesan a la sociedad, obliga a cuestionar lo que parecía incuestionable y, en ocasiones, ofrece la posibilidad de encontrar un punto de equilibrio inesperado. En su esencia, un debate de visiones opuestas es un laboratorio de ideas: allí se prueba la resistencia de los argumentos, se mide la coherencia de las posturas y se revela la capacidad de escuchar más allá de la propia voz.

Más que un ejercicio retórico, es un recordatorio de que la pluralidad no solo existe, sino que es indispensable. Porque en la fricción entre extremos se enciende la chispa que puede iluminar nuevas perspectivas, y en la confrontación de certezas surge la oportunidad de construir un pensamiento más robusto y consciente.

Un debate pendiente sobre el agua en Chihuahua

Hace apenas unos días, en un chat de Ciudad Juárez conocido como “El Jefazo”, se planteó una posibilidad inédita: dos representantes de visiones diametralmente opuestas aceptaron debatir públicamente, en ese chat, sobre el tema del agua y la Ley de Aguas que está por aprobarse en el Congreso.

Los protagonistas no son voces menores ni comentaristas ocasionales. Se trata del Ing. Juan Carlos Loera de la Rosa, senador por mayoría en Chihuahua, político y empresario, y del Ing. Mario Mata Carrasco, actual director ejecutivo de la Junta de Aguas y Saneamiento de Chihuahua, también político y empresario. Ambos, con trayectorias sólidas en la vida pública y privada, representan posiciones que chocan en torno a un recurso vital y estratégico: el agua.

En ese intercambio digital, tras varios dimes y diretes, los dos aceptaron la idea de llevar el debate a un espacio abierto. Incluso compartieron sus agendas y posibilidades para que el organizador, Alfredo Hernández “El Pillo”, pudiera encontrar un punto de encuentro en fecha, lugar y hora. Sin embargo, hasta hoy, no hay trazos claros de que se haya concretado ese compromiso.

La relevancia de este debate no puede subestimarse.

El agua es un tema que atraviesa la vida cotidiana de cada familia chihuahuense, que condiciona el desarrollo económico y que marca la viabilidad futura de la región. Que dos figuras con capacidad de influencia se enfrenten en un intercambio público de ideas sería un ejercicio democrático de enorme valor, no solo por lo que se diga, sino por lo que se muestre, que el disenso pueda convertirse en diálogo, porque la sociedad merece escuchar directamente a quienes toman decisiones sobre su presente y su futuro, o, al menos, representan poderes de decisión.

El debate, espacio de transparencia

Provocar que este debate se logre es, en sí mismo, un acto de responsabilidad ciudadana. No se trata de un espectáculo, sino de abrir un espacio de transparencia y rendición de cuentas. La sociedad chihuahuense necesita que este encuentro ocurra, porque en él se juega la claridad sobre un recurso que no admite postergaciones ni ambigüedades.

La oportunidad inédita

Lo verdaderamente importante para que este debate se materialice no está únicamente en la voluntad expresada por los protagonistas, sino en la capacidad de los organizadores para convertir esa intención en un hecho. La mesa está servida, las posibilidades son amplias y la iniciativa misma es inédita por el lugar de donde surge: un espacio digital que se transformó en plataforma de convocatoria ciudadana.

La clave está en complementar esa iniciativa con la verdadera, honesta y real disponibilidad de los debatientes. Solo así podrá consolidarse un encuentro que no se limite a la confrontación de posturas, sino que se convierta en un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas frente a la sociedad chihuahuense.

Este debate, si se logra, será más que un evento político: será un acto de madurez democrática, un espejo donde cada ciudadano podrá contrastar argumentos y reafirmar su propia opinión. Las voluntades, aparentemente, existen. Lo que falta es dar el paso decisivo para que la palabra se convierta en acción, y el diálogo en realidad.

“El verdadero valor de un político no se mide en discursos, sino en su capacidad de debatir frente a la sociedad.”