Francisco Ortiz Bello
Si tiene menos de 45 años no le dirá nada el título de este artículo, ni siquiera por referencias, menos aún sobre la película del mismo nombre en el nostálgico y dramático blanco y negro de la pantalla grande, protagonizada por David Silva, Delia Magaña, Fernando Soto y Miguel Manzano, exhibida en 1948 y dirigida por Alejandro Galindo, así titulada “Esquina ¡Bajan!”.
Ese grito lanzado desde la puerta trasera del camión era la forma coloquial en la que los usuarios anunciaban al chofer que deseaban bajar de la unidad, antes no había timbres para realizar esa acción. La película es un relato anecdótico sobre las peripecias de los choferes, las rutas, los lideres sindicales y las autoridades de gobierno, y créame, las cosas no han cambiado mucho desde entonces.
Entre gritos y sombrerazos, literalmente, bueno hasta trompadas, los propietarios o dirigentes de las rutas que operarán el BRT en esta frontera, sufrieron recientemente un intento de desplazamiento o de “agandalle” por parte de liderazgos chihuahuitas, lo que sumado a la pasividad de la autoridad tiene colapsado el avance del BRT.
Hay de por medio ya fuertes inversiones que rebasan los 25 millones de pesos, con recursos propios de los transportistas juarenses, pero que no han encontrado la corresponsabilidad y empatía del gobierno estatal, que no ha dado la celeridad necesaria al arranque del sistema de transporte para que los empresarios del ramo empiecen a recuperar su inversión.
Por otro lado, en el congreso del estado, están pendientes reformas a la Ley del Transporte que se supone deberían facilitar esta tarea, pero han encontrado férrea oposición de legisladores de Morena, total que, a 10 meses de iniciado el actual gobierno estatal, no se ve por dónde o cómo pueda empezar a funcionar el BRT en esta frontera.
Y mientras eso ocurre entre transportistas, autoridades y legisladores, son los usuarios del transporte los que, como siempre, terminan pagando los platos rotos, sin una manera eficiente y segura de movilizarse por la ciudad.
Pero además, en este caso en particular, hay una afectación mayúscula. Decenas de miles de automovilistas entrampados en verdaderos nudos gordianos de tránsito, perdiendo horas y horas al frente del volante, consumiendo más gasolina y llegando tarde a todas partes.
Desde su origen, el BRT adoleció de un buen proyecto ejecutivo, se partió siempre de la premura del gobierno corralista por “entregar” lo que fuera, haciéndolo pasar, o intentándolo al menos, como el gran proyecto que resolvería de una buena vez y para siempre el eterno problema del transporte en Juárez, pero no fue así, ni parece que vaya a ser ahora.
¿Qué es lo que hace falta para terminarlo? Por cuanto a la obra civil, aunque con serias deficiencias en algunos tramos, parece que falta poco ya.
El verdadero trabuco está en la conformación de la empresa operadora del sistema, que forzosamente deberá estar conformada por los transportistas que se integran en sociedad o cooperativa para prestar el servicio.
Y ahí es donde se ha avanzado muy poco, o casi nada. No existen los estudios o propuestas legales, jurídicamente bien estructurados, que le den forma a la nueva empresa, y en los que todas las partes queden a gusto con sus obligaciones y derechos.
Falta también el respaldo documental y normativo que debe proporcionar la administración estatal, para que los empresarios estén en posibilidades reales de contratar lo créditos suficientes para la adquisición de las nuevas unidades.
Y quizá lo más importante, falta definir y autorizar la que será la nueva tarifa del transporte urbano, del BRT o Juarezbus, porque hasta hoy no hay nada definido en ese tema.
No es nada sencillo pues lo que falta, y al ritmo que vamos no se ve una fecha próxima en el horizonte que nos permita ser optimistas en el pronóstico. Hoy, todos los juarenses gritamos ¡Esquina Bajan!
¿Habrá alguien en la administración estatal que esté trabajando ya en las soluciones de todos estos pendientes? Ojalá que sí, por el bien de los usuarios del transporte, de los transportistas y de todos los juarenses. Ya urge el BRT.
Francisco Ortiz Bello







