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lunes, marzo 16, 2026
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El factor “X” en Chihuahua

Francisco Ortiz Bello

No cabe la menor duda que el súbito e imprevisto salto de Xóchitl Gálvez a la palestra electoral nacional, ha venido a cambiar muchas cosas, no solo en el país y en el escenario político global, sino también en lo local, en los estados y en los municipios, por supuesto, Chihuahua no es la excepción.

Así de entrada, logró lo que ningún político de oposición había logrado en estos 5 años de gobierno de López Obrador, arrebatarle al presidente la narrativa social, ponerse al tú por tú con él y responderle con ingenio, contundencia y claridad a sus ataques en las mañaneras. Eso no es cosa menor.

El presidente le ha dedicado bastante tiempo y atención a Xóchitl, evidentemente eso significa que le preocupa su aparición en la escena electoral nacional, AMLO es un hombre que si de algo sabe es de política y de elecciones, por lo tanto, sabe que Xóchitl es una seria aspirante a la candidatura presidencial, que representa un alto riesgo para su proyecto.

Hasta antes de la aparición de la senadora con licencia, de acuerdo con todas las encuestas, la elección presidencial del 2024 se presentaba como un día de campo para la 4T, sin ninguna amenaza seria, real, posible en la oposición, lo que facilitaba la decisión sobre el candidato o candidata que suceda a López Obrador, con cualquiera obtenían el triunfo.

Esa circunstancia dio pie a toda clase de especulaciones sobre el favoritismo del presidente hacia Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno con licencia de la CdMx, pese a sus marcados negativos tanto en su gestión de gobierno, en procesos electorales previos (perdió la mitad de alcaldías en 2021), como en sus cualidades como candidata.

En realidad, la contienda en Morena, si es que la hay, es entre Claudia y Marcelo, y no es que al presidente no le guste Marcelo para continuar su proyecto, ya lo sucedió en el gobierno de la CdMx, y todo fue bien, su trayectoria y preparación son más que adecuadas para el cargo, pero… El presidente es un hombre de afectos y de lealtades, él mismo lo ha dicho muchas veces: “Prefiero la lealtad a la capacidad”, hablando de sus colaboradores o liderazgos en Morena.

Tampoco es que Marcelo no sea leal, eso ha quedado más que demostrado en diversas ocasiones y circunstancias, no, es sólo que el presidente ve a Claudia como su hija, como su creación política, y los chihuahuenses sabemos muy bien el trato especial y preferente que da AMLO a quienes aprecia de esa forma, porque el delegado federal de su gobierno en el estado, Juan Carlos Loera de la Rosa, está dentro de esa condición en el afecto del presidente, y ya todos sabemos la historia. Es como con los hijos, por eso la comparación, se quiere a todos, pero hay consentidos.

Pero, de pronto aparece Xóchitl Gálvez, con todo el fenómeno de popularidad y aceptación que generó, su chispa e ingenio, su agilidad mental, su facilidad para conectar con la gente, atributos todos que son dinamita pura para una fría y acartonada Claudia Sheinbaum, y eso, eso puede cambiar todo, porque si la decisión presidencial estaba a su favor, eventualmente, eso podría fortalecer y consolidar el proyecto de Marcelo Ebrard.

Este es un análisis bastante somero y a bote pronto, de algunas de las cosas que ya han cambiado en el escenario político nacional, y de otras que podrían cambiar pronto. Ahora vamos con las que ya cambiaron y también podrían cambiar en los próximos días o semanas, en nuestro estado, en nuestra ciudad.

El proyecto político-electoral de la Alianza por México en Chihuahua, tenía ya definiciones claras basadas en la fuerza política del PAN en toda la entidad, principalmente en la capital, con el respaldo de algunos cuadros importantes del PRI, más la reciente suma de facto de Movimiento Ciudadano, al menos en nuestro estado.

La gobernadora Maru Campos, como jefa política de la Alianza, diseñó una estrategia político-electoral completamente local, es decir, basada en su fuerte liderazgo en la entidad, la fortaleza y estructura de su partido, así como el respaldo de los aliados locales.

