15.6 C
Chihuahua
domingo, febrero 22, 2026
- Publicidad -

Venezuela 2025

Controversial…

Venezuela 2025

Desmontando la narrativa del caos

Por: Raúl Sabido

“Cuando no existe sinergia con los poderosos medios de comunicación, sus embestidas se vuelven constantes: fabrican lo negativo, ocultan lo positivo y buscan destruir en lugar de construir, la realidad es el antídoto.”

La Venezuela de los mediáticos

Durante años, Venezuela ha sido presentada por buena parte de la prensa internacional, y sus repetidores en redes, como un país en ruinas, condenado al hambre y al colapso económico. Sin embargo, las imágenes, vigentes y actuales, que circulan en redes sociales, y los datos más recientes, cuentan otra historia: centros comerciales abarrotados, supermercados con anaqueles surtidos, estaciones de metro modernas y multitudes acompañando al presidente Nicolás Maduro en Caracas y en otras ciudades de todo el país.

La pregunta es inevitable:

¿cómo se explica esta contradicción entre el relato mediático y la realidad que se observa en el país?

Economía en expansión, pese a la inflación

El PIB venezolano creció en 2025, impulsado por el sector petrolero y actividades no petroleras como comercio y servicios. La cooperación con Chevron, empresa norteamericana nacida en 1879 con sede en San Ramón California descendiente directo de la Standard Oíl fundada por D. Rockefeller, permitió aumentar la producción de crudo, generando ingresos adicionales pese a las sanciones y, es Estados Unidos quien tiene decretado el bloqueo a Venezuela, cosas de la vida.

Aunque la inflación anual supera el 300 % y el bolívar se depreció más de 80 % en el año, el dinamismo económico es innegable, hay inversión, producción y consumo. Venezuela no vive un colapso terminal, sino toda una paradoja en crecimiento acompañado de fuertes desequilibrios macroeconómicos.

Innovación financiera y resiliencia social

El uso de stablecoins como USDT se ha convertido en herramienta cotidiana para protegerse de la inflación y mantener transacciones seguras. El auge del comercio electrónico y las transferencias digitales refleja la capacidad de adaptación de la población.

Las stablecoins están ligadas al dólar estadounidense, de donde los venezolanos compran y usan stablecoins en el mercado internacional como sustituto del dólar físico, aprovechando que son más fáciles de mover digitalmente y no dependen de bancos tradicionales, su relación comercial con Rusia, China, Turquía e Irán le dan al gobierno venezolano la oportunidad de maniobrar para protegerse del bloqueo comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos y, esto, es lo que ha desatado la furia de Donald Trump.

Lejos del discurso catastrofista, lo que se observa es un pueblo que se reinventa y encuentra mecanismos para sostener su vida cotidiana, incluso frente al intento de apropiarse de sus activos más importantes, el petróleo y el oro, como ocurrió con las reservas de oro venezolanas bloqueadas en el Banco de Inglaterra. Al reconocer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y administrador de las 31 toneladas de oro, el gobierno británico impidió que Venezuela dispusiera de ellas, incautándolas de facto.

México tiene depositadas, desde 2011, 100 toneladas de oro en el Banco de Inglaterra que, ante una eventualidad, el oro mexicano estaría en riesgo al igual que el oro venezolano. Felipe Calderón entregó el oro a los ingleses por presión de los Estados Unidos a pesar de la supuesta “independencia” del Banco de México.

La política en las calles

Las movilizaciones en apoyo al presidente Maduro muestran que una parte significativa de la población se mantiene activa en la vida política. Mientras algunos medios insisten en la idea de un pueblo desmovilizado y desesperado, las calles reflejan otra realidad, los ciudadanos participando, caminando junto a sus liderazgos y defendiendo su proyecto político, defendiendo su patria.

Una analogía con México de finales del siglo XX

La experiencia venezolana recuerda al México de los años ochenta y noventa donde inflación galopante, pérdida del poder adquisitivo del salario y depreciaciones aceleradas del peso, al grado de que en 1993 se le quitaron tres ceros a la moneda. En ambos casos, la moneda nacional se convirtió en símbolo de fragilidad y la población buscó mecanismos alternativos para sostener su vida cotidiana.

México también mostró resiliencia, tras la crisis del “perro” y de la deuda junto con los ajustes del FMI, surgieron nuevas formas de organización social y económica. El sector privado se adaptó a la apertura comercial y la población buscó alternativas para sobrevivir al deterioro del salario real. En lo político, la legitimidad del sistema PRIISTA se erosionó, pero las movilizaciones sindicales, sociales y de la izquierda, recién aglutinada en aquellos tiempos, mantuvieron viva la participación ciudadana. La transición democrática se gestó en medio de una crisis económica grave, con Estados Unidos presionando y colocando la facturación del petróleo mexicano como garantía de deuda.

En ambos casos, la política no desaparece en la crisis: se transforma y se expresa en las calles.

El mundo mediático

La Venezuela de 2025 no es el país devastado que ciertos medios insisten en mostrar. Sí enfrenta inflación, volatilidad cambiaria y desafíos estructurales, pero también registra crecimiento económico, innovación financiera y una sociedad que se moviliza y consume.

La analogía con México de finales del siglo XX es clara

Una Inflación descontrolada y depreciación monetaria que golpean salario y ahorro.

Una resiliencia social y adaptación económica que sostienen la vida cotidiana.

Una movilización política que contradice la idea de un pueblo paralizado.

La diferencia clave es que México enfrentó su crisis en un contexto de deuda y ajustes internacionales, mientras que Venezuela lo hace bajo un bloqueo comercial y sanciones externas, lo que convierte su recuperación en un desafío aún más complejo.

Así que, por más que los detractores neoliberales insistan en que México va rumbo a Venezuela, lo cierto es que deberían considerar que es Venezuela la que, con enormes dificultades, avanza rumbo a la experiencia que México ya vivió.

Eso de que ‘México va rumbo a Venezuela’ no es más que una afirmación nacida de la ignorancia, pues en el México gobernado por el PRI ya se vivió una crisis semejante… y se comenzó a superar 18 años después y, hoy vamos rumbo a la transformación donde estamos recuperando nuestras riquezas y soberanía, construyendo una patria por la mayoría y para todos.

“Las realidades muestran un panorama distinto al que pretende imponer el discurso mediático. Lo que sí queda claro es que los fenómenos sociales y económicos, aunque separados por tiempos y distancias, guardan similitudes cuando los pueblos los enfrentan con decisión y sabiduría, con resiliencia”