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sábado, marzo 14, 2026
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“Entre mayor es la irrelevancia de la oposición, más crece su beligerancia”

*Controversial…*

“*Entre mayor es la irrelevancia de la oposición, más crece su beligerancia*”

La celada de Alito

“Solo los videos descubren la verdad”

 Por: Raúl Sabido

*La medianía que les incomoda*

A los opositores no les molesta la transparencia de los políticos de Morena. Les molesta que sean exitosos. Que ganen bien, vivan bien y lo hagan sin esconderse. Les incomoda que su nivel de vida no provenga del saqueo, sino del trabajo político, y de otras actividades profesionales, algunos como youtubers sumamente exitosos. Porque cuando la justa medianía es coherente con los ingresos, y no con privilegios heredados ni recursos mal habidos, el resentimiento opositor se disfraza de sospecha.

En una declaración patrimonial de un funcionario público se registran ingresos, activos y pasivos. Cuestionar los activos sin revisar si los ingresos los respaldan no es fiscalización, es perversión. Es sembrar sospechas sin hacer la tarea, es acusar sin calcular. Porque si los números cuadran, lo que no cuadra es la mala fe de quien acusa, porque la “justa medianía” se sustenta sobre ingresos.

*Haga sus cuentas*

Total, declarado por *Gerardo Fernández Noroña* en su

Declaración Patrimonial de carácter pública.

Fuente de ingresoMonto mensual declarado
Sueldo como senador neto$131,874 MXN
YouTube$188,000 MXN
Colaboraciones en medios$72,500 MXN
Total, mensual neto declarado$392,374 MXN

Una Casa de 12 millones de pesos, con crédito personal por 10 años con garantía con parcialidades mensuales ente 91 y 110 mil pesos y, según lo que se ha revelado públicamente sobre la DECLARACIÓN PATRIMONIAL de Gerardo Fernández Noroña, *SI* se incluyen detalles clave sobre la compra de su casa en Tepoztlán, detalles omitidos por los opositores.

*Un zarpazo violento y desesperado*

La Celada en el Senado

La sesión de la Comisión Permanente del pasado 27 de agosto no será recordada por el debate legislativo, sino por el zarpazo de violencia que emergió desde las filas del PRI. Lo que debía ser un ejercicio democrático en la máxima tribuna del país terminó convertido en una CELADA cobarde, y montonera, contra el presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña.

La pérdida de la vicepresidencia de la Cámara de Senadores por parte del PRI no fue digerida con madurez institucional. En lugar de asumir el nuevo equilibrio de fuerzas, Alejandro “Alito” Moreno irrumpió en la tribuna durante la entonación del Himno Nacional y agredió físicamente a Fernández Noroña. Lo hizo acompañado por dos miembros de su seguridad personal, dos diputados priistas ajenos a la Comisión Permanente y el senador Moreira. Desde el inicio de la sesión, los videos muestran la celada priista: una acción premeditada, alevosa, ventajosa y montonera (6 vs 1).

La agresión no se limitó a empujones. Emiliano González, trabajador del Senado, fue derribado y pateado por los escoltas de Moreno y por un diputado del PRI. La escena, transmitida en vivo, mostró a legisladores convertidos en promotores de la confrontación, transformando el Congreso en un ring de boxeo. Seis contra uno es una actuación de pandilleros.

*No fue un hecho aislado*

Este acto de violencia no es un accidente. Es el síntoma de una oposición que, al verse desplazada del centro del poder, recurre al espectáculo y la agresión como estrategia. Como bien señaló la diputada Dolores Padierna:

“*Entre mayor es la irrelevancia de la oposición, más crece su beligerancia*.”

La reacción de Morena y sus aliados fue inmediata, se anunciaron denuncias penales y solicitudes de desafuero contra Moreno y sus acompañantes. Pero más allá de las consecuencias jurídicas, lo que está en juego es la dignidad del Congreso. ¿Qué mensaje se envía a la ciudadanía si no se actúa con firmeza contra los agresores?

