Por Jhojary Daniel Loera Trevizo*.
*Estudiante del VIII Semestre de la Licenciatura en Periodismo
La mañana del 5 de marzo de 2026 miembros de la Facultad de Filosofía y Letras, visitaron en su domicilio al veterano y reconocido periodista chihuahuense Jesús Manuel González Raizola, para iniciar el acopio de su generosa donación de su archivo personal que enriquecerá el acervo cultural de la institución.
El proyecto busca rescatar para la Universidad Autónoma de Chihuahua un interesante legado resguardado en cajas con carpetas cuidadosamente rotuladas y que contienen notas, fotografías, recortes periodísticos, que registran varias etapas que marcaron la historia de Chihuahua en los últimos 70 años.
La visita fue encabezada por los docentes Ramón Gerónimo Olvera y Leoncio Acuña Herrera y contó con la presencia de los experimentados periodistas Leo Zavala Ramiréz, José Luis Muñoz Pérez y Andrés Páez Chavira, amigos personales de Raizola, con amplia experiencia en el oficio.

Aunque la reunión giró en torno a la donación del archivo, tuvimos la oportunidad de platicar con González Raizola, quien a sus 89 años de edad fue victima de un asalto y agresión fisica en su propia casa, lo que conmovió al gremio periodistico local y motivó la intervención, precisamente, de Leo Zavala y José Luis Muñoz.
El reconocido periodista nos platicó, con vivacidad y una memoria prodigiosa anécdotas de su trayectoria, incluyendo diversas entrevistas con gobernadores, y además su opinión sobre el ejercicio de la profesión en la actualidad.
Don Jesús Manuel González Raizola es oriundo del Valle de Juarez, procede de una familia de ejidatarios. Luego de que una crisis afectara al cultivo de algodón, a los escasos quince años de edad ingresó en El Fronterizo de Ciudad Juárez, originalmente como encargado de limpieza, pero su curiosidad lo llevó a incursionar en el periodismo gracias a la oportunidad que le brindó el jefe de información, Guillermo Calderón.

En 1959, por órdenes de Carlos Loret de Mola, director regional de la cadena periodística García Valseca, fue junto con otros periodistas de su generación, a reforzar El Heraldo de Chihuahua en la capital del estado.
“Yo me sentía muy ajeno, sobre todo que veía caras con mucha experiencia, mucha capacidad. Yo siempre me sentí completamente inferior, pero dije ‘bueno, pues ya, ya me pusieron este camino, pues tengo que buscar la forma de cómo salir’, y salí” relata el periodista acerca sus primeros años en el oficio.
El joven periodista solía viajar por la zona serrana y en la región de Yepachi realizó un trabajo sobre una problemática social del grupo étnico de los pimas, que lo hizo merecedor del Premio Nacional de Periodismo Francisco Zarco, en 1973.
Una anécdota interesante es que, como él mismo confiesa, originalmente habían rechazado su proyecto porque no estaba redactado bajo ninguno de los géneros clásicos del periodismo. Pero a uno de los jueces le llamó la atención el trabajo y ”literalmente lo sacó del bote de la basura”. Intentaron consultar al periodista cultural Fernando Benitez pero no lo encontaron. Luego, el reconocido historiador indigenista Miguel León Portilla exclamó “¡claro que vale la pena!, refleja lo que pasa en muchas etnias del país”. Finalmente el cronista de la ciudad, Salvador Novo, intervino decididamente a favor de que se le otorgara el Premio.

Con su excelente memoria, Raizola relató cómo el entonces presidente Luis Echeverría lo citó en su oficina pues le escuchó decir que en la sierra de Chihuahua “no hay ni arriba ni adelante”. Pero cuando le relató al mandatario la problemática de los pimas, materia de su Premio, el Presidente asumió el compromiso de atender el asunto y le encargó que lo mantuviera informado de la situació, de lo cual derivaron giras y obras para la sierra tarahumara.
Fue tan solo una de las tantas experiencias que nos contó en una charla que se prolongó por más de dos horas, en tanto que estudiantes de Letras que acudieron al domicilio, ordenaban y cotejaban el material que sería trasladado a la Facultad.


El viejo periodista, que también trabajó brevemente en El Norte de Chihuahua, así como en las revistas de entonces, Indice y Palabra de Chihuahua, nos refirió una gran cantidad de experiencias sobre sus entrevistas con gobernadores, presidentes municipales, empresarios, ganaderos, dirigentes sindicales, lideres de opinión, compañeros de su generación, diversas personalidades de su tiempo.
Pero un aspecto relevante fue su opinión acerca de la labor periodística actual.
“Lo veo muy bien porque no está haciendo más que ajustarse a la modernidad. Ya no reportean a conciencia porque tienen esa facilidad… lo veo adecuado a la modernidad” y “(…) me refiero a que trabajan menos que lo que trabajamos nosotros en aquel tiempo, que lo ven con más tranquilidad, que le aplican más intelectualidad, porque ahora estudian filosofía, estudian historia del periodismo, estudian aquello, nosotros no teníamos idea ni siquiera de lo que era filosofía”.
También envió un consejo a los estudiantes de periodismo: “Los animo a que deduzcan mucho de lo que están estudiando, para la práctica. Que la filosofía la conviertan en sociología. Que lo que aprenden en el aula pudieran tener la oportunidad de salir al campo, simplemente a un parque, a ver qué se ve en un parque público. Que no los encierren las cuatro paredes de un aula”.

Luego del primer encuentro, el compromiso fue realizar otras visitas a Jesús Manuel González Raizola, en sí mismo un testimonio vivo de la historia de finales del siglo pasado en Chihuahua, para seguir rescatando el enorme legado que nos brinda con su generosidad a la Facultad de Filosofia y Letras de la UACH.








