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martes, marzo 17, 2026
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Entre “puñaladas”, que no “puñales, se vieron

SERGIO ARMANDO López-Castillo

Por allá en 2009, Juan Blanco andaba queriendo construir el camino que lo convirtiera en candidato al gobierno del estado de Chihuahua, para 2010, candidatura que finalmente quedaría en poder de Carlos M. Borruel Baquera, por el PAN.

Entonces, como desde hacía rato, el gobierno del buen José “flaco” Reyes Baeza Terrazas, lo traía de “encargo”, según muchos panistas y el propio Juan Alberto, “dándole café cargado” con el asunto aquél (Juzgado a favor de Blanco Zaldívar, finalmente) del Relleno Sanitario en el 2004 y meses posteriores, cuando fue alcalde de la capital de Chihuahua, lo volverían a tocar.

Muchos recuerdan que le abrieron un proceso penal medio balín. Más de alharaca mediática que con sustento real; no obstante el dueño, entonces, de las pizzas del Rey, hasta pisó la cárcel algunas horas por el asunto.

Luego el ex alcalde y hoy encargado del sistema de cobro de las casetas de peaje en el actual gobierno de ´Marugenia´ Campos, con ruidosos y nutridos apoyos del panismo, salió del Cereso y llevó el caso en libertad, ganándolo a la postre.

“Debería de interesarse por los verdaderos problemas del estado de Chihuahua”, recomendó en su momento, uno de sus apoyadores, el diputado panista Antonio López Sandoval, al gobernador del estado José Reyes Baeza, luego de que se le dictara auto de formal prisión al ex alcalde Blanco, acusado de cohecho.

Según dijo el diputado emanado del Partido Acción Nacional, el mandatario estatal debería de estar preocupado por otro tipo de problemas que hay en la entidad, y no en Juan Blanco, en ese momento candidato a diputado federal por Chihuahua.

Y seguía: “Reyes Baeza está obsesionado con Juan Alberto Blanco”, e insistía en que la situación era un tema político, más que jurídico”.

Al ex edil Blanco, se le detuvo un sábado, cuando iniciaba su jornada proselitista en plena acusación de cohecho, por el caso específico del relleno sanitario dónde se alegaba que hubo un presunto fraude.

Más o menos por esos días de efervescencia política, sin la presencia del gobernador Reyes Baeza Terrazas, quien acudía a la ciudad de México a presentar una denuncia por reparación de daño moral, contra la senadora panista Teresa Ortuño Gurza de Pérez-Estrada, hubo una movilización de priístas, que sirvió de marco para presentar a los candidatos de ese instituto político, a diputados federales.

Las consignas versaron algo así: “A Reyes se le respeta, “¿Y los cinco millones ‘apá?” –en referencia a la supuesta cantidad de dinero que entregaron empresarios al ex presidente municipal panista de Chihuahua, Juan Blanco Zaldívar, a cambio de la licitación del relleno sanitario–, se escucharon durante un también copioso recorrido de los contingentes tricolores.

Por su parte, se leía en periódicos, y se escuchaba en algunos audios de la radio: “No me voy a callar, aseguraba la senadora panista Teresa Ortuño, luego de sendas ruedas de prensa ofrecidas en la capital del estado. Ello, con relación a la demanda que Reyes Baeza había interpuesto en su contra ante un juez federal, en materia civil, de la capital del país, por haberlo acusarlo de proteger a narcotraficantes, y al mismo tiempo, le exigía a la ex directora de los Cobach,  una reparación del daño moral, por cien millones de pesos.

Así, la entonces legisladora ratificaba sus dichos, pero con un lenguaje más cuidadoso, insistía en que por acción o por omisión, el gobernador de Chihuahua era responsable de la inseguridad en la entidad chihuahuense, y calificó la querella del mandatario en su contra, de absurda e improcedente.

Hoy a 13 años de distancia, miramos el pasado fin de semana, una foto del evento de la ya famosa y multicitada estampida de toros (Patricio), ¡perdón!, cuernos largos, organizado por la Canaco local, que no fue estampida, sino desfile de ejemplares torinos, y en la misma, aparecieron juntos, justo Juanito Blanco, José Reyes y Marco Bonilla.

De hecho los tres, don ex alcaldes y el actual, de la capital, son buenas personas, buenos batos, pero lo que muchos se preguntaron es, cómo aguantarían, al menos los dos primeros, semejantes puñaladas?