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sábado, marzo 14, 2026
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La danza de los desesperados II

Controversial…

La danza de los desesperados II
La Reforma Electoral

Por: Raúl Sabido

“No hay más mensaje político hoy que la misma permanencia de los coordinadores parlamentarios afrontando retos que solo son posibles con lealtad, confianza y seguridad entre las partes”

Hay reformas que no se discuten, se disputan. Y la Reforma Electoral será, sin duda, el campo de batalla donde se medirán no solo las fuerzas políticas, sino las convicciones, las lealtades y los colmillos.

No es una reforma menor, toca el nervio expuesto del sistema político mexicano, financiamiento partidista, representación proporcional, reducción del Congreso… cada punto es una bomba con precisión de relojería.

Los operadores políticos:

Y como toda bomba, necesita expertos para desactivarla o detonarla. Por eso, en el centro del tablero, aparecen dos figuras que no necesitan presentación: Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal. Uno, el operador quirúrgico; el otro, el tejedor de consensos. Ambos curtidos en la guerra por el poder y legislativa, ambos con cicatrices de guerra que no se exhiben, pero que se sabe que tienen.

La oposición lo sabe, PRI, PAN y MC, y no están preocupados por la reforma en sí, sino por quiénes la encabezan en el Congreso. Porque si algo les aterra más que perder curules, es perder el control del juego para intentar evitar lo que se viene. Y saben que con Adán y Monreal al frente, no hay espacio para el chantaje ni para la simulación. Ellos no negocian con espejitos, negocian con estructuras, con votos, con realidades, negocian con fuerza con los fuertes con poder de decisión.

Y ante esa fortaleza real los opositores habrán detonado contra ellos una guerra mediática brutal buscando debilitarlos, ilusamente buscan eliminarlos de la posición de potentes coordinadores parlamentarios, construyendo narrativas perversas y mentirosas. Si llegan débiles los coordinadores,consideran los opositores, podrían negociar pero, si llegan fuertes, todo estará perdido.

La Reforma Electoral será el examen final de la 4T. No por su contenido, sino por su ejecución. Porque aquí no basta con tener mayoría, hay que tener maestría. Y en ese terreno, Adán Augusto ha demostrado que no se improvisa la gobernabilidad. Se construye, se defiende y, cuando es necesario, se impone.

La cirugía mayor:
Monreal y Adán, entre bisturí y martillo

Ricardo Monreal no es un político de pasarela. Es el que llega cuando los reflectores se apagan y los acuerdos deben firmarse con sangre, no con tinta. Su estilo es el del médico que opera sin anestesia, directo, preciso, sin concesiones. Y en esta reforma, su papel será vital. Porque no se trata solo de convencer, sino de contener. De evitar que las fracturas internas de Morena se conviertan en hemorragias legislativas.

Adán, por su parte, no negocia desde la comodidad, lo hace desde la trinchera. Su fortaleza no está en los discursos, sino en los silencios que incomodan. En las llamadas que no se filtran, en los pactos que no se tuitean. Es el político que entiende que en México, la reforma electoral no es un ajuste técnico: es una redefinición del poder.

Ambos saben que esta reforma no será aprobada sin guerra. Y están listos para ella. Porque no se trata de ganar votos, sino de ganar tiempo. De blindar el proyecto de transformación antes de que los opositores lo conviertan en un campo minado de amparos, controversias y litigios eternos.

La hora de la verdad:
¿Quién teme a la reforma electoral?

La oposición grita, pero no propone. Critica, pero no construye. Y en ese vacío, la Reforma Electoral se convierte en espejo. Un espejo que les devuelve la imagen de partidos que viven del financiamiento público, que sobreviven gracias a los plurinominales y que jamás han querido reducir el tamaño del Congreso porque eso implicaría reducir sus privilegios.

Por eso atacan. No a la reforma, sino a quienes la impulsan. Porque saben que si Adán y Monreal logran sacar adelante esta iniciativa como ley constitucional, se acabó la fiesta. Se acabó el reparto de curules por dedazo, el financiamiento sin rendición de cuentas, el Congreso como agencia de colocaciones.

Y en ese escenario, los desesperados bailan. Bailan porque no les queda otra. Porque saben que están frente a operadores que no se quiebran, que no se venden, que no se distraen. Y porque saben que esta vez, la política no se jugará en los medios, sino en los pasillos del Congreso, donde las verdaderas batallas se ganan sin aplausos.

La cátedra continúa:
La política no se grita, se ejecuta.

Adán Augusto y Ricardo Monreal no están en campaña. Están en misión. Y esa misión es redefinir las reglas del juego antes de que el tablero se les cierre, un año antes del 2027. No buscan protagonismo, buscan eficacia. Y en tiempos donde la política se ha vuelto espectáculo, ellos recuerdan que el poder real no se exhibe: se ejerce.

La Reforma Electoral será su prueba de fuego. Y si la superan, no solo habrán reformado el sistema: habrán demostrado que en México aún hay políticos que saben negociar sin perder el alma.

Por eso serán bombardeados con misiles atómicos a partir de ahora por los opositores y sus instrumentos, y alcances, mediáticos todos, las redes sociales afines, los Chat de política y de todo aquel opositor que lo pueda hacer.

Obviamente eso cuesta y, como lo hemos manifestado ya varias veces, les estarían pagando a los mediáticos por llevar a los opositores al precipicio, les pagan por llevarlos a la extinción con una pésima estrategia política y de comunicación, ningún cuento les funciona, todas de todas las han pedido y aún así los opositores les pagan a los medios.

“La Reforma Electoral no será el fin de una era, será el principio del juicio: donde los partidos se desnudan, los líderes se definen y los operadores se consagran… o se extinguen.”