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domingo, marzo 15, 2026
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Impacto y alternativas por la imposición de los aranceles en nuestra economía.

Por: Raúl Sabido

Impacto de los aranceles:

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) estimó que la imposición de un arancel del 25% al aluminio y al acero mexicano afectaría aproximadamente el 4.7% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, lo que equivale a más del 1.5% del PIB de 2024. Los sectores más afectados serían aquellos relacionados con el aluminio, acero, y productos manufacturados, como autos, autopartes y maquinaria.

Las armadoras norteamericanas como Ford, Chevrolet, Chrysler y Caterpillar serán las directamente afectadas. En consecuencia, las fuentes de trabajo entrarán en crisis debido a la desocupación por la retracción del desplazamiento de los vehículos en el mercado norteamericano. Como estrategia comercial, las grandes automotrices comenzarán a promover más los vehículos fabricados y ensamblados en su propio país, con el riesgo de que esas empresas retornen a fabricar en los Estados Unidos. No será fácil para México ni para las empresas automotrices enfrentar un escenario con un 25% de aranceles y la actitud belicosa y expansionista del presidente Trump.

Sin embargo, si se impusiera un arancel del 25% a todas las importaciones de productos mexicanos a Estados Unidos, el impacto sería mucho más amplio y severo, afectando no solo a los sectores del aluminio y acero, sino también a muchos otros sectores clave de la economía mexicana, como el automotriz, manufacturero y agrícola. Esta amplia imposición de aranceles podría llevar a una contracción del PIB de hasta 3 puntos porcentuales o más, dada la significativa dependencia de México en su comercio con Estados Unidos.

Alternativas de mercado:

La sacudida a la economía mexicana sería demasiado significativa y dolorosa. Ante esta situación, solo tendríamos dos alternativas: reflexionar hacia la sumisión y entrega de nuestra soberanía y recursos naturales, o, con decisión, inteligencia y prontitud, tanto los empresarios afectados como el gobierno federal deben buscar unidos y con sinergia los mercados alternos al mercado norteamericano.

Países como Japón, China y Corea del Sur tienen una creciente demanda de productos agroalimentarios mexicanos, como aguacates, carne de res y tequila. Japón, en particular, ha incrementado su consumo de aguacate, carne de res y puerco debido a la alta calidad del producto y acuerdos comerciales que reducen barreras arancelarias. Estos países también son grandes consumidores de acero y aluminio, ya que tienen industrias manufactureras robustas que requieren grandes cantidades de estos materiales.

La Unión Europea es otro mercado potencial para México. Países como Alemania, España y Francia han mostrado interés en productos frescos y procesados de México. Además, México cuenta con tratados de libre comercio con varios países europeos, lo que facilita el acceso a estos mercados. En cuanto al acero y al aluminio, la Unión Europea ha mostrado interés en diversificar sus fuentes de suministro, lo que podría beneficiar a México.

Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita son mercados emergentes con una creciente demanda de productos mexicanos. Estos países buscan diversificar sus fuentes de alimentos y han mostrado interés en productos como frutas, verduras y carne de res. También están invirtiendo en infraestructura y construcción, lo que aumenta la demanda de acero y aluminio.

América Latina, aunque actualmente representa una pequeña parte de las exportaciones mexicanas, tiene potencial para crecer como mercado alternativo. Países como Brasil, Argentina y Chile pueden ser destinos viables para productos mexicanos y también tienen una demanda significativa de acero y aluminio para sus industrias de construcción y manufactura.

Explorar estos mercados alternativos y aprovechar los tratados comerciales existentes puede ayudar a México a mitigar el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos y fortalecer nuestra economía, aprovechando los sentimientos anti-Trump que comienzan a impregnar el comercio mundial.

Conclusión:

Hoy más que nunca en la historia de este país, el gobierno federal se enfrenta a demostrar su capacidad de conducción, de negociación, de promoción y de empatía con el empresariado mexicano y sus trabajadores. Se deben adaptar con prontitud a la promoción del país en otros mercados que siempre han estado ahí, pero que la poltronería y sumisión de la derecha mexicana no tomaron en cuenta. Estos mercados fueron desairados porque implicaban más esfuerzo y creatividad que el que requería el mercado vecino. Hoy estaremos pagando las consecuencias de esa falta de visión.

Por ello, la Cuarta Transformación (4T) tendrá que demostrar el músculo y las capacidades que ningún otro gobierno anterior de la derecha tuvo. La sumisión, el entreguismo y la dependencia eran más cómodos y rentables para ellos, pero no para el país. Ahora es el momento de cambiar el rumbo y mostrar que México puede ser fuerte e independiente en el escenario global, demostrando cuán competitivos podemos ser aún en las adversidades.

Recordatorio:

Donald Trump fue un promotor clave del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Trump impulsó la renegociación del TLCAN, argumentando que el acuerdo original no beneficiaba lo suficiente a Estados Unidos. El T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, incluyó nuevas disposiciones sobre comercio digital, propiedad intelectual, y normas laborales y ambientales.

Ahora cambió y con su cambio demuestra con claridad que no tiene consistencia en sus proyectos, acuerdos, aliados ni respeta a nadie traicionando además su filosofía que como capitalista, y de la derecha, ha pregonado siempre en referencia al LIBRE COMERCIO.

El LIBRE COMERCIO ha sido una mentira a conveniencia de la derecha, una más.