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domingo, marzo 15, 2026
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La maquinaria de la mentira

Controversial…

La maquinaria de la mentira

Cuando los medios ya no informan y solo destilan veneno y odio.

Por: Raúl Sabido

“Se empieza con una mentira y, después de haber destruido a una persona o una situación con esa calumnia, se juzga y se condena.” —Papa Francisco. (Aunque a ciertos periodistas les da urticaria leerlo)

Periodismo de consigna:

El nuevo circo

En México, algunos medios ya no hacen periodismo, hacen performance. Se disfrazan de prensa libre, pero operan como voceros del despecho, del ardor y del odio. No investigan, no contrastan, no preguntan. Solo repiten y transcriben. Son como los pericos con micrófono, entrenados para decir “todo está mal” aunque el país les grite lo contrario.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido su obsesión, la 4T y sus miembros y, ni se diga, el expresidente López Obrador aun ya como ex. La quieren desgastar, desfigurar, derrumbar. Pero mientras ellos se revuelcan en sus editoriales de lodo y putrefactos, ella camina con el respaldo de hasta 82% de aprobación, según Enkoll. ¿Cómo deberían de entender que la gente ya no compra sus titulares de pacotilla y de supermercado?

Oposición sin ideas:

Pero con altavoces prestados.

La oposición mexicana ya no piensa, ni razona, solo recibe, transmite y obedece. Su estrategia es tan patética como predecible. Fabrican una nota, la lanzan a sus medios afines, y luego la usan como “prueba” en denuncias que se caen más rápido que sus promesas electorales. Es el ciclo de la calumnia con presupuesto.

¿Propuestas? Ninguna. ¿Argumentos? Cero. ¿Micrófonos? Todos. Porque, aunque no tengan nada que decir, siempre encuentran a alguien que les preste un espacio para decirlo con cara de indignación y voz de víctima.

La oposición de plastilina:

 Pegan y lloriquean.

 Hay quienes en la política mexicana se comportan como niños de primaria en recreo, pegan primero, y si les respondes, corren a llorar con la maestra. Lanzan acusaciones sin pruebas, insultan desde sus micrófonos, provocan con titulares venenosos… pero basta una respuesta firme, un dato que los contradiga, una exposición pública de sus mentiras, y entonces se victimizan. Se rasgan las vestiduras. Gritan “¡represión!” cuando lo que reciben es simple consecuencia.

Así opera buena parte de la oposición y sus medios afines. Practican el golpeteo político como deporte, pero no tienen estómago para el contragolpe. Se escudan en la libertad de expresión para difamar, pero cuando se les exige responsabilidad, se hacen los ofendidos. Son valientes para atacar, pero frágiles para sostener lo que dicen.

Y lo más irónico, acusan censura mientras tienen espacios privilegiados en radio, televisión y prensa diciendo lo que quieren y como quieren. Se quejan de persecución mientras repiten sus mentiras en cadena nacional. Son como esos niños que hacen travesuras, pero cuando los descubren, lloran y dicen que “solo estaban jugando”, a esos en la escuela les gritábamos “MARICA”, en aquellos años mozos.

La política es de hombres y mujeres responsables:

La política no es un recreo, y el debate público no es un juego de escondidas. Si van a golpear, que tengan el valor de sostener el golpe. Porque el país ya no está para berrinches disfrazados de indignación.

El caso Fernández Noroña:

Teatro de quinta con libreto muy reciclado.

Hace unos días, el senador Gerardo Fernández Noroña fue increpado por una joven en un foro estudiantil. La acusación: misoginia. La fuente: “lo sacaron los medios”. La escena fue digna de una telenovela mal escrita. La joven, que ni siquiera era estudiante del lugar, no pudo citar ni una sola fuente para su defensa. Solo repetía lo que estaba leyendo en su celular, como si WhatsApp fuera la Suprema Corte.

Fernández Noroña, con la paciencia de quien ya ha visto todo, le pidió sustento. Nada. Lo que sí hubo fue el clásico guion opositor: infiltración, acusación sin pruebas, amplificación mediática. Lo que no logran en las urnas, lo intentan en los micrófonos. Y lo que no pueden sostener con argumentos, lo gritan con titulares.

Medios que ya no informan:

Solo escupen veneno pagado.

La presidenta Sheinbaum lo ha dicho sin anestesia, “muchos medios privados ya no son críticos, son adversarios. Y no adversarios ideológicos, sino operadores políticos”. Desde obras ferroviarias hasta programas sociales, los avances son reales, pero invisibles para quienes solo ven lo que les conviene.

Por eso ha impulsado medios públicos y alternativos. No para censurar, sino para equilibrar. Porque resistir la mentira ya no basta: hay que desmontarla, exhibirla y, si se puede, burlarse de ella.

La ciudadanía no se traga el cuento:

Mientras los medios opositores se revuelcan en su propio descrédito, la ciudadanía sigue respaldando a Sheinbaum. Las encuestas más recientes lo confirman: Enkoll (marzo): 82%, Gobernarte (junio): 75.3%, Demoscopia Digital (agosto): 77.8%, El Financiero (agosto): 74%.

La gente ya aprendió a distinguir entre crítica legítima y periodismo de consigna. Ya no les creen ni cuando dicen el clima.

La verdad como resistencia:

(y como burla)

La mentira se ha vuelto el oxígeno de la oposición. Pero la verdad, respaldada por hechos y por el pueblo, es el antídoto. Y mientras los medios sigan apostando por la desinformación, será tarea de todos, ciudadanos, periodistas honestos, medios alternativos, defender la verdad con la misma fuerza con la que se ha construido este nuevo proyecto de nación. Y si se puede, con una carcajada de por medio.

El ruido mediático se ahoga en su propio eco.

Su odio los lleva al precipicio.

La decadencia de los medios mentirosos es evidente. Su influencia se reduce, su credibilidad se desploma, y su narrativa se repite como disco rayado. La ciudadanía ya no se deja engañar. La legitimidad ya no se mide por el volumen de los titulares, sino por la coherencia entre los hechos y la percepción popular.

Cuando el fracaso se cobra muy bien.

Los medios y periodistas que apostaron por el descrédito hoy enfrentan su propio descrédito. Y mientras su voz se apaga, la del pueblo se fortalece. En ese nuevo equilibrio, la verdad no solo resiste, se burla, se impone y se ríe en la cara del amarillismo.

Los niveles de aceptación presidencial clarifica la ineficacia de los medios de comunicación, y de los periodistas opositores, son un fracaso por los resultados, es inédito porque….

Cobran muy bien por fracasar.