
Buscándole…
Por: Ulises “El Griego”
“El valemadrismo está tan encarnado en algunos mexicanos, que extirparlo significaría la muerte”. — Antonino López
Hace unos días recibí un comentario que, en el IMSS Morelos, se ha vuelto a exigir el uso del cubrebocas para entrar, por causa del brote de sarampión, si usted amable lector, forma parte de quienes acuden al IMSS Morelos, seguramente ya se habrá dado cuenta de esta medida.
Así que me dirigí con el fin de constatar lo dicho y observar de primera mano las reacciones, opiniones y actitudes de las personas que, a diario, deben acudir a este “Monte Calvario”.
De primero, un guardia con aspecto cansado, desaliñado y con cuestionable higiene personal recibe a los derechohabientes en la puerta y a gritos, les indica: “No pasan sin cubrebocas”.
Este reportero, cuyo lema es “buscándole”, se queda observando un rato y se percata de, que a algunas mujeres (bonitas) les da ‘chance’ de ingresar sin el mentado cubrebocas, entre risas y verborrea, el guardia les dirige frases como: “¡Ijole, para la otra se lo encargo!” o “nomás porque se ve cansada la dejo pasar”, en fin, todo un dandy de los guardias.
Pero con los hombres, el guardia saca todo el poder de su puesto en la puerta principal: casi grita, y los regaña por no traer cubrebocas y les niega el paso sin titubear, algunos usan andador, muletas o tienen fracturas, pero ni eso conmueve al riguroso y temible vigilante, que los obliga a regresar, todo un ejemplo de justicia selectiva y de prioridades cuestionables.
Pero bueno, ¿quién soy yo para cuestionar a un guardia que seguramente fue capacitado bajo las más estrictas normas y procedimientos sanitarios, contra el sarampión? tal vez él sabe que, a las féminas guapas y de buen ver son inmunes a tan terrible amenaza, yo en cambio, debo conformarme con ser el ignorante de la historia.
Al ingresar este reportero al hospital, obviamente esperaba toparme con las féminas bonitas sin cubrebocas, algún derechohabiente con el cubrebocas colgando del mentón y, por supuesto, algún que otro rebelde disfrutando de la libertad de no usarlo.
¡Pero nunca me imaginé ver al personal de enfermería, médico y administrativo de dicho hospital sin cubrebocas! según el razonamiento lógico y las normas de salud, deberían ser los primeros en usarlo y cumplir las nuevas instrucciones, ¡pero no!, ellos son los primeros en pasarlas por alto, todo un ejemplo de disciplina valemadrista.
Después de recorrer el hospital, me tocó presenciar una discusión en los pasillos: un guardia cuestionaba a una mujer por no traer cubrebocas, a lo que ella respondió con sagaz inteligencia: “No friegue, ¿a las enfermeras no les dice nada?” señalando varios ejemplos de la misma situación, el guardia, con una respuesta simplona y absurda, contestó: “Es que ellos trabajan aquí”.
Como todo buen reportero chismoso y amante de mi oficio, me acerqué más a la discusión y le cuestioné al guardia: “¿O sea que si trabajan aquí no se enferman, ni contagian a los demás?” vacilante, pero más envalentonado al ver que éramos dos, nos respondió: “eso que les valga, ellos están sanos y aquí solo los que entran deben usarlo, ¡póngaselo, señora, o la saco!”
La mujer le vacía en su cara la molestia diciéndole: “¡Eres un pendejo!” y sale a paso veloz a comprar un cubrebocas de 10 pesos, este reportero, al escuchar una respuesta tan carente de lógica e inteligencia por parte del guardia, decidió retirarse, porque ya decía mi profe René Vargas en la secundaria: “Nunca discutas con un pendejo, te bajarás a su nivel”.
Y así las cosas en mi México y en el IMSS, entre personal valemadrista que casi siempre trae cara de: “odio profundo hacia los derechohabientes”, transcurre otra norma sanitaria más que se viola.








