Colaboración de Juan de Dios Olivas
Casualmente, tras la difusión de los resultados de la encuesta de CE Research donde aparece mordiendo el polvo, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar dio una muestra ayer de desesperación y no se esperó al lunes a su conferencia habitual para patalear en el tercer piso de la Presidencia municipal y chillar acusando al presidente municipal de Chihuahua, Marco Bonilla, de hacerle la guerra sucia y considerarlo retrasado mental; así lo dijo él mismo, no se asusten.
Desesperados también, su equipo de comunicación sembró una pregunta para que él pudiera desahogarse de todas las polémicas que acumuló en una semana de ausencia en la que vacacionó en compañía de su esposa y quién sabe qué otra comitiva en España y estuvo en la graduación de una de sus hijas que hizo un posgrado en la madre patria, donde las colegiaturas no se pagan con las becas del Bienestar o quizás sí, no lo explicó bien; solo se lamentó que le cuestionaran, pero no explicó de dónde salieron los recursos para pagar esos estudios, solo siguió acusando a quien ahora lo tiene tragando polvo en las encuestas.
También pataleó por la supuesta investigación en su contra por lavado de dinero por parte de la DEA y el Departamento de Estado norteamericano y hasta porque alguien en redes sociales difundió que le quitaron la visa. Claro, versiones que obviamente todos saben que son falsas, pero por ahí los diputados del Biestar pidieron que se investigue de cualquier forma.
El mismo Cruz dijo que se caen porque aterrizó en Dallas, en el mejor aeropuerto de Texas, y no le quitaron la visa láser ni a él ni a su esposa.
“Ahí Marco Bonilla está actuando muy sucio, quiero señalarlo directamente porque parte de la cobardía es que me mandan decir que viene de Quintana Roo y Tabasco”. Quién sabe quién le mandó decir eso, pero le dio dolores de cabeza aunque fuera obviamente una fake news esa noticia.
Pérez Cuéllar también arremetió contra quienes lo critican y están al pendiente del manejo de los recursos públicos, diciendo que son periodistas que no lo quieren, acusándolos de reunirse con Bonilla. Algo así como cuando león cree que todos son de su condición y calaña.
Fue tanta la petulancia, que los reporteros, comunicadores y uno que otro fanático, que claro, no le siguieron el juego con el tema, se hartaron y a la primera oportunidad en su misma conferencia le cambiaron el tema para ya no escuchar sus lloriqueos.
En las benditas redes sociales, se lo comieron vivo quienes vieron cómo defendía con cinismo su viaje a España. No nos referimos a las redes oficiales; ahí la censura y el carrusel para que los mismos empleados se solidarizaran estuvieron presentes. Nos referimos a las páginas de Facebook de los medios de comunicación donde el pueblo bueno y sabio le puso en su lugar.
De la encuesta no habló, pero esta semana Marco Bonilla aparece con el 40 por ciento de las preferencias electorales, contra un 33 por ciento obtenido por Pérez Cuéllar. Es decir, si Morena manda al alcalde de Juárez a competir, va a perder la elección del 2027; quizás ese fue el motivo de la desesperación, lloriqueo, pataleo y victimización. ¡Así las cosas diría el buen Varelita!











