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sábado, marzo 14, 2026
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Generación Z: Entre la protesta legítima y la cooptación política

Controversial…

Dominical

Generación Z: Entre la protesta legítima y la cooptación política

Por: Raúl Sabido

“Si se intentara quemar Palacio Nacional, los jóvenes serían arrastrados a una vorágine de violencia. La Generación Z serían usados como carne de cañón, mientras los promotores intelectuales de la violencia observan desde la comodidad de sus pantallas, ellos, los comodinos promoventes, necesitan esa violencia, y sus consecuencias, para incendiar el país.”

Un actor social en disputa:

La Generación Z en México, que representa cerca del 30% de la población, ha emergido como un actor social con capacidad de movilización inédita. Sus herramientas no son los mítines tradicionales, sino las redes sociales y la viralidad digital. Sin embargo, su fuerza enfrenta un dilema: ser reconocida como movimiento autónomo o ser absorbida por los partidos, PRI-PAN, por los neoliberales intelectuales y los políticos de la derecha neoliberal, que buscan desesperadamente, ante su brutal y acelerado retroceso, capitalizar su energía, esa energía que hace tiempo perdieron.

La concentración del 15 de noviembre:

Los Baby Boomers, y los X, disfrazados de Generación Z.

La convocatoria juvenil, para marchar del Ángel de la Independencia al Zócalo, buscaba inicialmente exigir seguridad y justicia pero que, tras el asesinato del alcalde Carlos Manzo en Michoacán, la narrativa cambió rápidamente, y fue reconstruida, y usurpada, por los partidos como el PAN y figuras del bloque opositor, entre ellos Claudio X. González, los Baby Boomers y los X, que intentan apropiarse del discurso y convertirlo en una protesta violenta contra el gobierno federal. Para los opositores promoventes la protesta es lo de menos, los resultados de la violencia es lo que más les importa, el verdadero objetivo.

Lo dijo en publico el presidente nacional del PAN Jorge Romero, y con todas sus letras con Uresti, “estamos bien consientes de que al PAN lo que le queda es la violencia”

El riesgo de la narrativa incendiaria:

Aquí se encuentra el punto más preocupante: la estrategia anunciada en redes de “quemar Palacio Nacional”. Si esa idea se llevara a cabo, los jóvenes serían arrastrados a una vorágine de violencia provocada indiscutiblemente por grupos en extremo violentos a sueldo de los partidos y políticos opositores.

Medios como “SinEmbargo” y “Polemon” informaron que autoridades estatales identificaron a líderes locales del PRI y PAN como responsables de encabezar los disturbios, el preámbulo de lo que buscan detonar en la concentración del zócalo el 15 de noviembre, buscando martirizar a la Generación Z, y que les enriquecería su narrativa incendiaria.

Se trataba de dirigentes vinculados al PRIAN en Michoacán, quienes aprovecharon la protesta legítima para capitalizarla políticamente, Michoacán fue el ensayo.

Comparativo histórico: #YoSoy132 vs. Generación Z

Aspecto#YoSoy132 (2012)Generación Z (2025)
OrigenSurgió en universidades privadas y públicas como rechazo a la manipulación mediática y la candidatura de Enrique Peña Nieto.Nace en redes sociales y colectivos digitales, impulsado por demandas de seguridad y justicia.
Narrativa inicial“No somos porros, somos estudiantes” → defensa de la autonomía juvenil frente a partidos y medios.“Somos apartidistas” → reclamo de independencia frente a partidos tradicionales que buscan apropiarse del movimiento.
HerramientasAsambleas estudiantiles, marchas masivas, videos virales en YouTube.Redes sociales descentralizadas, TikTok, Twitter/X, transmisiones en vivo y organización digital.
Relación con partidosIntentos de cooptación por parte del PRI-PAN y la oposición, lo que fragmentó el movimiento.Intentos de cooptación por PAN, PRI y figuras como Claudio X. González, generando deslindes juveniles fundadores.
Riesgo de violenciaEnfrentamientos menores.Narrativa incendiaria de “quemar Palacio Nacional” que podría arrastrar a los jóvenes a una vorágine de violencia.
DesenlaceSe diluyó tras las elecciones de 2012, perdiendo fuerza y cohesión.Está en disputa: puede consolidarse como actor autónomo o ser recordado como manipulado y estigmatizado.

La Generación Z enfrenta el mismo dilema que el #YoSoy132: mantener su autonomía o ser absorbida por políticos y partidos. La diferencia es que hoy el riesgo es mayor, pues la narrativa violenta podría arrastrarlos a un escenario demasiado crítico, con consecuencias fatales.

Liderazgos juveniles emergentes:

Aunque el movimiento carece de líderes visibles, voces como la de Ana Karen Sotero, joven activista que ha reclamado públicamente a diputados y convocado marchas pacíficas, representan la búsqueda de autonomía frente a partidos que intentan manipular la protesta.

Visión de un futuro para la Generación Z, si no se contaminan:

Relato futurista

“El Zócalo del 2030”

En noviembre de 2030, el Zócalo volvió a llenarse. No había banderas partidistas ni consignas incendiarias. Miles de jóvenes proyectaban mensajes de paz y justicia en los muros de Palacio Nacional mediante hologramas y pantallas digitales. La protesta se transformó en un festival cívico: música, arte y discursos colectivos que denunciaban la violencia sin caer en provocaciones.

Los partidos tradicionales, que aún existían, miraban desde muy lejos y en sus pantallas, incapaces de apropiarse de un movimiento que había aprendido a blindarse contra la manipulación. La Generación Z demostró que la verdadera fuerza no estaba en la destrucción, sino en la creatividad y la capacidad de construir un futuro distinto.

Conclusión:

La concentración del 15 de noviembre será una prueba de fuego para la Generación Z. Si logra deslindarse de narrativas violentas y de la cooptación partidista, podrá consolidarse como un actor autónomo y legítimo. Si no, se corre el riesgo de repetir historias violentas, donde los jóvenes fueron usados como carne de cañón, mientras los verdaderos promotores de la violencia cobardemente siempre escriben su narrativa desde la distancia, porque ninguno, ante la violencia desatada, que ellos mismos detonaron como estrategia para incendiar el país asomaría la cabeza, ni pondría en juego su integridad física, para eso estarían los jóvenes Z.

“La Generación Z tiene en sus manos la decisión de ser protagonista de un cambio legítimo o víctima de una historia repetida si se deja arrastrar por la violencia ajena, quedaría marcada como utilizada como carne de cañón. Pero si se deslinda y se afirma en la paz, será recordada como la generación que rompió el ciclo de manipulación …  y que encendió el futuro sin incendiar al país.”

Existe inteligencia política en la Generación Z, ellos decidirán su destino y su futuro. Los Baby Boomers y los X quedarían en el peor de los ridículos una vez más.

El mundo será de ellos, y el país también.