Controversial…
Huachicol institucional que nació en Tabasco
30 años de incubación criminal
Por: Raúl Sabido
La historia no miente, no oculta
Durante casi tres décadas, Tabasco fue laboratorio de una estructura criminal incubada al abrigo del poder político. La narrativa oficial insiste en que el crimen organizado se infiltra en los estados, pero lo que hoy sabemos obliga a invertir la premisa: el crimen organizado no se infiltra en algunos, se gesta desde adentro.
El gobierno estatal de Tabasco no combatió al huachicol, simplemente lo desarrolló y, si revisamos la historia de esta actividad criminal y saqueadora en ese estado, observamos que se desarrolla con auge durante todo el periodo conservador neoliberal del país, 1988-2018. Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y nadie supo nada hasta que llega la 4T que los descubre intentando robarse 38 millones de litros de combustible en Dos bocas en 2021 y, en consecuencia, entran en debacle y comienzan las investigaciones.
Los arquitectos huachicoleros del poder (1992-2012)
Manuel Gurría Ordóñez PRI (1992-1994)
La germinación de la “Barredora”
Gurría permitió que el sistema penitenciario se convirtiera en zona de reclutamiento donde Hernán Bermúdez Requena comenzó como funcionario discreto, pero con acceso privilegiado a internos con vínculos criminales. Se le asignaron tareas “de inteligencia”, una fachada para tejer redes de colaboración que crecerían en los años siguientes.
Roberto Madrazo Pintado PRI (1995-2000)
La expansión de la “Barredora”.
Hernán Bermúdez Requena se vuelve director del CERESO, controlando traslados, información estratégica y logística penal. Su hermano Humberto Bermúdez empieza a recibir contratos públicos vinculados al abastecimiento gubernamental. Las semillas del financiamiento con recursos públicos están estratégicamente sembradas.
Manuel Andrade Díaz PRI (2002-2006)
La consolidación de la “Barredora”
Hernán Bermúdez Requena asciende a subsecretario de Seguridad Pública y tiene mando directo sobre fuerzas policiales. Informes confidenciales vinculan sus operaciones a robos sistemáticos de combustible, extorsión de comerciantes y protección a cargamentos ilegales. La maquinaria criminal funciona, y nadie la detiene, nadie la ve, nadie la denuncia, pero ahí está, fortaleciéndose, encubierta y protegida.
Andrés Granier Melo PRI (2007–2012)
En este periodo sexenal, en sus inicios, Hernán Bermúdez Requena fue detenido por la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) por presunta participación en el asesinato del ganadero Ponciano Vázquez Lagunes. Aunque fue liberado y exonerado, este episodio marcó su perfil como funcionario vinculado a redes delictivas.
No hay evidencia pública de que haya ocupado un cargo formal durante este sexenio, pero se mantuvo muy activo en círculos de seguridad y penitenciarios, según reportes periodísticos y filtraciones posteriores.
Arturo Núñez Jiménez PRD (2013–2018)
No hay registros oficiales de que Hernán Bermúdez Requena haya ocupado un cargo público visible durante este periodo.
Sin embargo, informes militares y filtraciones como los “Guacamaya Leaks” sugieren que continuó operando desde estructuras informales como asesor o enlace en temas de seguridad en las estructuras policiacas, lo que le permitió mantener influencia, sin exposición directa, con las autoridades en turno.
Adán Augusto López Hernández Morena
El declive de la Barredora.
Aunque gobernó solo dos años (2019–2021), dejando la gubernatura en agosto del 2021, Adán Augusto nominó a Hernán Bermúdez Requena al cargo máximo en seguridad pública, ignorando alertas internas y denuncias abiertas, incluso del Ejército Mexicano. La ratificación de Bermúdez, cuando pasó a ser secretario de Gobernación, revela un patrón de complicidad institucional o negociación política con los poderosos grupos de Tabasco.