*La política del puño*

Actuación clásica de porros

El PRI, que alguna vez se autoproclamó sinónimo de institucionalidad, aunque también lo fue de autoritarismo represor y criminal, parece hoy aferrarse a los viejos reflejos del poder perdido. Y en ese reflejo, la violencia se asoma como último recurso.

La frase de Padierna no fue una reacción al calor del momento. Fue un diagnóstico político:

“*La oposición ha sustituido el debate por la confrontación*”

Con esa línea, trazó una frontera entre dos formas de hacer política, una la que se sostiene en argumentos, y otra la que se desploma en golpes.

Lo ocurrido en la Comisión Permanente fue una puesta en escena cuidadosamente orquestada (Celada). Ante su inminente colapso electoral, el PRI ha optado por el espectáculo violento como estrategia desesperada. Las encuestas proyectan que podría perder su registro nacional en 2027. En ese escenario, la violencia no es un desliz, es un método.

*De la irrelevancia a la beligerancia*

El PRI ha perdido gubernaturas históricas, su bancada se ha reducido a mínimos, y su credibilidad está erosionada por escándalos, pactos fallidos y liderazgos muy cuestionados. La perpetuidad de su dirigencia nacional solo agrava su crisis, el dictador priista.

La marcha convocada por Alito el 28 de agosto en la CDMX, con apenas 1,800 participantes, es reflejo de una estructura debilitada y una base social cada vez más reducida. Alejandro Moreno no solo irrumpió en la sesión con diputados ajenos y sus guardaespaldas a la Permanente, lo hizo con la intención clara de provocar, de desestabilizar, de convertir el Congreso en un campo de batalla. Lo manifestaron desde el inicio de la sesión, y lo concretaron con una celada física contra Fernández Noroña.

Padierna advierte que “no son hechos aislados”. Y tiene razón. La agresión en el Senado se suma a una narrativa de odio, derivado de lo que han perdido, que se ha intensificado en redes sociales, medios afines a la oposición y discursos que ya no apelan a propuestas, sino a descalificaciones.

*La violencia institucionalizada*

Cuando la violencia política se institucionaliza, deja de ser síntoma y se convierte en método. Lo vimos en el sabotaje de sesiones, en la manipulación de discursos, en la fabricación de escándalos. Hoy lo vemos en el puño que se lanza, en el empujón que derriba, en el insulto que sustituye al argumento, y en la cobardía de no asumir responsabilidades.

Si el PRI continúa por esa ruta, no solo perderá su registro. También perderá su lugar en la historia como partido que alguna vez representó la institucionalidad durante 80 años. Y lo más grave, podría arrastrar al país a una espiral de violencia política que desdibuje los límites entre el debate democrático y la confrontación física.

*Pintando la raya…*

En la sesión extraordinaria de la Permanente del 29 de agosto, Morena dejó de tolerar agresiones y pasó al contraataque. Con estrategia, y pleno uso de sus facultades el presidente del Senado, neutralizó las intentonas priistas de reventar la sesión y meter a sus hordas de porros. Exhibieron a Alito Moreno sin rodeos: todo tiene límites, y cruzarlos no sale gratis. Esta vez, el espectáculo opositor no encontró escenario, encontró solo consecuencias de sus intentonas.

*La ciudadanía debe estar alerta*

Porque cuando el poder se pierde, algunos no buscan recuperarlo con ideas, sino con violencia, física y verbal, porque en su desesperación, es el único camino que conocen. Y eso, más que una estrategia, es una amenaza.

Hay que dejar constancia, si se llegara a detonar una escalada violenta encabezada por el líder nacional del PRI, entonces Morena tendrá una responsabilidad histórica. Porque hoy existen elementos suficientes para desaforar a Alito Moreno. Y si no se actúa, su pasividad será de cómplice.