
Todo en esta actualidad se comercializa.
Lo que antes era una celebración para compartir en familia y amigos, se redujo en fiestas y borracheras que perdieron el objetivo principal de la festividad.
Antes, los que fuimos niños en las décadas a los 70 y anteriores, acudíamos a cantar el “ora pro nobis”, caminando del templo a una casa ya establecida para llegar y pedir posada.

Ora pro nobis es una frase latina que significa “reza por nosotros”. Se pronuncia “ˌō-rä-prō-ˈnō-ˌbēs”.
La primera evidencia de ora pro nobis se encuentra en los escritos de John Wyclif, un teólogo, filósofo y reformador religioso, alrededor de 1430.
Pues bien. Las calles de mi colonia se convertían en un desfile alumbrado por las velas que cargabamos en favor de buscar una posada. En alusión, religiosamente, al caminar doliente de la virgen María y José para encontrar un lugar donde naciera el niño Jesús.
Ahora, esos desfiles son para ir de comprar a los centros comerciales a buscar un regalo o a la licorería cercana para comprar alcohol y cigarros que alegren las borracheras.
Ahora sí vale esa palabra “ora pro nobis” porque no sabemos lo que hacemos.