Antecedentes de relevancia
En 2023, la casa de Bermúdez fue atacada por el CJNG, revelando su pugna con otros grupos criminales. ¿Intentaron asesinarlo? O ¿fue una advertencia del grupo criminal? En enero 2025 se emite orden de captura y Hernán Bermúdez Requena huye. Interpol lo persigue en tres países.
Adán Augusto López Hernández no enfrenta, ni ha enfrentado, ni ha sido mencionado en proceso judicial alguno muy a pesar de que esa organización delictiva, y Bermúdez, llevan más de 30 años operando. El Senador Adán Augusto fue inmiscuido en el asunto en forma mediática hasta Julio 2025.
El tiempo y la justicia
Han tenido que transcurrir treinta años desde la gestación de “La Barredora” para que, por un pleito interno de Morena, salga a flote el entramado criminal incrustado en el sistema policiaco, penitenciario y preventivo de Tabasco. Treinta años de silencio cómplice, porque intentar robar 38 millones de litros de combustible no es una travesura, se requiere una logística paralela a PEMEX, diseñada para convertir el saqueo en ganancias millonarias ¿y los Directivos de PEMEX? ¿Acaso el Consejo de Administración no tuvo conocimiento de este intento de saqueo?
Veintiocho años de participación encubierta, y solo dos años de responsabilidades públicas. ¿Por qué cargar todo el peso de la culpa a un solo funcionario, cuando el andamiaje del crimen se construyó durante tres sexenios priistas?
Hernán Bermúdez Requena no posee ni la capacidad técnica ni los recursos logísticos para montar, junto con su hermano, una estructura criminal de semejante envergadura, él es solamente operativo con alta jerarquía.
“La Barredora” no es el fruto de un capricho criminal improvisado, es la cosecha de décadas de corrupción incubada dentro del aparato estatal. Sólo el paso del tiempo, y la protección sistemática de múltiples gobiernos estatales puede explicar cómo se ensambló un mecanismo capaz de rivalizar con la infraestructura de Pemex sin que nadie levantara la voz.
Creer que semejante monstruo nació en un par de años bajo la sombra de un solo hombre no solo es ingenuo: es una estrategia para encubrir a los verdaderos ingenieros del saqueo y criminalidad en Tabasco.
Pero el objetivo real es Adán Augusto López Hernández, los orquestadores de esta trama buscaron destruir la carrera política de Adán Augusto o al menos detenerlo.
No hay redes de huachicol sin funcionarios huachicoleros. No hay saqueo sin firmas. No hay estructura criminal sin arquitectura política. Si queremos realmente hablar de buscar justicia, habrá que quitarle el disfraz a los estados como Tabasco y desnudar la maquinaria de saqueo a PEMEX y que ha operado durante treinta años, Tabasco pudo haber sido el modelo de negocio a seguir.
Adán Augusto López Hernández hoy paga con su futuro político su pecado capital por ser un extraordinario negociador político y, en su esfuerzo por llegar a la gubernatura, negoció con los verdaderos saqueadores de PEMEX en Tabasco donde estos le impusieron a Hernán Bermúdez Requena a cambio de su apoyo electoral logrando el 61.45% de la votación y el PRI solo obtuvo el 11.75%, este es el verdadero pecado capital de Adán Augusto.
La campaña mediática de desprestigio opositora en su contra refuerza el hecho de que buscan hacer culpable a Adán Augusto por los treinta años de actividades saqueadoras en Tabasco y, tan es así, que los verdaderos y poderosos huachicoleros Tabasqueños sacaron del país a Hernán Bermúdez Requena el mismo día que salió la orden de aprehensión…. Y convenientemente se presume que le dio un infarto al llegar a Panamá procedente de España en su huía de México.
Esa huida, y esa conveniente muerte, tiene atrás toda una logística de encubrimiento y protección y eso solo se logra con poder y recursos.
En Campeche, en Veracruz y en Tamaulipas se han dado situaciones espejo a lo robado a PEMEX y en esos estados junto con Tabasco nace el robo de petróleo que se va a las refinerías de Texas y Luisiana y que regresa a México como Huachicol Fiscal.