Básicamente, ganar las alcaldías que se pueden ganar, conservar la mayoría en el congreso, lograr dos o tres diputaciones más, reforzar la presencia en los cabildos y algunos “candidatos de sacrificio” en posiciones claves para el proyecto global.

Hoy, las cosas han cambiado. Experta en procesos electorales, Maru sabe bien que, la eventual candidatura de Xóchitl, perfectamente se puede convertir en una “campaña paraguas”, es decir, que cobije, que arrastre otras candidaturas en lo local. Y eso hace una diferencia enorme en su estrategia.

¿De qué tamaño será el paraguas? Aún es temprano para saberlo, ni siquiera para aventurarse a pronosticarlo, eso va a depender de algunas variables, incluso ajenas a la misma Xóchitl, pero por lo que hemos visto hasta hoy, es un hecho que habrá paraguas y que dará cobijo e impulso a las campañas locales.

A los escépticos que anteponen el argumento de la fuerza, recursos, programas sociales, apoyo y estructura del gobierno federal a quien vaya a ser su candidato o candidata, asegurando que eso es garantía de triunfo, les recuerdo que en el 2000 Vicente Fox venció a la, hasta entonces, invencible estructura electoral tricolor, con toda la fuerza del gobierno priísta en su contra, en ese triunfo el guanajuatense levantó una ola de triunfos electorales para el PAN, por todo el país.

Para mayor abundancia de ejemplos, el mismo López Obrador, en 2018, venció esa gran estructura del poder y, también, todos recordamos “la ola morenista” que hizo a muchos candidatos de ese partido obtener sonados triunfos en todo México, aún sin haber hecho campaña.

Así pues, esto de la “campaña paraguas” es perfectamente posible en Chihuahua y Juárez ¿Y eso de qué modo cambia las cosas? Bueno, en varias formas.

Primero, ante la creciente posibilidad de una evolución insospechada de Xóchitl, y por lo que hasta hoy se ha visto, aumentan notablemente las posibilidades de triunfo para la Alianza opositora, no solo en todo el país, también en lo local.

Y eso nos cambia las variables de la ecuación. Una ecuación político-electoral que ya se había resuelto con otras variables, por lo que amerita una nueva fórmula para resolverla. Y ahí es donde entran los inefables políticos locales, con sus inagotables ansias de competir en campañas para “ganar” espacios de poder público, claro, aquellas que sean ganables.

Así es. Hoy, algunos que habían declinado amablemente la invitación con anterioridad, argumentando cualquier excusa o pretexto para no parecer acomodaticios ni convenencieros, ya recordaron que no tienen otros pendientes, ni ropa en la lavadora, ni frijoles en la olla, y ahora sí quieren.

Total, que el fenómeno Xóchitl ha removido y cimbrado todas las estructuras del sistema político-electoral mexicano, abriendo paso a la esperanza para los opositores no solo en el terreno presidencial, sino también en los espacios de las entidades y los municipios.

Bueno, hasta dentro de la misma 4T ha revolucionado todo su proceso interno, porque López Obrador sabe muy bien que no es lo mismo competir contra un candidato equis, que, contra la Señora X, lo sabe muy bien, y eso termina por alentar las reales posibilidades de Marcelo Ebrard de hacerse con la candidatura presidencial.

¿Hasta dónde llegará el fenómeno de la Señora “X”? Habrá que darle puntual seguimiento a su evolución, sobre todo a la estrategia que permita mantener, sostener, ese boom que generó con su llegada, y que no terminé convirtiéndose en una burbuja que, de tanto inflarla, termina reventando.

Por lo pronto, su arribo al proceso interno de la Alianza por México, en lo que corresponde a Chihuahua y Juárez, augura ya algunas modificaciones en la estrategia electoral para el 2024. Veremos, analizaremos y comentaremos aquí.

Francisco Ortiz Bello

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